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viernes, 8 de noviembre de 2019

El voto de las personas incapacitadas


Este artículo está escrito a cuatro manos por Cora Fernández, médica psiquiatra, y por mí. Más en concreto, yo he escrito las partes 1 y 3 y ella la parte 2.

Introducción
Este año hay, ha habido y habrá elecciones. Lo digo así, en general. Elecciones de todos los colores y de todos los sabores: europeas, generales (dos veces), autonómicas en trece Comunidades Autónomas, a los consejos insulares baleares, a los cabildos insulares canarios y municipales. En otras palabras, no sé si por primera vez desde la restauración de la democracia en España coinciden en el mismo año (de hecho, en el lapso de unos pocos meses) todas las citas electorales que puede haber. Sí, está siendo un añito complicado, con mucha discusión y debate.

Entre todo este ruido, hay un dato que no se ha publicitado mucho: la base electoral se ha ampliado bastante. Más en concreto, miles de personas que no podían votar debido a incapacitación o enfermedad mental, han podido hacerlo debido a una reforma de la Ley Electoral que se produjo el 6 de diciembre de 2018 (1).

Nuestra Ley Electoral (LOREG), publicaba en 1985, establecía en su artículo 3 las siguientes excepciones para el ejercicio del derecho de sufragio:

1.- Personas que hayan sido condenadas a una pena que incluya la privación de este derecho.

2.- Personas incapacitadas, cuando el juez lo diga. La incapacitación es una medida por la cual un juez, entendiendo que una persona no puede manejarse por sí misma debido su salud mental, le restringe ciertas capacidades. Tiene que ser personalizada (dependiendo de la afección del sujeto le limitará el manejo de sus bienes, le impondrá un internamiento, etc.) y podía incluir privación del ejercicio de sufragio. La privación tenía que constar expresamente en la sentencia que declarara la incapacidad.

3.- Personas internadas de forma involuntaria en un hospital psiquiátrico. Este internamiento solo puede hacerse con autorización judicial y, de nuevo, la privación del derecho de sufragio debía constar expresamente.


Como digo, esta redacción es la original de 1985. Pero desde 1985 hasta aquí ha llovido mucho. Se han montado asociaciones de personas con discapacidad, con el propósito no solo de conseguir una atención sanitaria de calidad sino de luchar contra el estigma y la discriminación. Y el mensaje va calando. Ya hablamos del proyecto de reforma del artículo 49 CE, que pese a que al final no cuajó porque se disolvieron las Cortes, pretendía sustituir el enfoque asistencial de ese precepto (que hablaba incluso de “disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos”) por uno integral, basado en la garantía de los derechos fundamentales de las personas discapacitadas.

Claro, en este contexto ya no acaban de sentar tan bien los párrafos 2 y 3 del artículo 3 LOREG, es decir, los que se refieren a personas incapacitadas e internas. Sobre todo porque las incapacitaciones, especialmente las más antiguas, tendían a ser muy automáticas y nada finas: ¿tienes tal enfermedad? Toma, el pack completo de incapacidad, incluyendo que no puedes votar, sin apenas análisis de tus capacidades reales. Ahora los jueces tienden a personalizar más, como deberían hacer, pero aun así este precepto gustaba muy poco en las asociaciones de personas con enfermedad mental.

Al final, el asunto trascendió el nivel doméstico y llegó a la ONU. En 2011, el Comité de Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad aprobó un extenso informe sobre las cosas que había hecho España para adaptarse a la normativa internacional en esta materia. En los párrafos 47 y 48, el Comité criticaba la privación de derechos electorales de las personas incapacitadas. Afirmaba que, a la luz de los altos números y de la falta de información sobre los criterios usados por los jueces “la privación de ese derecho parece ser la regla y no la excepción”. Y recomendaba modificar la legislación para que todas las personas con discapacidad tengan derecho al voto, sin que los jueces puedan privarles del mismo.

El tema, como siempre pasa con estas cosas, entró en un limbo. En 2017, y a propuesta de, curiosamente, la Asamblea de Madrid (2), se reformó la LOREG y se eliminaron los dos últimos párrafos del artículo 3. Ahora solamente están excluidas del voto las personas condenadas a una pena de privación de sufragio: las personas incapacitadas y las internadas en un hospital pueden votar igual que cualquiera. Lo que es más, la ley permite a toda persona expresar su voto “consciente, libre y voluntariamente, cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requiera”.

La reforma se ha aplicado a todas las elecciones de este año y ha tenido una cobertura informativa discreta, sobre todo al lado de las Grandes Cuestiones como “¿Acabaremos gobernados por nazis?” Sin embargo, sí se han podido ver algunas piezas informativas con discapacitados psíquicos votando. A mí la verdad es que me dejan una sensación agridulce. Es decir, bien por ellos, pero parece como si en este país solo supiéramos movernos a base de péndulos: antes, tuvieras lo que tuvieras, no podías votar; ahora, tengas lo que tengas, puedes votar.

Salud mental y derecho al voto – por Cora Fernández
Ya en 1978 decía Franco Basaglia en sus Apuntes para un análisis de la normativa en psiquiatría que la psiquiatría ha sido presentada como un abrazo mortal entre Medicina y Justicia. Aunque el abrazo se mantiene estrecho, los profesionales de la salud mental intentamos trabajar para que sea cada vez menos mortal. Ya hemos mencionado que las incapacitaciones más modernas tienden a ser parciales antes que totales e intentan conservar las “partes más sanas” de los individuos. A pesar de todo, ¿en qué supuestos se incapacita a una persona? Contemplaríamos tres grandes grupos clínicos:

  1. Discapacidad intelectual: personas con retraso mental moderado o severo. El acceso al mundo de estas personas suele ser a través de las cosas concretas, siendo muy difícil para ellas entender conceptos abstractos. En los casos más graves, incluso requieren supervisión continua.
  2. Demencias: podríamos definirlas como el grado más grave del llamado deterioro cognitivo. El deterioro cognitivo es la pérdida progresiva de funciones mentales, y en la inmensa mayoría de los casos es irreversible.
  3. Trastornos mentales graves (TMG): estarían incluidos trastornos psicóticos, el trastorno bipolar y el trastorno límite de la personalidad grave. Personas que por las características de su trastorno y de sus vivencias pierden el contacto con la realidad durante sus crisis.

En los dos primeros casos, una vez llegado un grado concreto de deterioro (3) la persona en cuestión no está capacitada para decidir sobre el mundo que le rodea y esto no tiene vuelta atrás. Es decir, no se espera evolución sobre el cuadro clínico que ha motivado esta circunstancia y, si la hubiere, sería siempre a peor y no a mejor. Por ejemplo, pensemos en una demencia moderada-grave: recuerdo un caso en concreto en el que una paciente me dijo convencidísima que iba a votar a Alianza Popular. Probablemente su memoria estuviese tan devastada que solo mantuviese recuerdos del pasado. Quizá en este caso se podría explorar la posibilidad de que alguien de confianza explicase a esta mujer el año en el que estamos y qué significaba para ella Alianza Popular en su momento para explorar su verdadera implicación política. Quizá eso no funcionase porque la mujer siguiese en sus trece.

