Estos días ha habido un debate en redes sobre los premios Ignotus y la IAg. No es que se haya colado ningún libro generado por esta tecnología (que se sepa), pero sí que se acusa a uno de emplearla para la maquetación, para la publicidad e incluso para la portada. No sé si Pórtico-AEFCFT, la asociación que organiza los premios, va a decir algo en redes. Pero yo sí quiero hacerlo. Lo voy a organizar en secciones, para que sea más fácil de leer. Y voy a intentar hacerlo atemporal, porque esta es una cuestión con la que tenemos que pelarnos con cierta recurrencia.
Lo que sigue es un análisis estrictamente personal.
¿Quién soy yo?
Me llamo Andrés Zelada y, para lo
que aquí interesa, soy el coordinador de voluntariado de Pórtico-AEFCFT desde
hace años. No soy miembro formal de la Junta, pero he visto pasar tres Juntas y
he trabajado estrechamente con todas ellas, así que me considero bien informado
sobre cómo funciona la asociación por dentro.
¿Qué son los premios Ignotus?
Si estás aquí no debería tener que explicar esto, pero una cosa que sucede con recurrencia es que se mete a opinar gente que no tiene mucha idea de qué son y cómo funcionan los premios. Y resulta que la naturaleza y funcionamiento de los Ignotus tienen mucho que ver con este problema.
Los premios Ignotus son unos galardones de obras de géneros fantásticos (sobre todo literatura, pero también ilustración, rol o producción audiovisual) que tienen la particularidad de ser estrictamente populares. Es decir, en ninguna parte del proceso hay un jurado. Cualquier persona del mundo puede entrar en el censo simplemente rellenando un formulario durante un cierto periodo del año. Después, el premio tiene dos fases:
- En una primera fase, cada miembro del censo propone, para cada categoría, las obras que más le gustan. Puede proponer el último bombazo o una obra autoeditada que solo ha leído él. La administración de los premios revisa estas votaciones y declara como finalistas de cada categoría a las cinco obras más votadas.
- En una segunda fase, cada miembro del censo vota cuál de esas cinco finalistas querría que ganara el premio, o si prefiere que este quede desierto. La obra que tenga más votos en su categoría gana el premio.
Así es el proceso: el propio fandom
propone las obras y luego las vota. Y esto, como digo, es bastante importante a
la hora de entender el problema.
¿Qué posición tiene Pórtico-AEFCFT sobre las obras hechas con
IA generativa?
Pórtico no ha aprobado una moción
formal sobre las obras generadas con IA, pero la práctica diaria de sus órganos
asociativos es de rechazo. Hace años que ninguno de los concursos con jurado
que organiza la asociación (Visiones, Domingo Santos, Opportunity, Oasis…)
permite presentar obras generadas con IA. Y hay actuaciones menos públicas,
como rechazar colaboraciones con terceros porque quien las propone emplea IA.
Hay que entender que la Junta Directiva, el voluntariado y la base asociativa de Pórtico no son gente ajena al fandom. Son sus miembros. Muchas veces trabajan en el mundo literario como escritores, traductores u otras profesiones. Muchos de ellos tienen las mismas opiniones sobre la IA generativa que son comunes en estos mundillos. El asunto de la IA generativa no nos pilla de nuevas y se ha debatido intensamente tanto en canales formales como informales.
Así que la pregunta obvia es: vale, ¿y por qué este enfoque no se ha trasladado a los Ignotus? ¿Por qué no hay una cláusula anti-IA aquí también? No voy a hablar de la dificultad que entraña definir «uso de IA generativa» en unos premios que abarcan categorías tan distintas. Vamos a suponer que hemos conseguido resolver ese problema: las dificultades surgen en la aplicación de la norma. Ahora mismo, Pórtico tendría graves dificultades para aplicar de forma fiable una cláusula anti-IA. Y el que la regula para no aplicarla es un parguela (o, dicho de manera más seria, la existencia de una norma que no se aplica es peor que la inexistencia de la norma).
He agrupado las dificultades en tres secciones, aunque todas se
relacionan entre sí.
1. La administración de los Ignotus
Lo primero que uno piensa al hablar de una cláusula anti-IA es que se aplique de oficio en la primera fase. Es decir, que la administración de los Ignotus revise las obras y expulse del proceso a aquellas que usen IA generativa, igual que las expulsa si se publicaron hace cinco años o si no pertenecen a los géneros fantásticos. Para entender por qué esto es imposible vamos a hablar un poco de la administración de los Ignotus.
La administración es el conjunto de voluntarios que montan el premio y lo sacan adelante cada año. No es un cargo en el que haya bofetones para entrar precisamente, ya que:
- No es remunerado (ningún cargo de Pórtico lo es).
- No es agradecido: a lo largo del año leemos muchas quejas sobre los premios y muy poco apoyo a quienes los hacen posible.
- Te priva de la oportunidad de ganar un Ignotus.
