jueves, 28 de mayo de 2015

Hitler no llegó al poder de forma democrática

Es matemático. Cada vez que se quiere desautorizar a alguien (normalmente de izquierdas) que ha ganado las elecciones aparece la misma afirmación: “que haya ganado unas elecciones no significa nada; Hitler también llegó al poder por medios democráticos”. Lo cual es absurdo por dos razones. La primera, que se trata de una comparación que no busca llegar a la razón: no se está poniendo en el otro término a cualquier gobernante corrupto, malvado, venal o inútil. No, se está poniendo a Hitler, que en la tradición política occidental es el demonio. Decir “bah, Camps también ganó unas elecciones” es poner en cuestión ese modo de seleccionar líderes; decir “Hitler también llegó al poder de forma democrática” es insultar al oponente.

Y la segunda razón por la cual esta comparación es absurda es que se basa en una falsedad. Hitler ciertamente ganó unas cuantas elecciones a lo largo de su vida (en el sentido de que su partido fue el que más escaños obtuvo en el Parlamento), pero nunca obtuvo una mayoría absoluta ni alianzas suficientes para convertirse en otra cosa que líder de la oposición. Cuando por fin fue nombrado canciller, no lo fue con arreglo a las normas del juego, y lo que hizo para convertirse en Führer fue la antítesis de la democracia.

Los hechos que voy a mencionar, como todos los que se usan para desmontar un bulo, no son secretos ni desconocidos: los podéis encontrar más desarrollados en la misma Wikipedia, y desde luego cualquier manual universitario de historia universal contemporánea los recoge con detalle.

La república de Weimar tenía una organización constitucional peculiar. Era la heredera de una monarquía imperial y eso se notaba: el presidente era una figura central en el sistema, pues nombraba al canciller, podía vetar las leyes y tenía atribuidas la política exterior y la militar. Lógicamente, si este puesto estaba ocupado por un anciano achacoso, débil y sin proyecto político, como era el conservador Hindenburg, todo el sistema se resentía (1).

Y enfrente, casi como un contrapunto dramático, estaba el líder del partido nazi. Exacto, Hitler. Un tío megalómano que no tenía nada de poder pero sí contaba con un proyecto político muy claro. Su partido llevaba en el Parlamento desde 1924, formando una pequeña minoría de en torno a 15 escaños (2), que no tenía visos de crecer. Entonces la crisis de 1929 impactó en la frágil democracia alemana hasta el punto de que en las elecciones del año siguiente el NSDAP se convirtió en la segunda fuerza política, con 107 diputados con un objetivo claramente antidemocrático. Y de repente los círculos tradicionales de poder se preguntaban “¿qué hacemos con Hitler?”

La respuesta fue intentar atraerle hacia el ámbito conservador, pero no funcionó. Hitler quería ser canciller, pero la camarilla de Hindenburg, viendo el peligro, lo bloqueó. Los años siguientes fueron, a nivel político, una locura. Se suceden como cancilleres los conservadores Brunning, Papen y Schleicher. Hay unas elecciones presidenciales, en las que vence un desganado Hindenburg, quien sólo se había presentado para impedir que Hitler llegara al poder. Sólo en el año 1932 hay dos elecciones parlamentarias, ganadas por los nazis pero sin mayoría absoluta.

Finalmente, en enero de 1933, Hitler es nombrado canciller. No recibe ese puesto gracias a haber ganado las elecciones (las había ganado tanto en julio como en noviembre del año anterior y no le habían dado el cargo), sino por el hecho de que los miembros de la camarilla de Hindenburg estaban tan desgastados y divididos entre sí que se boicotearon mutuamente. Voy a repetirlo. No fue un proceso democrático el que llevó a Hitler al poder: fue el hecho de que, a finales de 1932, y merced a las intrigas antidemocráticas de Papen y Schleicher (y al propio rechazo de Hitler a cualquier cosa que no fuera un gobierno dirigido por él), no había otro candidato adecuado.

Por supuesto, una vez nombrado canciller, su actuación fue totalmente antidemocrática. Lo primero que hizo fue convocar nuevas elecciones para tratar de que se aprobara una “ley habilitante” que le diera la dictadura legal. Usó todos los recursos del Estado, declaró ilegales las reuniones de los comunista y socialdemócratas, mandó asesinar opositores y, como colofón, culpó a los comunistas de un oportuno incendio en el edificio del Reichstag (Parlamento), lo cual le permitió sacarle a Hindenburg un decreto que suspendía las libertades ciudadanas.

Aun así el partido nazi no ganó la mayoría absoluta: tuvo que recurrir a alianzas con otras fuerzas políticas y a la detención de diputados de la oposición (amparándose en el decreto) para lograr la mayoría del 66% que requería la ley habilitante. El 23 de marzo la ley fue aprobada, con la única oposición de los 84 diputados socialdemócratas que quedaban en la cámara. Le daba al canciller el derecho de aprobar leyes anticonstitucionales y de firmar tratados. Lo hizo rápidamente, aboliendo la autonomía de los Estados, creando un sindicato único y forzando a los partidos políticos a disolverse.

