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jueves, 6 de marzo de 2014

El triunfo de la voluntad

Vivimos tiempos de mierda. No hay más que ver las noticias o, incluso, mirar por la ventana. Paro, trabajos precarios, desahucios, corrupción, privatizaciones y recortes, gobernantes y empresarios riéndose en nuestra cara… En fin, el panorama desolador al que ya estamos acostumbrados, y con el que se encuentra el poder a la hora de gestionar. El problema es que el poder (no sólo el político, evidentemente) no tiene interés o capacidad para arreglar este problema. Por tanto, la gestión sólo puede ir por un sitio: evitar que estalle. Descubrir formas de incrementar la presión que soportamos los que estamos abajo sin responder.

Este control social se puede hacer de dos maneras. La primera es la represión, y en esa dirección van medidas como la reforma del Código Penal o la Ley de Seguridad Ciudadana, que se encuentran en tramitación. También viene por aquí la Ley de Tasas Judiciales, que deja a muchos ciudadanos inermes frente a la estafa de las preferentes o la cláusula suelo, ya que la tasa que tienen que pagar es proporcional a la cantidad de dinero que se reclama. Pero la represión, con todo, tiene la ventaja de ser visible. Se puede combatir contra ella.

La segunda forma de ejercer el control social es peor, porque se infiltra dentro de nuestras cabezas. No impide que nos rebelemos: impide que tomemos la decisión de rebelarnos, que es peor. Tradicionalmente era la religión quien ejercía buena parte de ese papel, pero hoy la gente pasa de Dios, así que hay que buscarse otra cosa. Y hoy los grandes candidatos a constituir este freno mental son la autoayuda, el emprendimiento y el coaching en combo.

¿Me he pasado? No, en absoluto. El discurso del emprendimiento no es un mero fomento de la creación de empresas: es el abandono del Estado de una responsabilidad, la de garantizar que todo el mundo tenga acceso a un salario digno. Allá os las compongáis: emprended en lo que sepáis y que la mano invisible decida. Y el coaching y la autoayuda, tan relacionados entre sí, complementan el mensaje: el único obstáculo entre tú y tu éxito está dentro de tu cabeza, en tus miedos e inhibiciones. Sólo te hace falta tener voluntad y actitud positiva para que las cosas salgan bien.

A poco que se analice críticamente ese discurso se descubre un mensaje horrible. Márcate un objetivo individual, sea el dinero, la familia, la realización personal o cualquier otro que no sea colectivo o político. Ten una actitud positiva, sal de tu zona de confort, completa la dinámica de grupo o ejercita cualquier otra técnica que el vendehúmos de turno tenga a bien venderte. Y ya está, a triunfar. Factores como la constancia, el trabajo duro más allá de las fronteras de tu mente, la suerte, las habilidades prácticas o incluso el hecho de que tu idea o tus métodos sean una mierda ni se contemplan. No existen. Todo vale, todo es bueno, todo merece aplauso, nada merece crítica y estás listo para triunfar.

¿Y dónde está lo malo de todo esto? ¿Acaso no es bueno motivar a la gente para que consiga sus objetivos? Bien, no seré yo quien lo niegue, pero desde luego esta motivación no es adecuada. Porque en este mundo el fracaso es inevitable para la mayoría: los recursos son limitados, no todas las ideas son adecuadas, la gente comete errores y un sinfín de causas más. Simplemente en la cúspide no hay sitio para todo el mundo, porque si no no sería la cúspide. Y aquí llegamos al quid de la cuestión: si la receta del éxito es algo tan sencillo como cambiar de actitud, la culpa del fracaso es íntegramente del sujeto que fue incapaz de hacerlo. Con lo sencillo que es salir a comerse el mundo.