En cambio, en el caso de las personas diagnosticadas de TMG la cosa se complica. Para empezar se trata de un grupo heterogéneo de sujetos con síntomas asimismo muy diferentes. Son enfermedades mentales cuya evolución, aunque siempre crónica, es muy variable. Cuando estas personas se encuentran estables no habría problema en que ejercieran su derecho. Entendemos que cuando uno de estos individuos ha sido incapacitado y retirado su derecho al sufragio es porque hay motivos clínicos de peso para ello; por ejemplo, porque no se consigue una estabilización clínica suficiente o porque existen delirios que condicionan que estas personas perciban la situación política de forma distorsionada. A mi juicio, como ya comentamos, debe existir una prohibición explícita del sufragio, por lo que los casos se individualizan.

En opinión de una clínica, creo que es necesario pedir esa misma individualización en los dos primeros supuestos. A ninguno nos sorprende ya ver cómo las “cuidadoras” de residencias de ancianos se llevaban a los enfermos a votar bajo su consejo. ¿Cómo garantizamos que una persona con problemas mentales esté capacitada para entender el mundo que le rodea? Creo que en estos casos debería trazarse una línea mejor definida precisamente para minimizar el riesgo de fraudes electorales. Y creo que esta línea pasa necesariamente por la individualización caso por caso.


Valoración
Entonces, ¿cómo valoramos esta reforma? Bueno. Da la sensación de que se ha hecho con la misma brocha gorda con la que estaba redactada antes, pero para el lado contrario. Y por el camino el asunto se ha complicado aún más. Porque no se ha movido el péndulo de un lado hacia el otro (lo cual ya sería criticable), sino que se ha reconocido el derecho al sufragio expresado “consciente, libre y voluntariamente”, como ya citábamos más arriba.

Y no se ha dicho nada más.

Entonces, si los jueces ya no pueden incapacitar a aquellas personas que son materialmente incapaces de entender la trascendencia del acto de votar, si las incapacitaciones previas han decaído por esta reforma legal, si ya no existe una documentación a la que las Mesas Electorales puedan acudir para salvar el problema, ¿cómo sabemos que un elector ejerce el voto de forma “consciente, libre y voluntaria”?

A ver, si está en coma la cosa está clara. Pero ¿y si solo anda raro y no se le entiende bien lo que dice? ¿Tiene una demencia o es que va borracho? Y, si ya nos ponemos a preguntarnos cosas, ¿no podríamos decir que alguien en según qué estados de embriaguez alcohólica no ejerce el voto de forma “consciente, libre y voluntaria”? ¿Puede servir esta nueva redacción para privar del derecho de sufragio a personas de forma arbitraria, en lugar de hacerlo después de un estudio reposado y con un juez detrás?

La duda principal es quién decide que un elector está consciente, es libre y vota de manera voluntaria. La Mesa o su presidente no, está claro: no tienen esa capacidad ni esa autoridad. ¿Entonces? ¿La Junta Electoral de Zona? ¿Tienen que andar sus miembros desplazándose por todo el partido judicial para revisar a cada presunto incapaz? Porque no van a decidir sin verlo personalmente. Y ¿cómo se le va a valorar?

Por suerte, la Junta Electoral Central, siempre al quite, lo ha resuelto. La autoridad que identifica que una persona tiene plena capacidad es… nadie. Así lo ha declarado en la Instrucción 5/2019. Si una Mesa tiene dudas sobre si un elector tiene o no tiene capacidad, primero admite el voto y luego hace constar las dudas sobre la capacidad en el acta de la sesión a efectos de no se sabe muy bien qué, porque al ser el voto secreto una vez metido en la urna no hay forma humana de anularlo.

Sin duda es una regulación coherente. Ni la Mesa Electoral ni la Junta Electoral de Zona tienen la capacidad de valorar la salud mental de nadie. Pero el problema es precisamente ese: que hay personas que, por desgracia, están tan desconectadas del entorno en el que viven que no pueden emitir un voto consciente, igual que no pueden manejar sus finanzas o mantener un nivel adecuado de aseo personal. Por eso antes existía la posibilidad de incapacitar. Se usaba mal, por supuesto. Quienes han salido en la prensa alegrándose de poder votar pese a su discapacidad son, que quede claro, personas que nunca tendrían que haber sido privadas de este derecho.

La solución no es hacer tabula rasa, irnos al otro lado del péndulo y permitir que cualquier desaprensivo coja a su familiar enfermo (o arrastre a una veintena de ancianos en situación de dependencia) para hacerlo votar por su opción preferida. Esa clase de cosas hay que desincentivarlas, no fomentarlas. Por eso habría que haber realizado una regulación más fina, que exigiera a los jueces especial cuidado a la hora de limitar un derecho fundamental, y quizás estableciendo un trámite simplificado para revisar las sentencias viejas.

Pero claro, eso significa dar dinero y medios a los Juzgados y a sus equipos psicosociales. Y eso requiere presupuesto. El hachazo es mucho más barato y se vende mucho mejor.




(1) Por unos pocos días no se pudo aplicar también a las elecciones andaluzas, que justo habían sido el domingo anterior, 2 de diciembre.

(2) Sí, los Parlamentos autonómicos pueden proponer leyes nacionales.

(3) En las fases más avanzadas de estos trastornos las personas necesitan ayuda incluso para comer, asearse o ir al baño.


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martes, 8 de marzo de 2016

Fails del 8-M de 2016

Hoy cedo este espacio a @MissGable, que, siguiendo una noble tradición iniciada en su día por Filósofa Frívola, va a desmenuzar desde el humor todas las campañas institucionales y comerciales del 8-M que lo merezcan. Y, por desgracia, son bastantes.

El post, por cierto, se irá actualizando durante el día de hoy según vayan saliendo nuevos ejemplos de vergüenza ajena.


Vengo dispuesta a mostraros las aberraciones de campañas que se irán cometiendo entre hoy y mañana, 7 y 8 de marzo. Sí, en la víspera y el propio 8 -M, nuestro día, el día de la mujer trabajadora. Normalmente los despropósitos vienen de la mano de señores cishetero, que poco deberían tener de protagonistas en esta fecha tan señalada para los feministas de calendario. Los feministas de calendario son ésos que se declaran firmes defensores de la mujer uno o dos días al año, y si es para sacar tajada pues fenomenal (#Capitalismo).

