Hoy me ha dado por recordar la canción L’estaca,
de Lluis Llach. Para quien no la conozca, es uno de los hitos de la canción
protesta contra el franquismo. Habla de una estaca a la que estamos todos atados.
La estaca está podrida y llena de carcoma, y si tiramos fuerte caerá. Al final,
por supuesto, todos sabemos lo que pasó: a la estaca le dieron una manita de
barniz, le colocaron unas cintas de colorines y ha tirado otros cuarenta años. El
problema es que, de un tiempo a esta parte, se vuelve a ver la podredumbre.
En la canción, el yo poético expresa
desaliento ante la posibilidad de derribar la estaca: “sé que está podrida,
pero es que cuesta mucho; se me desuellan las manos y, cuando paro, es más
grande y más fuerte”. Algo parecido nos pasa ahora. Hay algunos elementos que
hacen que el régimen del ’78 sea “más grande y más fuerte” cada vez que nos
enfrentamos a él. Uno de esos elementos es la Audiencia Nacional, verdadero
guardia de la porra del sistema.
¿Por qué digo que la Audiencia Nacional
es “más grande y más fuerte” cada vez que nos enfrentamos al sistema? Porque va
quitándose cada vez más la careta y va virando más hacia un puro tribunal
político. Sus decisiones son cada vez más absurdas, más autoritarias y menos
proporcionales. Lo vimos en el caso de Guillermo Zapata, lo vimos en el caso de
los titiriteros y lo podemos ver en un auto que acaba de salir sobre las
pitadas al himno en la final de la Copa del Rey de 2015.
Recordemos los hechos: en ese partido, al
que asistía el rey Felipe VI, hubo una intensa pitada cuando sonó el himno de
España. Manos Limpias, ese perejil que está en todas las salsas judiciales de
este país, denunció más o menos a todo el mundo (delegada del Gobierno
incluida), y el asunto acabó en manos de uno de los Juzgados Centrales de
Instrucción, el nº 4. Los Juzgados Centrales de Instrucción (JCI) son los
órganos que investigan aquellos delitos que posteriormente juzgará la Audiencia
Nacional (1).
El JCI nº 4 aceptó que tenía competencia
para investigar los hechos (2), pero a la vez le dio carpetazo al caso. ¿La
razón? Que una pitada al rey no es delito, como había declarado la propia
Audiencia Nacional en 2009, ante unos hechos idénticos. El fiscal recurrió este
auto y todo el mundo se olvidó del asunto… hasta esta semana. La Audiencia
Nacional revoca el auto por el que se archiva el caso y manda al JCI nº 4 que
lo reabra y que siga investigando. Pero lo malo no es eso. Lo malo es el
razonamiento, por llamarlo de alguna manera, que emplea el digno tribunal.
Dice la Audiencia Nacional que estos
hechos y los de 2009 no son idénticos. Puede tratarse de dos pitadas al mismo
himno, en el mismo evento (la final de la Copa del Rey) y por las mismas
razones independentistas. Pero no son hechos equiparables. ¿Por qué? ¿Qué
sucede entre 2009 y 2015? Pues la Audiencia Nacional os lo aclara: que cambia
el ambiente político. Lo que leéis. Concretamente: “que el ambiente institucional
respecto a la independencia de Cataluña en el año 2009, es muy diferente al de
2015. Basta ver como hecho notorio, los acontecimientos sobre todo las
decisiones políticas de los órganos de Gobierno de Cataluña que se han adoptado
en los últimos dos años en orden a conseguir la independencia de Cataluña
respecto a España”.
El resto del auto no es más que un
desarrollo de estas ideas. Pese a que el tribunal se apresura a decir que no
puede entrar a juzgar el deseo de independencia de parte de la sociedad
catalana (menos mal), matiza que “lo que no puede compartirse es la vejación a
los símbolos de la nación española, como es su himno, y al Jefe del Estado, de
una manera planificada (…), aprovechando una ocasión en la que la publicidad a
través de los medios de comunicación que secundaron el evento deportivo era
evidente que potenciaba el deseo de menospreciar a España”. Todo lo cual está
muy bien, pero sigue sin explicar por qué estos mismos hechos (incluyendo la
planificación previa y el aprovechamiento de la publicidad que recibe el
evento) eran lícitos en 2009 y dejan de serlo en 2015 si la ley es la misma.
