viernes, 12 de febrero de 2016

La entrevista a ElRubius

Hoy la entrada no es mía. Cedo el teclado a @aqueloutrado, que escribe sobre la famosa (o infame, según se mire) entrevista a ElRubius que se marcó El Mundo la semana pasada.

He de reconocer que no soy su mayor fan. Es cierto que en su día vi alguno de sus primeros vídeos, aquellos en los que no enseñaba la cara, y me parecían graciosos. Aunque también es cierto que a mí es muy fácil hacerme gracia, así que tampoco es para tanto. De su etapa actual no sé si llegado a ver algún vídeo entero, pero el caso es que no eran lo mismo, por lo que no le presté mucha atención. No pienso entrar en si su éxito es o no merecido; no creo que yo sea el apropiado para juzgarlo, si es que alguien lo es. Pero el caso es que ahí está, en lo más alto. Sea suerte, sea haber estado en el momento y lugar adecuado, o sea que el tío es el Amenábar de la red, ahora no hay persona, dentro de este submundo al que llamamos internet, que no conozca a ElRubius, para bien o para mal.

Yo había pasado de él bastante, de hecho, desde que dejé de ver sus vídeos. Ni me habría acordado de su existencia excepto por algún que otro retweet de cuando en cuando. O como aquella vez que un primo de mi novia, aún demasiado joven para ser considerado adolescente, me quiso poner un vídeo muy gracioso que había visto en internet y resultó ser uno suyo. Eso, combinado con que su fama aumentó de repente de manera exponencial, hizo que a mis ojos, de un día para otro, el mismo tipo que hacía chistes tontos sobre bukakes en Skyrim se hubiera convertido en todo un fenómeno nacional. No es que no hubiese habido pistas, es sólo que yo pasé de seguirlas.

Para cuando ElRubius salió en prime time de la televisión nacional gracias a Risto Mejide yo ya era consciente de hasta donde había llegado el éxito del youtuber, por lo que decidí ver la entrevista. La vi en YouTube; lo siento, Atresmedia. El programa me gustó mucho, y me permitió ver un lado de ElRubius que no me esperaba para nada. No era sólo el payasete de internet, tenía sentimientos. Tanto me gustó la entrevista que empecé a seguirle a él (y a Risto) inmediatamente en Twitter (1)

El caso es que estos días ElRubius está más de moda que de costumbre. La causa es una entrevista que le han hecho en la que parece ser que no lo han dejado en tan buen lugar como lo hizo Risto en su día. Sentí curiosidad así que decidí a leer la entrevista. Encontré lo que la gente en mi timeline decía que encontraría: ignorancia por parte del entrevistador y topicazos a go-go.

La ignorancia periodística, pese a que es algo que sigue estando muy feo, no es algo que nos vaya a sorprender a estas alturas. Su evidencia se hace palpable en los ambientes que frecuenta un servidor, que vienen a ser videojuegos, rol, tecnología y demás cosas frikis que no parecen estar hechas para la gente de bien; pero no es exclusiva de ellos. Si prestamos atención podemos encontrarla en otros temas mucho más "serios".

El caso es que, como sea, estamos acostumbrados a que los periodistas no siempre tienen idea sobre aquello de lo que están hablando. No es que sea muy profesional, es cierto, pero bueno, estoy escribiendo estas líneas en mi oficina en vez de estar arreglando bugs de una aplicación que tiene más fallos que aciertos así que tampoco voy a criticar la falta de profesionalidad ajena. Sin embargo, no dejaré de aprovechar para hacer hincapié en que buscar un poco de información antes de ponerse a escribir a lo loco nunca ha matado a nadie. Tampoco voy a entrar a opinar si enviar a entrevistar a un youtuber, probablemente el trabajo más nuevo del mundo, a una persona que ni siquiera tiene tarjeta bancaria es la estrategia más adecuada. Lo que sí que voy a criticar es el hecho de que el entrevistador faltase el respeto al entrevistado de una manera tan descarada y poco elegante, a no ser que ahora resulte que la publicación es de corte humorístico, como cuando en Caiga Quien Caiga entrevistaban a Esperanza Aguirre, y yo no me he enterado.

El caso es que las transcripciones de las respuestas del youtuber están llenas de "no sé...", "emmm...", "esto..." y demás coletillas. Por si esto no fuera suficiente para mostrar al lector que se trata de un entrevistado con poca agilidad verbal, el propio entrevistador lo recalca en reiteradas ocasiones y no se corta al dar a entender que el chaval no era el más listo de su clase. A lo mejor el único fallo en la inteligencia del Rubius es querer ir con la cara por delante y no tener ya preparadas las respuestas a las preguntas gilipollas que no dejan de hacerle una y otra vez, pero es que ni siquiera me imagino que otros personajes de interés público en ámbitos donde no es necesaria la inteligencia, como según qué espectáculos o deporte (2) contesten a las preguntas de una entrevista sin titubear o sin encontrarse un solo problema a la hora de explicar un punto. De hecho es que dudo mucho de que eso no pase en otros ámbitos donde la inteligencia sí que debería ser un factor, como en la política. Joder, "¿y la europea?".

Me parece una actitud totalmente reprochable por parte del entrevistador, una falta de respeto enorme hacia la persona del entrevistado y de sus admiradores totalmente fuera de lugar. Si haces una entrevista, haces preguntas y transcribes las respuestas, punto. Si estas de bajón porque tu jefe te ha mandado entrevistar a alguien que no te cae bien, aunque sea porque piensas que no se merece el dinero que gana, te jodes y apechugas. Pero si quieres hacerte llamar periodista serio expones los datos que tienes de una manera objetiva y neutra, sin juzgar si un chaval de 25 años podrido de pasta, cocina, se alimenta a base de pizzas, o llama al cátering de Samantha Vallejo-Nágera. Si su estilo de vida no te parece saludable, me parece muy bien, pero no se lo intentas inculcar a tus lectores.

Si acaso lo tuiteas, como hacemos todos.



(1) Auronplay no tuvo tanta suerte. De hecho de haber sido yo una persona que hace más uso de YouTube probablemente hasta habría intentado ver alguno de los videos que hace, pero tampoco nos íbamos a exceder.

(2) Y no me malinterpretéis, no estoy diciendo que los deportistas sean todos imbéciles ni mucho menos.



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