Vamos a tomarnos estas aberraciones con humor, que quemar cosas está mal visto. Para que luego digan que las feministas no nos reímos de chistes, el humor no es cosa nuestra o que queremos abolir la depilación láser y los solariums.

Empecemos:



Avon quiere celebrar contigo tu día con unas colonias y unas cremitas. Porque todxs sabemos que la revolución feminista será oliendo bien y estando suave, o no será.




Sube tu fotito haciendo deporte en tu día de mujer trabajadora de bíceps y te regalamos unos auriculares la mar de bonitos. ¿E o qué? ¿Qué es eso de combatir al patriarcado sin música de fondo?




Con la llegada de los semáforos paritarios se acabará la confusión del género femenino a la hora de cruzar en los pasos de peatones. Porque todo bicho viviente que lleve falda es mujer, y todo bicho viviente que lleve pantalón es hombre ¿No? Que a ver, la buena intención se agradece, pero en fin...




Obra titulada “El combo de la aberración”. Aquí no hay una aberración, sino DOS. Una: el rosita, que desde que se inventó el color rosa se sabe que es de chicas; y dos, Rubén Castro. Sí, el mismo que está imputado por cuatro delitos de violencia de género. ¡Viva el Betis!




Después de la hostia de misa, viene la Asociación de Mujeres Progresistas de Bigastro y te da otra en forma de frase inspiradora. ¡Porque ser hermosa toda la vida es requisito para la igualdad de género y algo a lo que debe aspirar toda mujer progresista!





Un Círculo Podemos de asesoramiento para campañas feministas no hay, ¿no? Porque vamos, convertir en protagonistas (otra vez) a los mismos señores de siempre en el 8 de marzo es una decisión que habría convenido meditar un poco.

viernes, 12 de febrero de 2016

La entrevista a ElRubius

Hoy la entrada no es mía. Cedo el teclado a @aqueloutrado, que escribe sobre la famosa (o infame, según se mire) entrevista a ElRubius que se marcó El Mundo la semana pasada.

He de reconocer que no soy su mayor fan. Es cierto que en su día vi alguno de sus primeros vídeos, aquellos en los que no enseñaba la cara, y me parecían graciosos. Aunque también es cierto que a mí es muy fácil hacerme gracia, así que tampoco es para tanto. De su etapa actual no sé si llegado a ver algún vídeo entero, pero el caso es que no eran lo mismo, por lo que no le presté mucha atención. No pienso entrar en si su éxito es o no merecido; no creo que yo sea el apropiado para juzgarlo, si es que alguien lo es. Pero el caso es que ahí está, en lo más alto. Sea suerte, sea haber estado en el momento y lugar adecuado, o sea que el tío es el Amenábar de la red, ahora no hay persona, dentro de este submundo al que llamamos internet, que no conozca a ElRubius, para bien o para mal.

Yo había pasado de él bastante, de hecho, desde que dejé de ver sus vídeos. Ni me habría acordado de su existencia excepto por algún que otro retweet de cuando en cuando. O como aquella vez que un primo de mi novia, aún demasiado joven para ser considerado adolescente, me quiso poner un vídeo muy gracioso que había visto en internet y resultó ser uno suyo. Eso, combinado con que su fama aumentó de repente de manera exponencial, hizo que a mis ojos, de un día para otro, el mismo tipo que hacía chistes tontos sobre bukakes en Skyrim se hubiera convertido en todo un fenómeno nacional. No es que no hubiese habido pistas, es sólo que yo pasé de seguirlas.

Para cuando ElRubius salió en prime time de la televisión nacional gracias a Risto Mejide yo ya era consciente de hasta donde había llegado el éxito del youtuber, por lo que decidí ver la entrevista. La vi en YouTube; lo siento, Atresmedia. El programa me gustó mucho, y me permitió ver un lado de ElRubius que no me esperaba para nada. No era sólo el payasete de internet, tenía sentimientos. Tanto me gustó la entrevista que empecé a seguirle a él (y a Risto) inmediatamente en Twitter (1)

El caso es que estos días ElRubius está más de moda que de costumbre. La causa es una entrevista que le han hecho en la que parece ser que no lo han dejado en tan buen lugar como lo hizo Risto en su día. Sentí curiosidad así que decidí a leer la entrevista. Encontré lo que la gente en mi timeline decía que encontraría: ignorancia por parte del entrevistador y topicazos a go-go.

La ignorancia periodística, pese a que es algo que sigue estando muy feo, no es algo que nos vaya a sorprender a estas alturas. Su evidencia se hace palpable en los ambientes que frecuenta un servidor, que vienen a ser videojuegos, rol, tecnología y demás cosas frikis que no parecen estar hechas para la gente de bien; pero no es exclusiva de ellos. Si prestamos atención podemos encontrarla en otros temas mucho más "serios".

El caso es que, como sea, estamos acostumbrados a que los periodistas no siempre tienen idea sobre aquello de lo que están hablando. No es que sea muy profesional, es cierto, pero bueno, estoy escribiendo estas líneas en mi oficina en vez de estar arreglando bugs de una aplicación que tiene más fallos que aciertos así que tampoco voy a criticar la falta de profesionalidad ajena. Sin embargo, no dejaré de aprovechar para hacer hincapié en que buscar un poco de información antes de ponerse a escribir a lo loco nunca ha matado a nadie. Tampoco voy a entrar a opinar si enviar a entrevistar a un youtuber, probablemente el trabajo más nuevo del mundo, a una persona que ni siquiera tiene tarjeta bancaria es la estrategia más adecuada. Lo que sí que voy a criticar es el hecho de que el entrevistador faltase el respeto al entrevistado de una manera tan descarada y poco elegante, a no ser que ahora resulte que la publicación es de corte humorístico, como cuando en Caiga Quien Caiga entrevistaban a Esperanza Aguirre, y yo no me he enterado.

El caso es que las transcripciones de las respuestas del youtuber están llenas de "no sé...", "emmm...", "esto..." y demás coletillas. Por si esto no fuera suficiente para mostrar al lector que se trata de un entrevistado con poca agilidad verbal, el propio entrevistador lo recalca en reiteradas ocasiones y no se corta al dar a entender que el chaval no era el más listo de su clase. A lo mejor el único fallo en la inteligencia del Rubius es querer ir con la cara por delante y no tener ya preparadas las respuestas a las preguntas gilipollas que no dejan de hacerle una y otra vez, pero es que ni siquiera me imagino que otros personajes de interés público en ámbitos donde no es necesaria la inteligencia, como según qué espectáculos o deporte (2) contesten a las preguntas de una entrevista sin titubear o sin encontrarse un solo problema a la hora de explicar un punto. De hecho es que dudo mucho de que eso no pase en otros ámbitos donde la inteligencia sí que debería ser un factor, como en la política. Joder, "¿y la europea?".

