miércoles, 31 de diciembre de 2014

Lenguaje inclusivo

Si lees este blog de forma habitual puede que te hayas dado cuenta de que yo no uso lenguaje inclusivo. En realidad sí intento que lo que escribo englobe al mayor número de gente posible (y por eso a veces abuso de las perífrasis y frases hechas), pero no empleo genéricos con a, con x, con @ ni con e. Las razones por las que no lo hago quedan para otro día. Hoy quiero hablar de otra cosa: en general las razones que se esgrimen contra el lenguaje inclusivo me parecen débiles, más propias de la vaguería y de las pocas ganas de cambiar que de un pensamiento conservador articulado. Voy a discutir el tema.

Podemos empezar con una afirmación en la que creo que todo el mundo estará de acuerdo: el lenguaje es importante. Las palabras que se emplean para describir una realidad no son neutras, siempre añaden una carga valorativa. Si me vas a decir que no estás de acuerdo con esta premisa sé coherente y promete que nunca más vas a decir “no es una crisis, es una estafa”, a afirmar que “no se llama copago sino repago”, a criticar que Podemos defina al grupo dominante en esta sociedad como “casta” ni a atacar la retórica neoliberal que emplea el Gobierno. Si el lenguaje no es importante no lo es para nada en absoluto, y nunca procede corregirle a un adversario político el uso que hace del mismo.

Entonces, si el lenguaje es importante, no parece que haya nada de malo en querer diferenciar el genérico del masculino. Al fin y al cabo, uno de los postulados tradicionales del feminismo dice que, en el patriarcado, el hombre es lo general y la mujer lo particular. Para poder construir un mundo en el que no sea así debemos tener un lenguaje que nos permita nombrarlo. Diga lo que diga la RAE.

En general sacar a la RAE en una discusión me parece mala idea. El trabajo de esta institución puede tener dos significados: descriptivo (dice cómo se habla en la realidad) o normativo (establece cómo se debe hablar). Si el trabajo de la RAE es descriptivo no puede usarse para corregir a otros hablantes. Sin embargo, si es prescriptivo (1), eso no significa que sus normas deban cumplirse ciegamente. La RAE no deja de ser un grupo de señores (y alguna señora) con privilegio económico. No son objetivos. En consecuencia, los criterios que usan para establecer normas lingüísticas no son absolutos ni palabra divina: podemos discutirlos y priorizar otros, como puedan ser la justicia social o la mejor representación de todas las realidades.

Normalmente al llegar a este punto de la discusión aparece la analogía biológica: comparar al idioma con un ser vivo. “Bueno, es que el lenguaje evoluciona”, se dice. “No puede cambiarse así, a golpe de diccionario”. El problema de la analogía biológica es que puede volverse muy fácilmente contra quienes la esgrimen. Sí, los seres vivos evolucionan por selección natural, pero ¿acaso no existe la selección artificial (para intentar crear especies más eficientes), y no fue de hecho observando la misma, entre otras cosas, como se llegó a la conclusión de que la otra era posible? Y si eso es así con los animales, ¿por qué no va a poder hacerse con un idioma, que es una construcción humana (2)?

Los idiomas son las estructuras más democráticas del mundo: la lengua la define quienes la hablan, y en ese sentido sí vive una evolución espontánea que las autoridades académicas sólo pueden aspirar a recoger. Pero precisamente por eso no hay nada de malo en proponer cambios y esperar que la masa de hablantes los acepte. Lo más que puede pasar es que sean rechazados, ¿no? Y sí, tampoco tengo nada en contra de usar los resortes del poder (prensa, diccionarios, educación pública) para enseñar y difundir la nueva gramática. Por supuesto siempre habrá gente que ponga el grito en el cielo y hable de neolengua, demostrando así que no ha leído la obra de Orwell: la neolengua es un instrumento pensado para sacar realidades de la mente de los hablantes y que éstos no puedan criticar al poder. El lenguaje inclusivo tiene el objetivo contrario: la representación más fiel de realidades diversas.