Esta es una de las razones por las cuales la ideología del coaching y la autoayuda es perniciosa: porque culpabiliza al sujeto de todos sus fracasos, sin concederle ninguna importancia a unas dificultades externas que, como mínimo, tuvieron un papel en el hundimiento. Pero hay otra razón, quizás peor, por la que rechazo esta ideología: que es perversamente paralizante. Al centrarse en el cambio de actitud individual rechaza expresamente la organización colectiva como motor de cambio. Si yo marco mi objetivo y yo cambio de actitud yo triunfaré: por tanto, los demás son meros objetos, peones que tengo que usar, escalones que tengo que sobrepasar, obstáculos que tengo que sortear. La respuesta de esta ideología ante un ERE no es “júntate con tus compañeros y parad la empresa hasta que se sienten a negociar”, sino “compite como una bestia con tus compañeros por los cuatro puestos de trabajo que van a dejar”.

Esta podrida ideología, a la que hasta ahora me he referido en el ámbito empresarial, lo está impregnando todo. ¿Relaciones interpersonales? Ahí tienes los pick-up artists y la seducción científica entrenándote para que trates a la gente como objetos coleccionables. ¿Salud física? Yo estoy harto de oír a gente hablar del cáncer como una cuestión de “voluntad de luchar”. ¿Salud mental? La anorexia, la depresión y demás trastornos son cosas de las que se puede salir simplemente cambiando. ¡No te deprimas, estate alegre! ¿Política? El ejemplo más notable es Monedero y su fábrica del amor, pero en realidad todas las políticas públicas sobre empleo y emprendimiento parecen estar teñidas de esta mierda.

Ésta es, desnuda, la ideología del coaching y la autoayuda. Leo Masliah lo dice más claro que yo, pero en realidad no es difícil. Todo es voluntad. No hay nada objetivo. Todo está en tu cabeza, y si no está ahí es que igual eres un fracasado. Sólo importas tú. Triunfa. Gana. No flaquees. Los demás son una rémora o un recurso. No hay sitio para la ética, la amistad, o las relaciones sanas, porque quien importa eres tú. Y recuerda, siempre recuerda: la humanidad se interpone en el camino del éxito.




domingo, 2 de marzo de 2014

Actitud positiva

Dándole vueltas a cómo empezar un post en un blog ajeno he pensado que la mejor manera es ser clara y directa. Soy @TallulahBeesley y la semana pasada asistí a un curso de coaching. Os lo resumo rápidamente: estoy en un P.I.E. (Programa Integral de Empleo) y desde ahí me apuntaron al curso para ayudarme a buscar empleo usando el coaching como herramienta. Había escuchado hablar de coaching y coachs pero no sabía lo que era ni a qué me iba a enfrentar. Tras el primer día mi indignación fue tal que terminé desahogándome en Twitter. A raíz de ahí, @miquintopino y @Daurmith me propusieron usar un hashtag para comentar el curso y elegí #coachinadas (emulando el HT que usa @Daurmith, #punsetadas).

Paso a relatar día a día lo que más me indignó del curso y lo poco que saqué de él favorable a mi situación de desempleada de larga duración. Para indicaros mi opinión al respecto, al final de cada situación pondré MAL o BIEN entre paréntesis:


LUNES

El primer día creo que fue el peor y el más insultante para todos los que estábamos allí. Éramos 32 personas que no teníamos ni idea de lo que nos esperaba. Comenzó la Coach#1 presentándose. Estuvo aproximadamente media hora contándonos su estupendísima vida: viajes, estudios, trabajos, maternidad, infancia: todo muy interesante (*cartelito de sarcasmo*) (MAL). Tras ella, se presentó la Coach#2; una mujer que nos contó cómo superó una terrible enfermedad gracias a su actitud positiva y que nos convidó a presentarnos diciendo “estoy en paro, pero no pasa nada” con una sonrisa de oreja a oreja (MAL). En este punto, mi cabreo ya era de un nivel considerable y ya me había preguntado 3 veces qué demonios hacía allí metida. Tras ellas, nos tocó el turno a las personas que estábamos allí sentadas con cara de no entender nada.