Me parece una actitud totalmente reprochable por parte del entrevistador, una falta de respeto enorme hacia la persona del entrevistado y de sus admiradores totalmente fuera de lugar. Si haces una entrevista, haces preguntas y transcribes las respuestas, punto. Si estas de bajón porque tu jefe te ha mandado entrevistar a alguien que no te cae bien, aunque sea porque piensas que no se merece el dinero que gana, te jodes y apechugas. Pero si quieres hacerte llamar periodista serio expones los datos que tienes de una manera objetiva y neutra, sin juzgar si un chaval de 25 años podrido de pasta, cocina, se alimenta a base de pizzas, o llama al cátering de Samantha Vallejo-Nágera. Si su estilo de vida no te parece saludable, me parece muy bien, pero no se lo intentas inculcar a tus lectores.

Si acaso lo tuiteas, como hacemos todos.



(1) Auronplay no tuvo tanta suerte. De hecho de haber sido yo una persona que hace más uso de YouTube probablemente hasta habría intentado ver alguno de los videos que hace, pero tampoco nos íbamos a exceder.

(2) Y no me malinterpretéis, no estoy diciendo que los deportistas sean todos imbéciles ni mucho menos.



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viernes, 30 de octubre de 2015

Hay ciencia más ciencia que otra

Antes de nada me gustaría presentarme: soy una chica de 20 añitos de ná que empezó a seguir a Vimes porque adoraba a Terry Pratchett y que al final era una trampa y ha acabado aprendiendo más de feminismo e igualdad que del Mundodisco. Así que te dan ganas de compartir lo que has aprendido tú.

Además de curiosa y amante de la literatura fantástica británica soy estudiante de Medicina a tiempo casi total. No lo digo por quejarme, que también; lo digo porque de lo que yo sé es de Medicina, y tampoco mucho, soy todavía de primer ciclo, así que no tengo ni idea de qué es ese bulto que te ha salido en la ingle.

Advierto que sé de Medicina, sobre todo de práctica clínica, que es lo que me interesa, por si algún farmacéutico, biotecnólogo, etc, lee esto y piensa que no tengo ni puta idea de cómo funciona el laboratorio. Efectivamente no la tengo. Y si llega un médico de verdad al que no le hayan enseñado esto, que se pelee con mis profesores, que es lo que hay. Aunque, como veremos más tarde, “mi profe lo dice” no es un buen argumento en estas cosas, así que intentaré buscar fuentes.

Ahora que ya nos conocemos, empieza el artículo de verdad.

Tenía ganas de escribir algo como esto desde que, hace unas semanas, estaba en un seminario acerca de las vacunas y un compañero estuvo un rato debatiendo con el ponente, de la Asociación Española de Vacunología, si la vacuna de la polio oral era más dañina que beneficiosa en países en los que la polio tiene una incidencia tan baja como en el nuestro. El estudiante argumentaba que había encontrado un artículo en Pubmed (la mayor base de datos de artículos médicos) que decía que lo era, y el ponente contraargumentaba diciendo que le encantaría leer el artículo, pero que él tenía meta-análisis (que, como veremos más tarde, corresponde al tipo de estudio más fiable) que corroboraban lo contrario.

Esto me hizo pensar que realmente tenemos un montón de información científica (médica en este caso) en internet, pero que, a menudo, una vez que hemos sacado esa información de una web relativamente fiable (Pubmed lo es), nos cuesta diferenciar si esa información es realmente la mejor.

Teniendo en cuenta esto, en realidad este artículo no está escrito para alguien confiado o incluso crédulo que llega y se cree cualquier cosa que pueda escribir cualquier pirado con una misión (incluso yo) en Internet. Este artículo está pensado para gente curiosa, protestona y cabezota que necesita confirmar las cosas. Este artículo está pensado para mi compañero de antes, para el que quiere saber las cosas, y bendito Internet que nos permite acceder al saber.

La RAE define la ciencia como el “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”. Esto significa que en realidad la categoría de científico no te la va a dar lo que sepas, o el título que te hayas sacado, sino que te la dará tu forma de trabajar. Esa forma de trabajar corresponde al método científico, sí, el primer tema de los libros de biología de tercero de la ESO hasta segundo de bachillerato que nadie se estudiaba porque no caía nunca: Observación-hipótesis-experimento-conclusión.

Esto suena genial así solito, pero luego lo piensas un poquito más y te sale que, vaya usté a saber por qué, no puedes experimentar con un montón de gente, ni tienes modelos matemáticos capaces de reproducir por completo el cuerpo humano, ni tienes medios suficientes para ajustarte por completo al método. Así que te ajustas lo máximo que puedes a él, y, los conocimientos que se hayan obtenido de una forma que más se ajuste serán los más fiables.

En esto se basa la evidencia científica. Que, como yo lo que sé es de medicina, en este campo se denomina Medicina Basada en la Evidencia (MBE).

La medicina basada en la evidencia es, según la definición oficial, “la utilización consciente, explícita y juiciosa de la mejor evidencia clínica disponible para tomar decisiones sobre el cuidado de los pacientes individuales”. Este concepto es más fácil de entender cuando sabemos que el nombre es una mala traducción de Medicine Based on Evidence, y que evidence en español significa pruebas. Por tanto, en la medicina basada en la evidencia, los conocimientos que tú pones en práctica tienen que estar probados por estudios científicos.

En función del rigor científico son el que se hayan diseñado estos estudios, se pueden realizar clasificaciones jerarquizadas de la evidencia científica que nos aporta cada uno. A partir de estas escalas se establecen las recomendaciones con respecto a una determinada práctica clínica. Estas clasificaciones jerarquizadas son los Niveles de evidencia científica, y estas recomendaciones son los Grados de recomendación, que se muestran en esta tabla:


De arriba abajo, de más a menos fiables.

A partir de ahora hay que tener muy en cuenta esta tabla para entender el resto del artículo.

Como vemos, los niveles de evidencia se dividen en 4 niveles, que a su vez tienen subdivisiones. Ahora veremos de qué se compone cada nivel.

El nivel 1 se compone de meta-análisis y revisiones sistemáticas de ensayos clínicos. Los meta-análisis y las revisiones sistemáticas son cosas parecidas: consisten en grandes recopilaciones de información sobre un tema. La principal diferencia entre ellos radica en cómo se trata esta información. En el caso de las revisiones sistemáticas esta información se trata de un modo más cualitativo, y en los meta-análisis de un modo más cuantitativo. Para ello se utilizan diferentes métodos estadísticos en los que, por su complicación, no voy a entrar.

