lunes, 29 de abril de 2019

¿Bala esquivada?


Pues ya está todo el pescado vendido. Salvo cuatro votos mal contados, procedentes del censo de residentes en el extranjero y que todavía tienen que llegar, ya tenemos los resultados de las elecciones. Se ha dicho mucho que estos comicios pueden ser los más trascendentales que ha habido en muchos años, y creo que es cierto. Nos jugábamos mucho, sobre todo por la irrupción de un partido fascista en el escenario de juego. Al final el resultado ha sido malo pero podría haber sido mucho peor.

1.- El PSOE es el ganador claro de la noche electoral. Empezó fuerte, con 129 diputados, y luego se deshinchó hasta los 123. Pero creo que uno tiene que acostumbrase a que en España las cosas ahora van a ser así: 120, 130, 140 diputados como máximo. Han quedado atrás los tiempos de los 160, 170 o 180 escaños para el ganador. Ahora la izquierda y la derecha están fragmentadas en varios partidos, y en consecuencia el trozo de pastel que le toca a cada uno es menor.

Parece claro que será Pedro Sánchez quien forme gobierno. Se está hablando ya incluso de Gobierno de coalición: esto yo no creo que pase, por la escasa tradición de bipartitos y tripartitos que hay a nivel estatal. Como mucho habrá un acuerdo de legislatura como el que existe ahora mismo en Andalucía, es decir, que el PSOE gobierna en solitario pero otro/s partido/s se compromete/n a apoyarle para sacar juntos un programa adelante. Por último, y en el escalón más bajo, podría haber un simple acuerdo de investidura: Sánchez consigue la mayoría necesaria para ser investido pero tendrá que negociar cada medida con los partidos.

Bien, sea coalición, acuerdo de legislatura o acuerdo de investidura, las opciones son dos. La primera es mirar hacia la derecha, hacia Ciudadanos, con el cual ya suma más de los 176 diputados que necesita para sacar casi cualquier cosa adelante. La segunda es mirar hacia la izquierda: ahí Unidas Podemos-En comú es un socio necesario pero no suficiente. Se necesita a alguien más, y aquí la cosa se complica: el siguiente socio obvio es ERC, con el cual ya se llega a los ansiados 176 diputados; lo mismo sucede si pacta con JxCat y PNV (necesita a ambos) o con Bildu y PNV (de nuevo, necesita a ambos).

Ambas opciones tienen sus pros y sus contras para todas las partes implicadas. El pacto de izquierdas tiene dos problemas básicos: el primero, que ERC y JxCat son socios muy incómodos si la situación en Cataluña sigue como sigue. Este problema puede puentearse pactando con PNV y Bildu. Pero entonces nos vamos al segundo problema: un pacto entre cuatro fuerzas políticas puede ser complejo; como mucho le valdría para la investidura pero basar su gobierno en eso...

En cuanto al pacto de derechas, tiene obvias ventajas: es más estable y está el hecho de que PSOE y C’s están dirigidos por tipos que son, en lo esencial, seres vacíos, sin ideología, que se arriman al sol que más calienta en cada momento. Probablemente fuera la opción preferida tanto de Sánchez como de Rivera si las circunstancias fueran otras, es decir, si no hubiera elecciones dentro de un mes. Ambas formaciones son las grandes ganadoras de la noche electoral, y lo son por la polarización: Rivera se ha pasado la campaña insultando a la izquierda, y Sánchez ha llegado a afirmar que no pactaría con el partido naranja.

En condiciones normales ambos se pasarían todo esto por un sitio que todos sabemos, pero con elecciones el 26-M no parece recomendable cambiar una estrategia que les ha funcionado a ambos tan bien. La posibilidad de retrasar la investidura hasta que sean las elecciones autonómicas no parece viable: aunque es legal, está claro que ambos se van a tener que retratar antes de esa fecha.

Así que, ¿qué pasará? Mi apuesta personal es que Sánchez hará un Zapatero: será investido como buenamente pueda, no se atará y usará la famosa “geometría variable”, que significa apoyarse en la derecha cuando hay que hacer recortes y apoyarse en la izquierda cuando hay que sacar adelante reformas sociales.

2.- En el PP la única duda es si Casado dimitirá después de haber llevado al partido al peor batacazo de su historia, e incluso de parte de la historia de Alianza Popular. Parece que no se va. Que le aproveche.