Ni siquiera me voy a meter a analizar
despropósitos como la afirmación de que pitar a alguien puede constituir
injuria (3). No hace falta. Si los párrafos que he citado os parecen una
barbaridad es porque lo son. Decía el otro día Jacobo Dopico, que aparte de ser
una persona majísima es catedrático de Derecho Penal, que si algo así lo pone
un alumno en un examen es para suspenderle sin más. ¿Cómo va a cambiar la
valoración jurídica de un asunto dependiendo del clima político que se vive en
cada momento? ¿Es que la libertad de expresión depende de cuánto tense la
cuerda de la independencia el presidente de la Generalitat?
Centremos el debate. No estamos hablando
de que, ante la posibilidad de una declaración de independencia, las Cortes
saquen una ley castigando las pitadas en estadios. Eso podría criticarse desde
muchos planos, pero mientras la ley siguiera vigente el juez tendría que
obedecerla. Tampoco hablamos de que la Audiencia Nacional cambie de criterio,
que diga “en 2009 nos equivocamos, pitar al himno es delito”. No, lo que ha
pasado aquí es otra cosa. Es que la Audiencia Nacional, con la misma ley,
decide que un hecho que en 2009 no era delito (de forma clara, evidente y
meridiana) ahora puede serlo porque la situación política ha cambiado. No se
critica la decisión de 2009: se dice que fue correcta pero que el avance del
proceso independentista en Cataluña obliga ahora a adoptar otra aunque los
hechos sean idénticos.
A esto me refiero cuando digo que se ha
quitado la careta. A que muestra, cada vez más, que es un tribunal político,
que razona de acuerdo con criterios de oportunidad. No soy un ingenuo: sé que
esa clase de argumentos siempre están presentes en la cabeza de los jueces. Pero
una cosa es que la situación política permita explicar por qué se dicta una
determinada sentencia en un momento histórico concreto y otra que a sus
señorías ya les dé igual ocho que ochenta y lo pongan en los fundamentos jurídicos.
Lo primero es normal porque todos los seres humanos nos vemos influidos por
nuestras ideas políticas; lo segundo roza la prevaricación (por ser benévolos)
y es propio de un Estado totalitario.
Restringir así como así la libertad de expresión es una decisión muy seria, que sólo puede hacerse en casos como el estado de excepción o el de sitio. La Audiencia Nacional, evidentemente, no es competente para declarar este estado. Pero da igual porque ¿sabéis que es lo peor? Que nadie se ha hecho eco de esta barbaridad de auto fuera de medios jurídicos. Vamos hacia un estado de excepción permanente, de continua restricción de derechos. Y nos estamos acostumbrando. Ya vemos estas cosas con cinismo, cuando no con normalidad. Nos dirigimos a un régimen autoritario sin que nos salte ninguna alarma. Deberíamos dar un paso atrás y pensar: ¿jueces razonando con base en la situación política? ¿Policía yendo a las casas de la gente a detenerla por tuits? ¿Vulneración sistemática de la ley en desahucios y manifestaciones? ¿Pero esto qué mierdas es?
La estaca sigue presente. Nunca nos libramos de ella y, cuanto más tiramos, más evidente se hace su presencia. Tiene muchas formas de hacer nuestra vida peor y más miserable, y también de adormecernos para que asumamos que su presencia es natural y normal. Pero no deja de estar podrida: recordemos eso y sigamos tirando.