Aquí hay que hacer un inciso para explicar la diferencia entre estudios intervencionistas o experimentales y estudios observacionales. La misma palabra lo dice, en los experimentales los investigadores determinan el grado de exposición del paciente al factor que se estudia, y en los observacionales sólo observan ese grado de exposición, que es determinado por factores externos a la investigación. Los ensayos clínicos son experimentales; en el lado de los observacionales encontramos los estudios de cohortes y los estudios de casos y controles. Los estudios experimentales son más fiables que los observacionales, ya que al controlar más los factores hay menos posibilidad de error.

En el nivel 2 se encuentran los estudios de cohortes y de casos y controles. Los estudios de cohortes y de casos y controles son, junto a los ensayos clínicos, los datos que luego se recopilarían en los meta-análisis y en las revisiones sistemáticas. La diferencia entre ambos es que los de cohortes se hacen en prospectiva y los de casos y controles en retrospectiva. Es decir, en un estudio sobre el tabaco, uno de cohortes seguiría durante un tiempo a gente que fuma y a gente que no y luego se vería que porcentaje de cada grupo ha desarrollado cáncer; uno de casos y controles buscaría gente con cáncer de pulmón y sin él y se vería qué porcentaje de cada grupo fumaba.

A efectos prácticos, los estudios de cohortes se utilizan para cosas como la fármacovigilancia (el seguimiento posterior a sacar un fármaco a la venta) o los efectos de las drogas. Hace relativamente poco se hizo uno muy grande sobre los factores de riesgo cardiovascular en ancianos. Los estudios de casos y controles se realizan, por ejemplo, para ver si la carne roja causa cáncer de colon (para quien se sienta asustado a este respecto, si coméis mucha carne roja, hay muchas más probabilidades de morirse de infarto por comerte un kg de bacon diario que de cáncer de colon).

Las subdivisiones en estos niveles dependen de la probabilidad de que exista una relación causal entre el factor que estudiamos y el efecto que puede provocar y del riesgo de que existan sesgos. La probabilidad de que exista una relación causal se halla mediante métodos estadísticos en los que tampoco vamos a entrar.

El riesgo de sesgos depende de cómo se haya diseñado el estudio. El término sesgo se define como el “error sistemático en el que se puede incurrir cuando al hacer muestreos o ensayos se seleccionan unas respuestas con respecto a otras”. Siempre hay riesgo de sesgo, ya que si conocieras como va a afectar un factor a cada paciente, no harías el estudio. Para minimizar este riesgo de sesgos se ponen requisitos a la hora de participar en el estudio (por ejemplo, si estás haciendo un estudio del efecto de un fármaco sobre el sistema respiratorio, no es lo mismo hacerlo en fumadores que en no fumadores) y se usan ciegos en los ensayos clínicos. Un ciego simple es cuando el paciente no sabe si está tomando placebo o fármaco (y este sistema tan simple fue el que desmoronó la homeopatía); un doble ciego es cuando ni el paciente ni el investigador sabe quiénes toman placebo y quienes no; y un triple ciego es cuando ni los pacientes, ni los investigadores, ni quienes tratan estadísticamente los ensayos lo saben. El triple ciego es el mejor sistema para minimizar sesgos.

Hasta aquí lo bueno, la mayoría de estos estudios son fiables si están hechos sin ánimo de estafar.

En el nivel 3 están los estudios no analíticos, que son los informes de casos. Por ejemplo, los reportes de efectos adversos de medicamentos. No son muy fiables porque no están sistematizados, pero no deben desdeñarse ya que son precisamente estas series de casos las que sirven de base para realizar los otros estudios, como pasó con la talidomida, que empezó con un pediatra bastante testarudo.

En el nivel 4 está la opinión de expertos, como por ejemplo “mi profe lo dice”. Con esto hay que tener cuidado, porque que lo diga alguien que sepa mucho no implica que sea cierto. Ante la duda huye de Richard Dawkins y similares para evitar síntomas parecidos a los de gastroenteritis.

¿Y cómo sabemos que los informes que leemos tienen un cierto nivel de evidencia? La forma más sencilla es incluirlo en tus criterios de búsqueda. En Pubmed puedes buscar meta-análisis. La forma de hacerlo es, una vez que has buscado tu tema, por ejemplo, en este caso, cáncer de mama (breast cancer, Pubmed está en inglés), a la izquierda en la pantalla te sale un menú en el que puedes filtrar por el tipo de artículo: ahí puedes seleccionar meta-análisis o el tipo que prefieras. 






Para terminar el artículo, pondré una lista de fuentes de las que yo sí me fio:

La OMS, la más fiable, lo que dice va, en la práctica, a misa. Claro que tienen problemas de presiones políticas, y que a menudo sus comunicados de prensa son alarmistas, pero sus informes son lo más fiable en materia de salud.

MedlinePlus, la web de divulgación médica del gobierno de EEUU. Es muy grande y muy práctica, trae consejos de salud basados en los informes de la OMS y en los protocolos de salud estadounidenses. Está en español y en inglés, aunque la que está en inglés tiene más información.

Pubmed, la mayor base de datos de artículos médicos del mundo. Es la versión especializada de Medline. La utilizas mucho para hacer trabajos, pero en la vida real sólo si tu cuñado es demasiado testarudo.

Pubmed y Medline pertenecen ambos a la biblioteca médica estadounidense.

Biblioteca Cochrane. Esta es la parte española de Cochrane, pero buscando en Google puedes acceder a la inglesa. Son los abanderados de la medicina basada en la evidencia. Hablando en plata, se dedican a buscar los ensayos clínicos de los que te puedas fiar.

The New England Journal of Medicine. Poco más que explicar tras poner el nombre.

El Ministerio de Sanidad español. A ver, todos sabemos que la sanidad tiene problemas, pero éstos están relacionados más con la falta de voluntad política para poner medios que con la falta de conocimientos, así que los consejos de salud que pone ahí son de fiar, y si no, ya saldrá en la prensa a modo de escandalazo.

Y para terminar dejo lo más importante: TU MÉDICO. Siempre que tengas un problema de salud, ¡VE A TU MÉDICO! Da igual lo que puedas encontrar en Internet, que puedes encontrarlo, sí, pero en un artículo jamás tendrá la visión completa del paciente que aprende un médico. Claro que puedes informarte de lo que te pasa en Internet, y si llegas a la consulta y tu médico te pone mala cara por haberlo hecho, o es muy mayor o tiene un ego gigantesco. Trabajar con pacientes de la era informática es algo que un médico que vive en la era informática debe saber hacer.


Y aquí termina el artículo. Espero haberme explicado bien y que tengáis más claro la forma de discriminar la información que os viene en Internet.






jueves, 22 de enero de 2015

Piropos

La entrada de hoy es obra de @SuraTallulah, colaboradora habitual del blog, a la que como siempre agradezco su tiempo, su claridad de análisis y sus ganas de poner por escrito lo que le pasa por la cabeza.