La Coach#2 nos habló de su filosofía de vida: la actitud positiva. Nos espetó que nuestro problema a la hora de buscar trabajo y de estar desemplead@s era que no teníamos actitud positiva. Pudo decir como 20 veces “actitud positiva” mientras hablaba. Y nos lo decía a nosotr@s, parad@s de larga duración a l@s que la actitud positiva ni nos va a dar de comer ni nos va a calentar por las noches. Nos dio una serie de recomendaciones para no estar angustiad@s, tristes o decaíd@s por no encontrar empleo: levantarnos por la mañana y maquillarnos, afeitarnos esa barba de tres días y ponernos la mejor ropa que tengamos (MUY MAL). Con estos consejos, según ella, conseguiríamos afrontar el día con actitud positiva y la cabeza bien alta. Y nos puso un ejemplo de actitud positiva, un ejemplo que es el HORROR. Nos contó que en el campo de concentración de Auschwitz sobrevivían aquellas personas que tenían dependientes, hijos o retrasados (¡) a su cargo. Sobrevivían porque vivían por y para otras personas y por eso tenían una actitud positiva. Parece que para ella, el tema de las cámaras de gas fue un detalle secundario y sin importancia para la supervivencia en Auschwitz (MUY MUY MUY MUY MAL).

Tras los delirios de la Coach#2, la Coach#1 nos contó el cuento de la zanahoria, el huevo y los granos de café. La conclusión de éste era que teníamos que preguntarnos si somos como la zanahoria que es dura pero tras hervirla pasa a ser blanda, como el huevo que es blando y tras hervirlo pasa a estar duro o como los granos de café que son duros y si los hierves sueltan lo mejor de sí mismos y siguen siendo duros; tomando el agua hervida como una adversidad que tenemos que afrontar (MAL).

Para finalizar la primera y peor sesión de coaching nos sacaron al patio a hacer el ganso. Por grupos, tuvimos que elegir una frase motivadora. Estando todos en círculo, grupo a grupo íbamos saliendo al centro y mientras andábamos teníamos que ir gritando nuestra frase para conseguir que los demás fueran uniéndose al grupo y la gritaran con nosotr@s. Salieron las típicas frases de “querer es poder”, “nadie va a pararme”, y demás chorradas. Al final, la Coach#1 nos animó a decir alguna frase motivacional más que se nos ocurriera. Uno de los que allí estábamos gritó “¡Con dos cojones!” y comenzó a andar en círculo. El resto comenzó a seguirle poco a poco, gritando la frase con él. 5 mujeres y yo nos quedamos en nuestro sitio y cuando nos animaron a participar les contesté “yo no tengo cojones, tengo ovarios”. La mujer que estaba a mi lado me miró sonriendo y asintió. En fin, creo que no hace falta comentar lo chorrada que es hacer dinámicas de este estilo y la machirulada que se mercaron al final (MAL).


MARTES

El segundo día fui con miedo por no saber qué clase de paparruchadas nos iban a soltar. Comenzamos con un repaso de las cualidades y los valores que teníamos que tener: actitud positiva, motivación, seguridad y fuerza interior. La palabrería del coaching ahonda mucho en términos que se usan en la autoayuda (MAL).

Hicimos un trabajo de debate sobre unas frases que nos proporcionaron en tarjetas. Eran frases del tipo “me cuesta mucho pedir ayuda, prefiero siempre buscarme las soluciones” o “no me tomo el tiempo necesario para pensar las cosas importantes, necesito respuestas rápidas”. No estuvo mal porque nos hizo participar en un debate bastante interesante sobre cómo solemos afrontar los problemas o las incidencias que surgen en nuestra vida (BIEN).

Tras una pausa nos pusieron a dibujar nuestra “rueda de la vida”. Se trata de un círculo dividido en distintas secciones. Cada una de ellas está referida a una situación, un componente o una disciplina de nuestra vida y de lo que somos. Las secciones eran: cabeza, cuerpo (referido al físico), emociones, salud, familia de origen, familia actual/pareja/romances, amigos/ocio, economía, trabajo/carrera/estudios y crecimiento personal. Nos invitaron a tachar los que no nos sirvieran o a sustituirlos por otros que sí (en este punto, yo taché cuerpo y puse feminismo). Puntuamos del 0 al 10 el nivel de satisfacción que tenemos en cada área, huelga decir que tod@s pusimos 0 o 1 en trabajo y economía. Nos invitaron a comentar qué podríamos hacer para cambiar las puntuaciones de las áreas más bajas y comenzaron con el ejemplo de cuerpo. Aquí ya me eché las manos a la cabeza con el ejemplo: la Coach#1 nos contó que no hace mucho pesaba 40 kg más. No tenía problemas de salud y no se veía mal con su cuerpo pero decidió que tenía que adelgazar para “sentirse mejor consigo misma”. Un ejemplo muy revelador. Nos preguntaron qué áreas teníamos que mejorar y, por fin, alguien dijo economía. La respuesta literal de la Coach#1 fue: “mmmm economía… se me ocurre que para mejorar vuestra economía lo que tenéis que hacer es buscar….mmmmmm…. buscar fuentes de ingresos. Ya está: la economía se soluciona buscando fuentes de ingresos. Seguimos, vamos a ver ahora las emociones que es mejor trabajarlas porque…”. Aquí nos miramos todos con caritas de incredulidad ante lo que acababa de soltar (MAAAAAAAL).