En definitiva: no hay nada de malo en pretender guiar la evolución de un idioma, incluso desde las instituciones. Lo peor que puede pasar es que la masa de hablantes no acepte las modificaciones y que, por tanto, la tentativa fracase. Entonces, ¿hay alguna razón para oponerse, aparte de la falta de ganas de acometer un cambio tan grande? No parece, pero la tradición, la invocación a la RAE y la inercia son lastres demasiado poderosos. Es muy sencillo limitarse a decir que “el idioma no funciona así” sin pensar en si debería hacerlo. Y eso es un error, porque no podemos olvidar que la lengua es una construcción humana: podemos influir sobre ella y tenemos el deber de hacerlo para evitar la preterición de millones de seres humanos.






(1) Como de hecho son el Diccionario o la Gramática, aunque en el preámbulo de la 23ª edición del DRAE (antepenúltimo párrafo) haya un descargo de responsabilidad más propio de una obra descriptiva.

(2) La pregunta es evidentemente retórica: puede hacerse y de hecho se hace. Un ejemplo: desde que la RAE aceptó “gais” como plural de “gay” yo cada vez lo veo en más sitios, incluso en colectivos LGTB, cuando hasta hace dos o tres años se usaba el anglicismo.


22 comentarios:

  1. Esta entrada está tan vacía y aporta tan poco que este comentario anónimo va a ser lo más interesante que leáis en ella. Un saludo.

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    1. Oye, a ver si tú lo sabes: ¿qué os pasa hoy a los gilipollas? Ya ha pasado la hora punta y debería haber más como tú lloriqueando por aquí. ¿Estáis todos ya esperando a que vuestra madre, abuela, suegra o esposa sirva la cena de Nochevieja?

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    2. Jajajaja estas hecho toda una attention whore y cuando tus putitas no te ladran te enfadas.

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    3. ¿Consideras que los gilipollas que vienen por aquí de forma habitual son "mis putitas"? Interesante.

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    4. Sí. Yo sólo vengo en Nochevieja y cuando tus entradas apestan comida procesada mil veces.

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  2. Es posible que se pueda modificar por consenso, pero creo que la lengua evoluciona más por uso, y esta evolución es difícil de dirigir, yo he creado una modificación de la escritura del español, que es bastante menos usada y enseñada en los colegios, por lo que es más fácil de modificar, te dejo el enlace por si le quieres echar un vistazo, un saludo.

    http://neoescritura.blogspot.com.es/

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  3. La lengua evoluciona y nunca lo hace en el sentido de una minoría. La mayoría de las mujeres no nos sentimos excluídas si se usa el masculino para generalizar, ni ofendidas, ni discriminadas así que me parece que el lenguaje inclusivo está condenado a desaparecer o seguir siendo una extravagancia innecesaria.

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    1. ¿minoría? crees que las mujeres y los géneros no binarios somos una minoría? yo no sé si tú te crees la representante de "la mayoría de las mujeres", pero el lenguaje inclusivo no se refiere sólo a mujeres y hombres, se refiere a otros géneros no binarios, que te guste o no, EXISTEN, y tú no eres quien para decidir que desaparezcan y me parece una enorme falta de respeto referirse a ellas como una "extravagancia innecesaria". Que a ti no te importe no significa que sea una tontería.

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    2. Y quién ha dicho que no existan? y cuando he dicho yo que deben desaparecer? Hablo del lenguaje, no de las personas ni géneros, pero eso es lo de menos, lo que importa es que puedas indignarte mucho porque no pienso como tú.

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    3. La mayoría de personas (hombres y mujeres) son incapaces de detectar todo machismo que no sea un borracho cascándole a su señora o un cura opinando sobre el aborto. Evidentemente la extensión del lenguaje inclusivo debe ir paralela a una mayor difusión del feminismo en la sociedad, para que todo el mundo sea capaz de detectar lo que viene llamándose "micromachismos".

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    4. Oye anónima ¿cuando te elegimos como representante de las mujeres?
      ¿Me perdí ese aquelarre o qué?