La semana pasada Ángeles Carmona, presidenta del Observatorio contra la Violencia de Género, afirmó que “el piropo ha sido siempre permitido y se ha asumido como algo normal, pero lo cierto y verdad es que supone una invasión en la intimidad de la propia mujer porque nadie tiene derecho a hacer un comentario sobre el aspecto físico de la mujer”. Como es habitual, las declaraciones saltaron a las redes sociales y se abrió el debate.

¿Qué es y qué se entiende por piropo?
Si buscas en la red, la primera definición que aparece para piropo es “palabra o expresión de admiración, halago o elogio que se dirige a una persona”. Parece una definición directa y general pero ¿qué es lo primero que se te viene a la cabeza al escuchar la palabra piropo? A mí me vienen a la mente exabruptos, ruidos, halagos y expresiones de temática sexual que he recibido desde pequeña por parte de desconocidos y, en la mayoría de casos, en la calle. No pienso en cuando mi pareja o alguien muy cercano con quien tengo confianza me dice “guapa”. Esto también entra dentro de la definición de piropo, pero no es en lo que pienso cuando se habla del tema. Básicamente, cuando se habla de piropos, se me viene a la mente este mítico vídeo de la red:

Cortometraje Mi Señora

El piropo y la cosificación de la mujer.
Ahora comencemos por el principio: la cosificación de la mujer. A las mujeres se nos impone el deber de agradar al hombre, las mujeres debemos ser deseables, sexualmente atractivas y tenemos que cuidarnos y esforzarnos con tal fin. Una mujer no tiene valía como tal si no es guapa, si no cuida su cuerpo y su aspecto físico, si no se afana en resultar físicamente deseable. Todo esto os sonará a antiguo, muchos pensaréis que antes puede que fuera así pero que ya no. Pues sí, hoy en día sigue siendo así. Este mensaje nos llega constantemente desde la publicidad y los medios. Nos machacan a diario con la idea de que para una mujer lo más importante es la imagen y nunca es suficiente. Da igual lo que hagas: dietas, gimnasio, cirugía, maquillaje y ropa. Nunca es suficiente.

De esta cosificación de la mujer se desprende la idea de que una mujer desea o aspira ser piropeada como una validación de su cosificación. Un piropo es la confirmación de que hemos alcanzado eso que tanto perseguimos: ser atractivas, ser bonitas y deseadas. Eso que se nos pide, que se nos exige; consigue la aprobación con el piropo.

Piropo y acoso callejero.
Somos muchas las que entendemos, en la mayoría de los casos, el piropo como acoso callejero. Recibir un piropo, que en muchos casos incluye temática sexual, en un espacio público como es la calle y por parte de un desconocido nos cosifica, nos intimida y nos humilla. Cuando el piropo versa sobre lo que tú, hombre heterosexual, me harías si yo, mujer sexualmente atractiva para ti, me “dejase” es una agresión verbal. Cuando el piropo consiste en dejar constancia en  voz alta y de manera pública de lo que a ti, hombre heterosexual, te parece o te evoca mi aspecto físico se trata de una agresión verbal. A través del piropo se nos hace ver a las mujeres que nuestro cuerpo es de dominio público por lo que cualquier hombre está en su derecho de opinar sobre él cuándo y dónde quiera.

En algunas ocasiones el piropo verbaliza una agresión sexual. Cuando un hombre se siente con legitimidad para hacer conocer públicamente lo que sexualmente le apetecería hacer contigo está desarrollando un ejercicio de humillación y dominio sobre ti. Muchas somos las que hemos llegado a sentir terror y miedo por nuestra integridad física al escuchar un piropo. Porque muchas veces, aunque liviano y verbalmente bonito, esconde un trasfondo de roles en los que el hombre domina y manda y la mujer se somete.

El piropo es temido en muchos casos hasta el punto de hacerte cambiar de acera para no pasar frente a ese grupo de hombres o de hacerte cambiar de recorrido hacia tu trabajo/centro de estudios para no pasar por esa calle en la que han comenzado las obras de un edificio. Pensaréis que es una exageración o que simplemente no hay que echar cuenta de esos piropos pero lo cierto es que son muchas las niñas (sí niñas, menores de edad) y mujeres que deciden hacer cambios en su vida para evitar este tipo de situaciones porque se sienten violentadas y sienten miedo.

Reacciones.
Como he comentado al principio, a raíz de los comentarios de Ángeles Carmona se habló y mucho sobre el piropo en la red. Muchas personas interpretaron sus declaraciones como una imposición prohibitiva, otras argumentaron en su contra a base de insultos y algunas personas respondieron haciendo alusión al físico de la presidenta del Observatorio Contra la Violencia de Género reafirmando así la base de esta práctica: la cosificación de la mujer.

Imagino que muchos de los que estén leyendo este post habrán pensado que soy una exagerada y una radical. Si tenéis dudas sobre lo que aquí he escrito sólo os recomiendo una cosa: preguntad a las mujeres de vuestro entorno con las que más confianza tengáis si alguna vez han sentido miedo ante un piropo, si alguna vez han temido una agresión sexual  tras un piropo, si alguna vez han cambiado de acera para no pasar delante de un grupo de hombres, si alguna vez, en definitiva, se han sentido intimidadas o humilladas por un piropo.


domingo, 22 de junio de 2014

Pom pom pom

La entrada de hoy la ha escrito la compañera @TallulahBeesley. Se trata de un microrrelato que amplía una serie de tuits que me impresionaron mucho. Creo que es adecuada para que los hombres empaticemos con lo que sienten muchas veces las mujeres. Sin más, os dejo con ella:


Imagínate un día, a temprana edad, aparece a tu lado una manita y con su dedo índice comienza a darte golpecitos en el hombro. Pom pom pom. Los golpes son leves, suaves, pero continuos. Pom pom pom. Esa manita aparece y no se va, te da toquecitos con su dedo a diario. Pom pom pom. Van pasando los años y esa manita no se va, se va haciendo cada vez más fuerte. Pom pom pom. Y los golpecitos de su dedo siguen siendo leves pero, de vez en cuando, te golpea fuertemente. Pom pom pom.

Te acostumbras aunque no te gusta. Pom pom pom. Es algo que asimilas que va a estar ahí siempre, golpeándote con su dedo día a día, mes a mes, año a año. Pom pom pom. Hay rachas en las que pasa de golpecitos a golpes más fuertes, más profundos. Pom pom pom. Hay días en los que no aguantas más, enloqueces con cada golpecito. Pom pom pom. Esos días estallas, gritas, te rebelas y desde fuera te dicen que calles, que no es para tanto, que eres una exagerada. Pom pom pom.

A veces te reprimes, a veces lo ignoras, a veces te agobias. Pom pom pom. Te resignas. Pom pom pom. Los días que esos golpes te superan y estallas desde fuera se te exige que des explicaciones, con calma, del porqué de tu rabia. Pom pom pom. Escuchas que eres una loca, una histérica, que no es como lo cuentas. Pom pom pom. Y todas esas frases son nuevos golpecitos de ese dedo, se acumulan a los anteriores pero son más malignos: son la negación de una realidad.