Para el área de las emociones nos puso un ejemplo: en su escuela de coaching trataba con un grupo de ejecutivos cuyo problema era que trabajaban hasta 14h al día y no podían disfrutar de todo lo que ganaban con sus familias. Tenían problemas para afrontar sus emociones (ay, pobres) y ella se encargó de ayudarles, apoyarles y guiarles para que tomaran las riendas de su vida personal y fueran felices. Este fue el mejor ejemplo que se le ocurrió ponernos a nosotr@s, parad@s de larga duración (MAL).

Para rematar el día nos hablaron (demasiado) de emprender y nos pusieron este horrendo y machista vídeo: 




MIÉRCOLES

Por fin el tercer día fue más tranquilo. Nos hablaron del método SMART para fijar nuestros objetivos a través de preguntas. Con un PowerPoint (no podían faltar) nos fueron haciendo distintas preguntas para aclarar y apuntar nuestros objetivos. Las primeras preguntas eran bastante absurdas, del estilo:

-¿Qué es lo que quieres?

-TRABAJAR.

-¿Qué quieres lograr exactamente?

-¡¡¡¡¡TRABAJAR!!!!!!

Luego ya vinieron preguntas mejores y concretas sobre cuáles son nuestras fortalezas, debilidades, oportunidades y habilidades. Esto me pareció una chorrada porque yo sí tengo claro cuál es mi objetivo y lo que quiero conseguir pero hubo mucha gente a la que le sirvió bastante el hacerse esas preguntas y fijarse los objetivos (BIEN).

Tras esto, otro vídeo de horror:




Por último, nos sacaron de nuevo al patio a hacer dinámicas (a hacer el ganso) hasta que llegó la hora de irnos (MUY MAL).


JUEVES

El jueves fue el día más productivo para mí, por fin hablamos de trabajo en serio. Hablamos sobre cómo afrontar una entrevista de trabajo y cómo emprender (BIEN). Para ambas opciones nos mostraron una lista de 34 talentos confeccionada por el Instituto Gallup de Madrid (se encarga de hacer estudios de mercado). La lista la generaron a raíz de los perfiles de trabajadores que buscan las empresas. Esta parte me pareció la más interesante del curso porque me ayudó a saber todo lo que puedo ofrecer como trabajadora y cómo expresarlo en una entrevista de trabajo (BIEN). Pero no podía ser todo tan bonito y estupendo. En el talento 5, “organizador – director de orquesta” que consiste en ser capaz de gestionar varias variables a la vez, la Coach#1 nos puso como ejemplo que ella tenía este talento. Lo tenía tan desarrollado que usaba el coche como oficina hasta el punto de que le han quitado varios puntos del carné de conducir. “Soy tan multifuncional que me faltan puntos del carné de conducir, jajajajaja”. Un ejemplo a seguir, nunca mejor dicho (MAL).


VIERNES

El último día nos dieron a elegir entre hacer collages o salir al patio a hacer dinámicas sobre las emociones. Yo elegí hacer collages (por no volver a hacer el ganso) pero al final quedaron entre las coachs en hacer ambas cosas. Primero nos pusimos los collages: teníamos que hacer 4: uno sobre el futuro que queremos tener, otro sobre el aprendizaje (aquellas habilidades que necesitamos para conseguir ese futuro), otro sobre los obstáculos y el último sobre lo que nos había ayudado a conseguirlo. El ejercicio consistía en imaginarnos en nuestro futuro con todo aquello que queremos conseguir y volver desde el futuro al presente pasando por todo lo que hemos tenido que hacer y aprender para lograrlo (MAL). Una chorrada como un castillo de grande pero me pareció mejor que salir a hacer el ganso.