Además, un buen administrador de Ignotus debe ser una persona razonablemente neutral, que pueda trabajar con distintas Juntas y que, a ser posible, no tenga intereses en que gane una obra u otra.
La consecuencia de todo esto es que la administración de los Ignotus está permanentemente corta de gente. Ahora mismo este puesto lo ocupa una sola persona, que emplea a algunos ayudantes para tareas concretas, y esta ha sido la tónica general durante toda la vida del premio: uno, dos o, como muchísimo, tres administradores, a veces con algún ayudante. En su tiempo libre.
Por otro lado, los premios Ignotus cuentan actualmente con 17 categorías, en cada una de las cuales salen nominadas 5 obras. Eso da un total de 85. No quiere esto decir que cada año salgan 85 obras, ya que hay superposiciones: es posible que las obras nominadas en Imagen sean las portadas de obras que aparecen en otras categorías, o que un relato nominado pertenezca a una antología también nominada. Pero sigue siendo una barbaridad de obras a revisar por si tienen IA o no.
Ah, y se da la circunstancia de que
Pórtico no es, precisamente, una asociación que nade en la abundancia. No puede
destinar fondos a comprar todas las obras nominadas para revisar la posible
presencia de IA.
2. La imposibilidad de conseguir pruebas
Vale, poner una revisión de oficio antes de proclamar a los nominados es inviable, pero ¿y ponerla después? Existe un mecanismo de impugnación de nominados. ¿Por qué no vetar las obras hechas con IA y, si alguien impugna cierta candidatura, revisar solo esa obra?
La respuesta es: porque ahora mismo
no existe un mecanismo fiable y asequible para saber si una obra del intelecto
es real o ha sido creada por medio de IA. No hay un Turnitin de la IA. Lo único que nos queda es el ojo clínico: revisar la
obra con vista de experto y llegar a una conclusión, conclusión que puede no
ser compartida por todo el mundo. Especialmente por el autor de la obra.
Aparte de la imposibilidad de obtener un diagnóstico fiable, está el tema de que Pórtico es una asociación privada, no una autoridad ni un organismo oficial. Los autores acusados de emplear IA no tienen por qué darnos ninguna clase de facilidad para revisar su proceso creativo. Yo, como escritor, pienso en cómo reaccionaría si alguien me pidiera pruebas de que no uso IA: no lo haría con espíritu abierto y ganas de colaborar, la verdad. ¿Y qué hacemos? ¿Tipificamos como causa de exclusión de una obra la negativa de su autor a colaborar con nosotros para demostrar que no usa IA? ¿Hasta dónde lo llevamos?
3. La naturaleza del premio
Hay un tercer factor que debe tenerse en cuenta. Al fin y al cabo, yo he dicho antes que en los concursos con jurado que organiza Pórtico sí hay cláusulas anti-IA. ¿Cuál es la diferencia entre esos concursos y los Ignotus? ¿Por qué los dos problemas casi insalvables que ya he analizado no se aplican en esos otros concursos?
La respuesta nos lleva a otra pregunta: ¿cuál es la naturaleza de los premios Ignotus? ¿Son un premio de Pórtico en el que vota la comunidad, o son un premio de la comunidad organizado por Pórtico? La distinción es sutil, pero es la base de todo. Y es que, aunque muchas veces se habla de estos premios como si la respuesta fuera la A (en ocasiones, incluso, se hace desde Pórtico), en realidad la respuesta correcta es la B. Tal y como se han concebido los premios siempre, tal y como los regula el reglamento y tal y como han evolucionado, lo más correcto es considerarlos un premio del fandom administrado por una asociación.
De hecho, ha sucedido algo reciente
que precisamente abona esta forma de concebirlos. Hace unos meses, se propuso
en la Asamblea de Pórtico vetar de los Ignotus a aquellas obras que no tengan
depósito legal. La moción no salió, y uno de los principales argumentos en
contra fue, precisamente, ese: Pórtico no es el policía encargado de hacer
cumplir la Ley del Libro. Si la comunidad considera que una obra que no cumple
con sus obligaciones legales tiene valor suficiente para salir como nominada o
incluso para ganar el premio, ¿quién es Pórtico para impedírselo?
Vale, lo entendemos, Pórtico es la simple administradora de un premio que pertenece a la comunidad. ¿Y eso qué importa? Pues muchísimo. Porque conlleva dos obligaciones muy relevantes: transparencia y decisiones no discrecionales.
La transparencia es básica, porque, si los premios son del fandom, el fandom debe estar informado de las cosas. Todos los años se publica un informe con los votos, las exclusiones y sus causas. Esta es, en palabras de una exadministradora del premio, la punta de lanza de los premios. Y estoy de acuerdo. Pero obliga a ser más cuidadoso.