Ese dedo es el machismo que vives a diario. Cada golpecito es una expresión, una noticia, un chiste, un toque en el culo de broma (ay, las bromichis). Cada golpe es una agresión verbal, física o sexual. En casa, en el centro de estudios, en el trabajo, en la calle, en el bar. Pom pom pom.

domingo, 2 de marzo de 2014

Actitud positiva

Dándole vueltas a cómo empezar un post en un blog ajeno he pensado que la mejor manera es ser clara y directa. Soy @TallulahBeesley y la semana pasada asistí a un curso de coaching. Os lo resumo rápidamente: estoy en un P.I.E. (Programa Integral de Empleo) y desde ahí me apuntaron al curso para ayudarme a buscar empleo usando el coaching como herramienta. Había escuchado hablar de coaching y coachs pero no sabía lo que era ni a qué me iba a enfrentar. Tras el primer día mi indignación fue tal que terminé desahogándome en Twitter. A raíz de ahí, @miquintopino y @Daurmith me propusieron usar un hashtag para comentar el curso y elegí #coachinadas (emulando el HT que usa @Daurmith, #punsetadas).

Paso a relatar día a día lo que más me indignó del curso y lo poco que saqué de él favorable a mi situación de desempleada de larga duración. Para indicaros mi opinión al respecto, al final de cada situación pondré MAL o BIEN entre paréntesis:


LUNES

El primer día creo que fue el peor y el más insultante para todos los que estábamos allí. Éramos 32 personas que no teníamos ni idea de lo que nos esperaba. Comenzó la Coach#1 presentándose. Estuvo aproximadamente media hora contándonos su estupendísima vida: viajes, estudios, trabajos, maternidad, infancia: todo muy interesante (*cartelito de sarcasmo*) (MAL). Tras ella, se presentó la Coach#2; una mujer que nos contó cómo superó una terrible enfermedad gracias a su actitud positiva y que nos convidó a presentarnos diciendo “estoy en paro, pero no pasa nada” con una sonrisa de oreja a oreja (MAL). En este punto, mi cabreo ya era de un nivel considerable y ya me había preguntado 3 veces qué demonios hacía allí metida. Tras ellas, nos tocó el turno a las personas que estábamos allí sentadas con cara de no entender nada.

La Coach#2 nos habló de su filosofía de vida: la actitud positiva. Nos espetó que nuestro problema a la hora de buscar trabajo y de estar desemplead@s era que no teníamos actitud positiva. Pudo decir como 20 veces “actitud positiva” mientras hablaba. Y nos lo decía a nosotr@s, parad@s de larga duración a l@s que la actitud positiva ni nos va a dar de comer ni nos va a calentar por las noches. Nos dio una serie de recomendaciones para no estar angustiad@s, tristes o decaíd@s por no encontrar empleo: levantarnos por la mañana y maquillarnos, afeitarnos esa barba de tres días y ponernos la mejor ropa que tengamos (MUY MAL). Con estos consejos, según ella, conseguiríamos afrontar el día con actitud positiva y la cabeza bien alta. Y nos puso un ejemplo de actitud positiva, un ejemplo que es el HORROR. Nos contó que en el campo de concentración de Auschwitz sobrevivían aquellas personas que tenían dependientes, hijos o retrasados (¡) a su cargo. Sobrevivían porque vivían por y para otras personas y por eso tenían una actitud positiva. Parece que para ella, el tema de las cámaras de gas fue un detalle secundario y sin importancia para la supervivencia en Auschwitz (MUY MUY MUY MUY MAL).

Tras los delirios de la Coach#2, la Coach#1 nos contó el cuento de la zanahoria, el huevo y los granos de café. La conclusión de éste era que teníamos que preguntarnos si somos como la zanahoria que es dura pero tras hervirla pasa a ser blanda, como el huevo que es blando y tras hervirlo pasa a estar duro o como los granos de café que son duros y si los hierves sueltan lo mejor de sí mismos y siguen siendo duros; tomando el agua hervida como una adversidad que tenemos que afrontar (MAL).

Para finalizar la primera y peor sesión de coaching nos sacaron al patio a hacer el ganso. Por grupos, tuvimos que elegir una frase motivadora. Estando todos en círculo, grupo a grupo íbamos saliendo al centro y mientras andábamos teníamos que ir gritando nuestra frase para conseguir que los demás fueran uniéndose al grupo y la gritaran con nosotr@s. Salieron las típicas frases de “querer es poder”, “nadie va a pararme”, y demás chorradas. Al final, la Coach#1 nos animó a decir alguna frase motivacional más que se nos ocurriera. Uno de los que allí estábamos gritó “¡Con dos cojones!” y comenzó a andar en círculo. El resto comenzó a seguirle poco a poco, gritando la frase con él. 5 mujeres y yo nos quedamos en nuestro sitio y cuando nos animaron a participar les contesté “yo no tengo cojones, tengo ovarios”. La mujer que estaba a mi lado me miró sonriendo y asintió. En fin, creo que no hace falta comentar lo chorrada que es hacer dinámicas de este estilo y la machirulada que se mercaron al final (MAL).


MARTES

El segundo día fui con miedo por no saber qué clase de paparruchadas nos iban a soltar. Comenzamos con un repaso de las cualidades y los valores que teníamos que tener: actitud positiva, motivación, seguridad y fuerza interior. La palabrería del coaching ahonda mucho en términos que se usan en la autoayuda (MAL).

Hicimos un trabajo de debate sobre unas frases que nos proporcionaron en tarjetas. Eran frases del tipo “me cuesta mucho pedir ayuda, prefiero siempre buscarme las soluciones” o “no me tomo el tiempo necesario para pensar las cosas importantes, necesito respuestas rápidas”. No estuvo mal porque nos hizo participar en un debate bastante interesante sobre cómo solemos afrontar los problemas o las incidencias que surgen en nuestra vida (BIEN).