Para finalizar el último día hicimos las dinámicas sobre las emociones. Se trataba de conseguir generar una emoción en nuestra mente a través de nuestro cuerpo por medio de posturas. Las emociones que tratamos fueron: miedo, alegría, tristeza, rabia, amor de ternura y amor de seducción (ya empezamos mal). Nos pusieron a hacer el tonto: “ladea la cabeza, abre la boca, anda con indiferencia, respira fuerte…” para que sintiéramos esas emociones. En fin, hacer el ganso mucho (MAL).

Para finalizar, la Coach#1 se despidió definiéndose como una “incordiadora cordial” y una “líder emocional” (MUY MAL).

Nos pasaron dos cuestionarios: uno de la escuela de la Coach#1 y otro del P.I.E.. En ambos puse con demasiado respeto la mierda que me parecía todo aquello. Nos pidieron los emails para enviarnos tooooodos los PowerPoint que habían usado durante el curso (por supuesto no les di el mío) y firmar un permiso para usar las fotos y vídeos (¡) que nos habían hecho en su página web, cosa que tampoco firmé.


Así termina este resumen sobre mi semana de coaching. Añadir que casi todos los días nos pedían buscar una “pareja exótica y maravillosa” para hacer las actividades, que nos hacían técnicas de relajación casi todos los días y que aplaudían siempre que alguien terminaba de hablar.

En mi siguiente reunión con la coordinadora del P.I.E. le conté todo lo que he relatado aquí y le dejé claro que me parece una estafa y un insulto hacer cursos así con parad@s de larga duración. Alucinó con muchas de las cosas absurdas que nos dijeron durante el curso y tomó nota de lo que le pareció más indignante para tenerlo en cuenta. Y me confirmó lo peor: estos cursos están pagados con la subvención que recibe el centro por el P.I.E., es decir, está pagado con dinero público.


Muchas gracias a @ComandanteVimes por dejarme un huequito en su blog, a @KatieSony por sugerir este post, a @miquintopino y @Daurmith por el HT #coachinadas y a tod@s los que me habéis comentado los twits dedicados a #coachinadas; gracias a vosotr@s he superado este curso con muchas risas Y SIN ACTITUD POSITIVA.

lunes, 24 de febrero de 2014

Elogio de la manada

El otro día medio millón de homófobos franceses salió a la calle para protestar contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, medida que ha sido aprobada y declarada constitucional por las autoridades competentes. Uno de los lemas me llamó la atención. “Contra la familifobia”, dicen, los muy imbéciles. Como si las leyes de matrimonio igualitario buscaran destruir la familia. Como si esa familifobia contra la que claman existiera…

O igual existe. Igual no es una paranoia de católicos pasados de incienso, sino una descripción de la realidad. Podríamos negarlo, podríamos simplemente decir que nadie busca destruir la familia sino abrirla a nuevos modelos, más acordes a los tiempos. Que lo único que está en crisis es la familia nuclear. Pero ¿qué demonios? Sería mentira. Los católicos franceses tienen razón. Vamos a afirmárselo. La familia es una mierda que está herida de muerte, sangra por un millar de sitios y no se va a poder recuperar. La homoparentalidad, las familias reconstituidas, los swingers… son estadios de transición hacia un nuevo modelo de organización social. ¡Muerte a la familia, paso a la manada!

¿Qué es la manada? La manada es todo lo que no es la familia. La familia se basa en la obligación, la manada se basa en la voluntad. Naces en una familia, creces en una familia, y aunque te largues de casa (a fundar tu propia familia, claro) sigues estando vinculado a tu familia de origen. Sigues teniendo que ver a todos esos parientes que no aguantas, sigues ligado a ellos aunque no quieras y no puedes irte más que de forma traumática. ¿Quién quiere eso? Sólo el mero azar impide que nazcas en medio de una panda de maltratadores incapaces de criar a una persona o de establecer algo que no sea una relación tóxica. Y aun cuando caigas ahí, habrá quien te recrimine que les dejes atrás y te olvides de ellos hasta que mueran.