3.- En Ciudadanos están que no se lo creen. Han acabado la noche a solo 9 diputados del PP, con opciones reales de convertirse en socios de gobierno y, si no, como mínimo, con el título de primer partido de la oposición. Sí, el PP tiene más escaños, pero no muchos más votos (apenas 200.000 sufragios separan a ambos partidos), y está en claro descenso mientras que Ciudadanos sube.

4.- A Pablo Iglesias se le ha puesto una cara de Llamazares importante, pero ha evitado hablar de “tsunami bipartidista” y echarle las culpas a la ley electoral, que supongo que es lo que le pedía el cuerpo. Ha hecho autocrítica flojita y ha tratado de dominar el discurso político de una manera un tanto mediocre, al decir que ya ha hablado con Pedro Sánchez de un Gobierno de izquierdas. Lo cierto es que estas primeras horas son vitales: Iglesias está haciendo lo único que puede hacer para asegurarse de que se cuenta con él.

5.- Estos días se han leído cosas muy locas sobre Vox: que si iba a ganar las elecciones, que si iba a sacar cienes y cienes de escaños y todo así. Al final han sacado mucho menos de lo esperado, pero dos millones y medio de votantes y 24 diputados son sin duda un resultado subóptimo, por decirlo de una manera suave. Que los fascistas tengan escaños quiere decir que tienen voz en los debates políticos, que pueden proponer leyes, que tienen acceso a dinero público, que tienen la respetabilidad que da el sistema y que hay que escuchar su discurso de odio como si fueran adversarios lícitos. Además, con 24 diputados, tienen grupo parlamentario propio y veremos si no optan incluso a uno de los nueve puestos de la Mesa. A lo tonto, quien mejor lo ha definido es El Mundo Today.

6.- En cuanto al Senado, el PSOE lo ha recuperado después de años bajo control de la derecha. O al menos ha recuperado su sección de elección popular; veremos qué pasa después de mayo con su sección de designación autonómica. En todo caso, parece el fin de la hegemonía del PP en la Cámara Alta.

Esto es importante por dos razones. En primer lugar, porque el Senado tiene muy poco poder propio (casi todo lo que hace lo puede deshacer el Congreso), pero sí tiene mucha capacidad para retrasar legislación. Y en segundo lugar, porque el poder propio que tiene lo tiene en áreas fundamentales, como la reforma constitucional o la aplicación del famoso artículo 155 CE. Un Gobierno de un signo con un Senado de otro se encuentra con problemas constantes.

7.- Parece que se ha cumplido el viejo aserto de que la movilización favorece a la izquierda. Tiene pinta, dado el batacazo de Casado, que el electorado de Vox no ha salido tanto de gente que tradicionalmente no votaba (y que ahora lo ha hecho a los fascistas) sino de exvotantes del PP.  No se podía saber.


La conclusión de esta movida noche electoral es que hemos esquivado una bala muy importante (no nos gobernará el trifachito, con todo lo que ello implicaría en recortes sociales), pero no podemos felicitarnos. Están detrás el fantasma del pacto con Ciudadanos y, sobre todo, y mucho más preocupante, el crecimiento del fascismo en todo el Estado. Sí, mucho menos de lo esperado, pero crecen y están ahí: esparcen sus bulos, mienten, se hacen las víctimas, claman contra los progres, y poco a poco van creciendo.

A corto plazo hay otras elecciones en las que hay que votar. A medio, toca combatir a esta gentuza porque su discurso es tóxico, está apoyado por medios de comunicación y ahora tiene soporte institucional. La estrategia de ridiculizarlos o de “deja que se expongan, jaja, son bobos” no va a funcionar porque, bueno, no son bobos: Abascal es astuto y buen orador, y Ortega-Smith sabe perfectamente cómo mover multitudes. El primero es un José Antonio de libro, y ya vimos la que lió el primer José Antonio cuando se le subestimó.

Por favor, no cometamos ese error dos veces.




   



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4 comentarios:

  1. "Rivera se ha pasado la campaña insultando a la izquierda, y Sánchez ha llegado a afirmar que no pactaría con el partido naranja."

    ¿No es al revés? Es Albert el que ha repetido una y mil veces que no pactaría con el PSOE, y Pedro el que no respondía a Iglesias en los debates, cada vez que le preguntaba si pactaría con C's.

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    Respuestas
    1. Creo recordar que en el último llegó a aceptar, con la boca pequeña, no pactar con C's. A eso me refiero en la entrada. Pero podría estar equivocado.

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