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    5. A ver si ponéis un poquito de atención, que parece que no sabemos leer. No he dicho que sea representante de nada, he dicho que a la mayoría de las mujeres no nos ofende y me molestaría en buscar las estadísticas de tal cosa si alguna se molestase previamente en argumentar en vez de atacar. Para mí esas cosas son teorizaciones que no me aportan nada y hasta que el que escribe el blog me vete daré mi opinión cuando quiera, que para eso están los comentarios digo yo. A mí lo que me molesta es que cuando fuí a comprar un coche el señor hablara mirando a mi pareja a pesar de que las preguntas técnicas se las estaba haciendo yo, o que el carpintero que acaba de hacer una obra en mi casa comentara los detalles con mi padre en vez de conmigo. Ese tipo de cosas son las que a mí me parecen micromachismos y seguirán sucediendo por mucho que el del telediario use lenguaje inclusivo. No se cambian los prejuicios de las personas por decir los humanos y humanas o human@s o humanxs o lo que quiera se inventen. A este paso el carpintero utilizara el inclusivo pero seguirá hablando del iva y la factura con mi señor padre. Y no sé, quizás entonces algunos tengáis algo que celebrar, pero yo y muchas otras no.

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    6. Claro, es que todo el mundo sabe que las personas que reivindican el lenguaje inclusivo sólo reivindican eso y nada más, que darían su lucha por concluida cuando el carpintero le hable a tu padre en lenguaje inclusivo.

      Hombres de paja los justos, por favor.

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    7. El problema es que aquí no hay que opinar de asuntos que no conocemos. Que esto no se trata de "daré mi opinión cuando quiera", se trata de cuestionar la sociedad en la que vivimos, de dar voz a les que no la tienen. El lenguaje crea realidades. Si te interesara realmente investigarías sobre el tema, pero es mejor criticar y "opinar" cómodamente que pensar y cuestionarse lo establecido. Es muy egoísta de tu parte pensar que sólo los micromachismos que a ti te afectan son los importantes, el patriarcado no es sólo "micromachismos" es todo un sistema que alimenta la superioridad del hombre blanco cishetero, y como sistema todo lo que nos rodea está empapado de esa superioridad. Si de verdad queremos terminar con el patriarcado debemos escuchar todas las voces porque todas son igual de importantes, cada colectivo oprimido tiene sus problemas y no porque a ti no te afecten dejan de tener relevancia en la lucha feminista. Un consejo: más escuchar y menos opinar de temas que desconocemos, porque con tu "opinión" invisibilizas y haces daño a muchas personas.

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  4. Aquí vengo yo, el tonto de youtube. Creo que te gustará esta aportación del lingüista @eriborn a un canal de temática LGBT:

    https://www.youtube.com/watch?v=6_hh60Js3Rc

    Dice varias cosas que ya has comentado tú. Él además es muy prescriptivista y antiRAE, criticando su elitismo en varios de sus vídeos. Yo también intento cambiar mi manera de hablar, y a veces reformulo lo que otra persona me dice, y eso les llama la atención. En la cena de Nochebuena el marido de una prima mía no paraba de repetirme que la ginebra de fresa era una "mariconada", a lo que yo contestaba: "es una pijada, sí, pero me encanta". "Sí, sí, pero es una mariconada.", "...". No es lenguaje inclusivo pero igualmente ilustra el esfuerzo individual que tiene uno que hacer para transformar su realidad cercana...

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    1. Oye, me mola mucho :) Gracias por pasármelo. Se me iba del tema del vídeo, pero yo también había llegado a la conclusión de que la solución pasa por usar el impersonal y, cuando eso falle, el genérico con "e", que no tiene los problemas del "as", del "os-as", del "x" ni del "@".

      Y sí, desde luego se puede ir cambiando poco a poco el lenguaje de la gente que nos rodea, y el propio. A mí cada vez me rechinan más los masculinos genéricos cuando son sustituibles por una colectividad o un impersonal; esto hace tres meses no me pasaba, pero ahora incluso lo cambio en mi cabeza.

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  5. Buenas.

    La verdad es que yo tampoco utilizo el lenguaje inclusivo. Mis razones son varias: la primera es que muchas de las propuestas para crear un lenguaje inclusivo son inpronunciables. Véase el caso de la x y la @. Creo que son alternativas que dificultan el idioma y ayudan poco. Una opción es emplear los pronombres usted, ustedes etcétera. Puede sonarnos muy culto, pero desde luego es una solución legible y, creo yo, más elegante que las x y las @. También podemos optar por impersonales. Son mecanismos que ya tiene nuestro idioma, que no hay que traer de ningún sitio y que funcionan.

    De todas formas, estoy de acuerdo contigo; el lenguaje evoluciona. No me parece mal que se discutan nuevas estructuras, a fin de cuentas, los idiomas no son entidades fijas e inamovibles. Si ese fuera el caso aún seguiríamos hablando latín, o si nos vamos más atrás en el tiempo, seguiríamos hablando con sonidos gluturales.