Restringir así como así la libertad de expresión es una decisión muy seria, que sólo puede hacerse en casos como el estado de excepción o el de sitio. La Audiencia Nacional, evidentemente, no es competente para declarar este estado. Pero da igual porque ¿sabéis que es lo peor? Que nadie se ha hecho eco de esta barbaridad de auto fuera de medios jurídicos. Vamos hacia un estado de excepción permanente, de continua restricción de derechos. Y nos estamos acostumbrando. Ya vemos estas cosas con cinismo, cuando no con normalidad. Nos dirigimos a un régimen autoritario sin que nos salte ninguna alarma. Deberíamos dar un paso atrás y pensar: ¿jueces razonando con base en la situación política? ¿Policía yendo a las casas de la gente a detenerla por tuits? ¿Vulneración sistemática de la ley en desahucios y manifestaciones? ¿Pero esto qué mierdas es?
La estaca sigue presente. Nunca nos libramos de ella y, cuanto más tiramos, más evidente se hace su presencia. Tiene muchas formas de hacer nuestra vida peor y más miserable, y también de adormecernos para que asumamos que su presencia es natural y normal. Pero no deja de estar podrida: recordemos eso y sigamos tirando.
(1) O los Juzgados Centrales de lo Penal,
dependiendo de la gravedad.
(2) La razón es que los hechos pueden
calificarse como un delito de injurias al rey (artículo 490.3 CPE),
delito que es competencia de la Audiencia Nacional.
(3) Es cierto que, según la RAE, una
injuria es una “ofensa”, un “ultraje de obra o de palabra”, y en ese sentido
una pitada masiva podría ser injuriosa. Pero el Código Penal utiliza un
concepto de injuria más restringido: es injuria “la acción o expresión
que lesionan la dignidad de otra persona”, teniendo en cuenta que sólo son
delito aquellas que “sean tenidas en el concepto público por graves”. Es decir,
que los pitidos mal pueden considerarse injurias. Pero la Audiencia Nacional
necesita que se consideren como tales porque, como vimos en la nota al pie
anterior, si no fuera así perdería la competencia sobre el asunto.
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Si quieres hacer algo útil de verdad, deberías practicar mejor la retórica o dejar de usarla. Es un consejo amigable, ������
ResponderEliminarGracias, procedo a pasar de él =D
Eliminarhttps://pbs.twimg.com/media/Cg6kc8PXEAADKGt.jpg
ResponderEliminarJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAdios qué pena dais, en serio, traduciendo (encima de forma deficiente) basura yanqui corta de miras.
EliminarEspera, me informan de que encima es un texto MRA puesto encima de un cómic feminista: http://www.sinfest.net/view.php?date=2011-10-09
EliminarJAJAJAJAJJAAJAJAJAJJAJAJAJJAJAJAJA O sea, haces un cómic para acusar a las mujeres de "no producir nada de valor cultural"... ¡y lo plagias! JAJAJAJAJJAJAJAJAJA En serio, un día se me va a desencajar la mandíbula de vuestras gilipolleces...
No te enteras, mi comandante...
EliminarNo es un texto MRA. Es más tirando a MGTOW. Los MRA son unos ingenuos. No salen del tema de las denuncias falsas, cuando el asunto es mucho, muchísimo más profundo...
De nada por el mansplaining, pequeño esbirro feminista...
Joder, ¿y esta disensión? ¿A los varonistas no os llega con maltratar a las mujeres de vuestro entorno y necesitáis pelearos entre vosotros? Pero bueno, lo entiendo, fusilar cómics ajenos debe ser un trabajo agotador y tenéis que soltar presión :(
EliminarA mí lo que me parece mal de los MGTOW es que no hagáis de verdad lo de dejar en paz a las mujeres de vuestro entorno. ¡Cumplid, cumplid con vuestro sueño, animalicos!
No entiendes prácticamente nada de MGTOW. Tampoco espero que lo entiendas, total, tu interés es nulo...
EliminarDiscúlpame, que tengo que oprimir a unas cuantas mujeres, que este mes voy un poco flojo...
Entiendo que sois mucho de decir que vais a seguir vuestro "own way" y luego, cuando ya nos habíamos hecho ilusiones, que resulte que no :(
EliminarHasta nunca, guapetón ;)