Los conservadores habían apoyado la ley porque mantenía el derecho del presidente a vetar las leyes del canciller. Sin embargo, éste no ejercerá nunca su derecho. Tampoco durará mucho en el cargo. Una vez Hitler tiene el control del Estado Hindenburg desaparece de escena de forma definitiva: se muere de puro anciano año y medio después de ley habilitante. Para entonces la Presidencia de la República era el único puesto de poder no controlado directamente por el canciller: Hitler la ocupará y pasará a nombrarse Führer.

¿Algo de todo lo anterior suena a una vía mínimamente democrática de alcanzar el poder? ¿A que alguien gana unas elecciones y es nombrado presidente, o no las gana y consigue el poder mediante pactos? No, ¿verdad? Como hemos dicho al principio, el partido nazi ganó varias veces las elecciones, pero los procesos que llevaron a Hitler al poder no fueron democráticos bajo ningún aspecto que se consideren.

Así que, por favor, antes de hablar pensad un poco. No repitáis los bulos de siempre. Es ridículo, poco inteligente y propio de personas desinformadas. Además, ¿sabéis quién también era muy de creerse y extender bulos?

Exacto: Hitler.




(1) Una buena muestra de lo dependiente que era Hindemburg de la opinión de su camarilla es que, cuando buscas en Google este último término, uno de los ejemplos que sale siempre es precisamente el de los hombres que aconsejaban a este presidente alemán.

(2) El número de diputados del Reischtag fue subiendo. El Parlamento salido de las urnas en 1919 tenía 423 escaños; el último que se eligió en 1933, 647.


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5 comentarios:

  1. "No fue un proceso democrático el que llevó a Hitler al poder: fue el hecho de que, a finales de 1932, y merced a las intrigas antidemocráticas de Papen y Schleicher (y al propio rechazo de Hitler a cualquier cosa que no fuera un gobierno dirigido por él), no había otro candidato adecuado."
    Espera, ¿Hitler hizo un tamayazo? jajajajajajajajajajajaja

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    1. Ahora en serio, buen post.
      Sabía más o menos lo que había pasado, pero esto me lo recuerda y me lo deja algo más claro.
      Mis disculpas por hacer sólo el chiste malo y olvidarme de comentarte el post, yo soy un poco así.
      Abrazos.

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  2. No termino de entenderlo. Dices que, tras ser nombrado Canciller, usó el poder del puesto para quitarse rivales y así poder convertirse en Führer. Hasta ahí entiendo que todo el proceso que vino desde que fue nombrado Canciller era completamente antidemocrático.

    Pero, hasta el momento de convertirse en Canciller, ¿no fue, efectivamente, investido Canciller por medios democráticos? Es cierto que antes, en los años 20, intentó un golpe de estado que no salió bien (ahí ya tendrían que haberle calado del todo, la verdad), pero después de eso ganó elecciones, aunque no por mayoría absoluta, y eso hizo que otros partidos se aliaran para que él no gobernara, como pasa en muchos otros países (aquí, mismamente) sin que nadie se eche las manos a la cabeza. Y fue elegido Canciller porque simplemente los rivales políticos no se pusieron de acuerdo para pactar entre ellos y buscaron su propia "gloria", algunos considerando incluso que podrían "controlar" a Hitler y lo apoyaron, siendo así nombrado Canciller. Por usar un símil, simplemente pudo gobernar porque otros hicieron un pacto con el (pacto, claro está, que luego se pasó por la entrepierna). Pero hasta ese preciso instante en que se buscó esa ley habilitante (todos sabemos que lo que hace un dictador en primer lugar siempre es buscar el modo de perpetuar su puesto, a costa si es posible de quitarse rivales de enmedio) todo el proceso fue lo que viene siendo una democracia europea habitual. ¿O antes de convertirse en Canciller también se quitó rivales por métodos antidemocráticos? ¿O las intrigas en el poder (que no impliquen asesinatos ni cosas de esas) que llevaron a cabo sus rivales son antidemocráticas?

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    1. Fue investido canciller por medios legales, pero no por medios democráticos. Nadie se planteó investirle canciller ninguna de las dos veces que ganó las elecciones en 1932: sólo consideraron esa opción cuando la camarilla de Hindenburg (que era quien, antidemocráticamente, dirigía de facto la república), dividida, fue incapaz de ofrecer un liderazgo sólido. Si por ellos hubiera sido, Hitler no hubiera sido nunca más que vicecanciller, aun siendo el líder del partido más votado.

      No es necesario que haya asesinatos políticos para que las intrigas sean antidemocráticas. Una camarilla es, necesariamente, contraria a la democracia.

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