Un jurado que no tiene que dar cuenta a nadie puede excluir obras basándose en meras sospechas. Si parece tener trazas de IA, a la basura, punto. Pero poner en un informe público que descartamos una obra porque sospechamos que ha usado IA es otra cosa muy distinta. ¿Qué hacemos si el autor nos niega frontalmente que la haya usado? ¿Dejamos publicado un informe que dice que sí lo ha hecho? ¿Y si nos exige que lo retiremos porque lo considera (con cierta lógica) un insulto público? No creo que se llegara a la vía judicial, pero la posibilidad existe.
En cuanto a la no discrecionalidad,
el reglamento otorga muy pocos poderes a la administración. Puede descartar
obras porque no se hayan publicado en el año correspondiente, puede reasignar
votos que se hayan equivocado por número de palabras (por ejemplo, que hayan
nominado en novela una obra que es novela corta), puede expulsar obras que no
sean de género, y muy poquito más. Dado que está administrando los premios de
la comunidad, y dado que responde ante esta por medio del informe, tiene que
tomar las menos decisiones discrecionales posibles.
Y ante la ausencia de una prueba técnica objetiva, excluir una obra por el uso de IA es una decisión discrecional. Por muy bien que redactemos la norma, aplicarla requerirá un juicio de valor por parte de la administración, el ojo clínico del que hablaba antes. ¿Puede intentar reducirse esa discrecionalidad, por ejemplo, recurriendo a un panel de expertos externos que analicen la obra y decidan si hay IA? Eso no me parece mal, pero es desplazar el problema de quién toma la decisión discrecional. Aparte de que, de nuevo, Pórtico no es una autoridad: ¿por qué cuernos iban a querer ayudarnos expertos externos, sobre todo si, en buena lógica, esa colaboración les debería impedir ser candidatos ese año?
¿Se quiere cambiar la naturaleza de
los premios? ¿Se quiere convertir en unos premios «de Pórtico», donde la gente vota, la administración excluye lo que ve
oportuno, salen unos resultados y no se hace público ningún informe detallado?
Bueno, puede plantearse en la Asamblea de la asociación, nada es eterno ni está
escrito en piedra. Pero a mí me parece un paso atrás. Creo que daría como
resultado unos premios con menos legitimidad, menos democráticos, menos
valiosos de ganar. Sí, le haría la vida más fácil a la administración, no solo
para afrontar el problema de la IA generativa sino también otros que tiene hoy
en día el galardón, pero no sé si merece la pena.
Conclusión
Entonces ¿no se puede hacer nada? Tampoco
es eso. La Junta Directiva y el voluntariado llevan meses debatiendo fórmulas
para intentar afrontar al menos los casos más flagrantes sin sacrificar la
naturaleza de los premios. No es nada fácil, pero hay muchas personas pensando
en este asunto. Aun así, si crees que tienes una idea o que puedes aportar
algo, ¡escríbenos! No tienes que ser socio para contactar con Pórtico.
Además, hay otras dos acciones que puedes llevar a cabo si quieres que los premios sean mejores. La primera es obvia: cénsate. En febrero o marzo del año que viene se abrirá el censo, que es abierto y gratuito. Y vota a las obras de tu preferencia. En otras palabras: encarece el precio de entrada como finalista. Cuanto más grande sea la base de votantes, mejor.
La segunda no es tan obvia: muévete
contra la IA. Deja constancia de tu descontento. Que a las editoriales les
lluevan los comentarios negativos si sacan portadas con IA generativa. Al fin y
al cabo, si todo lo que rodea una novela está hecho con IA, ¿qué nos garantiza
que el texto no lo habrá generado también una máquina? Cuantas más editoriales
y autoeditados se echen atrás a la hora de sacar productos rodeados por IA,
menos probabilidades hay de que una obra de ese tipo acabe nominada.
Por desgracia, no hay una conclusión definitiva. La IA generativa ha venido para dar un puñetazo a todo lo creativo y para convencer a los jefes miserables de todo el mundo de que pueden prescindir del factor humano que aportan ilustradores, traductores, compositores y escritores. La afectación a nuestros premios era inevitable, y es difícil de corregir si queremos mantener su carácter abierto y democrático. Me consta que la voluntad existe, pero no puedo decir, porque no veo el futuro, en qué se concretará.
Escribir este texto me ha costado, porque yo sé que es decepcionante. Para quien no conoce los Ignotus, la defensa de algo tan abstracto como el modelo de funcionamiento de unos premios no vale de nada frente al ataque que la IA generativa supone a la comunidad artística. Ya he tenido que leer a uno decir que dejemos de organizar el premio si no sabemos hacerlo y, aunque me sentó como una patada en la boca del estómago, entiendo por qué lo dice. Yo también tengo ganas de quemar con fuego purificador cualquier obra que haya tocado esa cosa. Pero, a la vez, me parece que es importante preservar las cosas que vertebran la comunidad, aunque sean imperfectas.
En fin, quede aquí mi desahogo y una
explicación de por qué no es tan fácil. Las propuestas y las manos (que no sean
al cuello) son bienvenidas.