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    1. Hola!

      Creo que el vídeo que ha enlazado Jacinto Saavedra (comentario anterior) te interesará. Usar el "ustedes" en vez del "vosotros" puede ser una vía para las segundas personas, desde luego, pero creo que el problema más peliagudo está en las terceras. Y desde luego yo abogo por el uso del impersonal siempre que se pueda.

      Y sí, yo tampoco entiendo qué problema hay con discutir formas de tener un lenguaje más representativo. Pero debe ser gordo, por cómo reacciona mucha gente...

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  6. Normalmente no comento en ningún blog por timidez, pero, en este caso, por deformación profesional no he podido resitirme. En la lengua castellana hay seis géneros, pero cada palabra manifiesta en sí misma pertenecer al género masculino como bolígrafo, al femenino como goma o a ninguno de los dos, es decir, al neutro. Normalmente el género lingüístico no tiene nada que ver con el sexo a no ser que algunas palabras permitan la flexión según representen a un ente sexuado. En este caso se produce un fenómeno parecido a la flexión de plural, es decir, que el singular no presenta morfema representativo de número y se le añade un morfema para crearlo, de manera que el singular contiene número no marcado y el plural sí. En la flexión de género se da exactamente igual, la palabra en género masculino no presenta morfema de género (a pesar de lo que enseñan en el cole), es el género no marcado y la flexión de femenino se da al añadir un morfema femenino. De la misma manera que el número no marcado puede designar una pluralidad genérica "el bolígrafo es un instrumento novedoso de escritura" (se refiere a todos los bolígrafos), el género no marcado elimina la referencia sexual "los participantes en las pruebas" (se refiere a todos los participantes co indiferencia de su sexo, es una marca lingüística, no sexual ni social)
    Ahora bien, esta es la explicación lingüística. Como tú bien dices, el lenguaje no es solamente denotativa sino que refleja el pensamiento de las personas que lo usan y por eso se refleja el machismo en las personas al hablar, aunque ellas mismas no se consideren así (y fíjate que utilizo personas, de género femenino, a pesar de que la mayoría sean de sexo masculino). Encuentro que forzar el lenguaje para combatir esa connotación del lenguaje es válida aunque a mí no me guste. Creo que es una opción muy influenciada por la rama de programación neurolingüística (tipo coaching, una idea muy masculina, esa que vemos en las películas de repetirse delante del espejo "soy el mejor", "soy un triunfador" en plan el lenguaje crea realidad y tal) mezclado con la influencia anglosajona del uso de la palabra "gender" como eufemismo de "sex". Lo entiendo y acepto que sea una opción, pero sigo insistiendo que no me gusta, está demasiado anclada en el paternalismo masculino para mí. Yo, que creo más bien que la relación se establece al contrario, no la palabra crea realidad, sino que la realidad se ve reflejada mediante la apalabra, creo que cuando cambiamos nuestra forma de pensar, combatiendo de las miles de maneras que veo en este blog, el lenguaje cambiará por sí mismo de una manera que nadie puede prever para adaptarse a la nueva realidad. Cuando haya una sociedad paritaria, habrá un lenguaje paritario de la misma manera que hay un lenguaj tecnológico porque hay una sociedad tecnológica. la lengua tiene multitud de herramientas para cambiar, neologismos, préstamos, etc. El problema estará en cambiar el pensamiento, en cambiar desde dentro

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    1. Creo que la lucha por el lenguaje inclusivo es bastante previa (y tiene raíces muy distintas) que las soberbias magufadas tipo PNL. La relación entre el lenguaje y la realidad es dialéctica: la palabra refleja la realidad, cierto, pero no podemos cambiar la realidad si no tenemos palabras para reflejar lo que está mal en lo que existe y lo que queremos que exista. No se trata de atribuirle poderes mágicos a la lengua, sino de ver que se trata de algo complejo.

      En definitiva, que se trata de cosas paralelas. Hay que cambiar las leyes, hay que cambiar las conductas y prácticas y hay que cambiar los pensamientos, y eso hará que cambie el lenguaje... pero, a la vez, no puedes cambiar los pensamientos si no modificas el lenguaje que usamos para pensar.

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