Tras una pausa nos pusieron a dibujar nuestra “rueda de la vida”. Se trata de un círculo dividido en distintas secciones. Cada una de ellas está referida a una situación, un componente o una disciplina de nuestra vida y de lo que somos. Las secciones eran: cabeza, cuerpo (referido al físico), emociones, salud, familia de origen, familia actual/pareja/romances, amigos/ocio, economía, trabajo/carrera/estudios y crecimiento personal. Nos invitaron a tachar los que no nos sirvieran o a sustituirlos por otros que sí (en este punto, yo taché cuerpo y puse feminismo). Puntuamos del 0 al 10 el nivel de satisfacción que tenemos en cada área, huelga decir que tod@s pusimos 0 o 1 en trabajo y economía. Nos invitaron a comentar qué podríamos hacer para cambiar las puntuaciones de las áreas más bajas y comenzaron con el ejemplo de cuerpo. Aquí ya me eché las manos a la cabeza con el ejemplo: la Coach#1 nos contó que no hace mucho pesaba 40 kg más. No tenía problemas de salud y no se veía mal con su cuerpo pero decidió que tenía que adelgazar para “sentirse mejor consigo misma”. Un ejemplo muy revelador. Nos preguntaron qué áreas teníamos que mejorar y, por fin, alguien dijo economía. La respuesta literal de la Coach#1 fue: “mmmm economía… se me ocurre que para mejorar vuestra economía lo que tenéis que hacer es buscar….mmmmmm…. buscar fuentes de ingresos. Ya está: la economía se soluciona buscando fuentes de ingresos. Seguimos, vamos a ver ahora las emociones que es mejor trabajarlas porque…”. Aquí nos miramos todos con caritas de incredulidad ante lo que acababa de soltar (MAAAAAAAL).

Para el área de las emociones nos puso un ejemplo: en su escuela de coaching trataba con un grupo de ejecutivos cuyo problema era que trabajaban hasta 14h al día y no podían disfrutar de todo lo que ganaban con sus familias. Tenían problemas para afrontar sus emociones (ay, pobres) y ella se encargó de ayudarles, apoyarles y guiarles para que tomaran las riendas de su vida personal y fueran felices. Este fue el mejor ejemplo que se le ocurrió ponernos a nosotr@s, parad@s de larga duración (MAL).

Para rematar el día nos hablaron (demasiado) de emprender y nos pusieron este horrendo y machista vídeo: 




MIÉRCOLES

Por fin el tercer día fue más tranquilo. Nos hablaron del método SMART para fijar nuestros objetivos a través de preguntas. Con un PowerPoint (no podían faltar) nos fueron haciendo distintas preguntas para aclarar y apuntar nuestros objetivos. Las primeras preguntas eran bastante absurdas, del estilo:

-¿Qué es lo que quieres?

-TRABAJAR.

-¿Qué quieres lograr exactamente?

-¡¡¡¡¡TRABAJAR!!!!!!

Luego ya vinieron preguntas mejores y concretas sobre cuáles son nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y habilidades. Esto me pareció una chorrada porque yo sí tengo claro cuál es mi objetivo y lo que quiero conseguir pero hubo mucha gente a la que le sirvió bastante el hacerse esas preguntas y fijarse los objetivos (BIEN).

Tras esto, otro vídeo de horror:




Por último, nos sacaron de nuevo al patio a hacer dinámicas (a hacer el ganso) hasta que llegó la hora de irnos (MUY MAL).


JUEVES

El jueves fue el día más productivo para mí, por fin hablamos de trabajo en serio. Hablamos sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo y cómo emprender (BIEN). Para ambas opciones nos mostraron una lista de 34 talentos confeccionada por el Instituto Gallup de Madrid (se encarga de hacer estudios de mercado). La lista la generaron a raíz de los perfiles de trabajadores que buscan las empresas. Esta parte me pareció la más interesante del curso porque me ayudó a saber todo lo que puedo ofrecer como trabajadora y cómo expresarlo en una entrevista de trabajo (BIEN). Pero no podía ser todo tan bonito y estupendo. En el talento 5, “organizador – director de orquesta” que consiste en ser capaz de gestionar varias variables a la vez, la Coach#1 nos puso como ejemplo que ella tenía este talento. Lo tenía tan desarrollado que usaba el coche como oficina hasta el punto de que le han quitado varios puntos del carné de conducir. “Soy tan multifuncional que me faltan puntos del carné de conducir, jajajajaja”. Un ejemplo a seguir, nunca mejor dicho (MAL).


VIERNES

El último día nos dieron a elegir entre hacer collages o salir al patio a hacer dinámicas sobre las emociones. Yo elegí hacer collages (por no volver a hacer el ganso) pero al final quedaron entre las coachs en hacer ambas cosas. Primero nos pusimos los collages: teníamos que hacer 4: uno sobre el futuro que queremos tener, otro sobre el aprendizaje (aquellas habilidades que necesitamos para conseguir ese futuro), otro sobre los obstáculos y el último sobre lo que nos había ayudado a conseguirlo. El ejercicio consistía en imaginarnos en nuestro futuro con todo aquello que queremos conseguir y volver desde el futuro al presente pasando por todo lo que hemos tenido que hacer y aprender para lograrlo (MAL). Una chorrada como un castillo de grande pero me pareció mejor que salir a hacer el ganso.

Para finalizar el último día hicimos las dinámicas sobre las emociones. Se trataba de conseguir generar una emoción en nuestra mente a través de nuestro cuerpo por medio de posturas. Las emociones que tratamos fueron: miedo, alegría, tristeza, rabia, amor de ternura y amor de seducción (ya empezamos mal). Nos pusieron a hacer el tonto: “ladea la cabeza, abre la boca, anda con indiferencia, respira fuerte…” para que sintiéramos esas emociones. En fin, hacer el ganso mucho (MAL).

Para finalizar, la Coach#1 se despidió definiéndose como una “incordiadora cordial” y una “líder emocional” (MUY MAL).

Nos pasaron dos cuestionarios: uno de la escuela de la Coach#1 y otro del P.I.E.. En ambos puse con demasiado respeto la mierda que me parecía todo aquello. Nos pidieron los emails para enviarnos tooooodos los PowerPoint que habían usado durante el curso (por supuesto no les di el mío) y firmar un permiso para usar las fotos y vídeos (¡) que nos habían hecho en su página web, cosa que tampoco firmé.


Así termina este resumen sobre mi semana de coaching. Añadir que casi todos los días nos pedían buscar una “pareja exótica y maravillosa” para hacer las actividades, que nos hacían técnicas de relajación casi todos los días y que aplaudían siempre que alguien terminaba de hablar.

En mi siguiente reunión con la coordinadora del P.I.E. le conté todo lo que he relatado aquí y le dejé claro que me parece una estafa y un insulto hacer cursos así con parad@s de larga duración. Alucinó con muchas de las cosas absurdas que nos dijeron durante el curso y tomó nota de lo que le pareció más indignante para tenerlo en cuenta. Y me confirmó lo peor: estos cursos están pagados con la subvención que recibe el centro por el P.I.E., es decir, está pagado con dinero público.


Muchas gracias a @ComandanteVimes por dejarme un huequito en su blog, a @KatieSony por sugerir este post, a @miquintopino y @Daurmith por el HT #coachinadas y a tod@s los que me habéis comentado los twits dedicados a #coachinadas; gracias a vosotr@s he superado este curso con muchas risas Y SIN ACTITUD POSITIVA.