Donde la familia establece lazos de obligación y de jerarquía (hombre-mujer, padres-hijos) la manada habla de afecto y cuidado recíproco. En la familia hay posiciones con roles determinados que determinan el tipo de amor que dan y reciben: no es lo mismo el amor de padre que el amor de madre o que el amor de hermano. Los roles de estas personas son distintas: el padre y la madre no se dedican a los cuidados por igual, no mandan por igual, no trabajan fuera de casa por igual y no tienen igual reconocimiento social. El rol termina definiendo a la persona: Raquel no es Raquel, es la madre de esa familia, y como madre tiene unos deberes y una posición que no tiene Jacobo (que es el padre) ni Julián (que es el abuelo) ni Andrea (que es la hija).

En la manada no hay roles: en la manada hay personas. En mi manada Antonio hace las cosas que Antonio sabe hacer. Mi relación con Antonio es única y no se parece en nada a mi relación con Teresa, aunque seamos de la misma manada. Como no hay roles no hay jerarquías. Nadie manda sobre nadie en la manada: las decisiones se toman en común y por consenso, buscando un acuerdo que satisfaga a todo el mundo. Nadie usurpa la voz de nadie. La empatía, el afecto y el sentido de grupo presiden las decisiones en la manada: si esto deja de ser así no podemos hablar de manada sino de grupo de amigos, empresa o familia. Una manada no está definida por su forma, al contrario que una familia, sino por lo que hay dentro: una manada en la que el amor y la empatía han desaparecido no es una manada, sea cual sea la relación social o jurídica que tengan entre sí los miembros.

Todo el mundo cuida de todo el mundo en la manada. Mientras el mundo de fuera siga siendo hostil la manada protege a sus miembros. La manada no deja a nadie atrás. En consecuencia, los miembros de la manada no se hacen daño entre ellos: si algo así pasa, el asunto debe tratarse, debe hablarse y debe resolverse. No hay orgullo en la manada: hay humildad y los errores se reconocen, se subsanan y se intenta no cometerlos de nuevo.

¿Puede existir algo así? Sí. ¿Puede incorporarse todo el mundo a una manada? A algunos les costará más que a otros. ¿Se beneficiarán de esta incorporación? Si se hace bien, sí. ¿Es un modelo más natural que la familia monógama y nuclear? A quién le importa. ¿Es un modelo mejor que la familia monógama y nuclear? Sí, porque proporciona más felicidad a sus miembros. ¿Es un modelo carente de problemas? No. Y, finalmente: ¿es un modelo llamado a sustituir a lo que tenemos actualmente?


Sinceramente, espero que sí.

lunes, 17 de febrero de 2014

Cuántas balas necesita Froilán

Vivir en un régimen monárquico tiene sus ventajas. Una de ellas es que, por azares del destino, puede acabar siendo jefe de Estado un adolescente de quince años, descerebrado y con las hormonas revueltas. Hablo, claro, de su excelencia Felipe Juan Froilán de Todos los Santos. Esta especie de bala perdida (humor aquí) dentro de la Familia Real nos ha hecho escapar a muchos una media sonrisa. “Qué grande”, ha pensado más de uno al ver las barrabasadas del niño.

Y lo cierto es que no va errado: Froilán es un grande. Efectivamente, como hijo de infanta, tiene la consideración de grande de España. Lo cual, en realidad, me parece un poco triste. Que tus borracheras, jaraneos, noviazgos y accidentes sean carne de prensa sólo por ser vos quien sois, porque el abuelo tenga una empresa familiar de índole hereditaria, no debe ser plato de gusto. No me da pena, pero entiendo que tiene que ser un coñazo exasperante.

Por eso no me extraña que su excelencia quiera ocupar el trono. Ya que va a ser carne de portada igual, qué menos que tener inviolabilidad penal. Sí, para ello necesita matar a unas cuantas personas, pero si lo hace lo bastante rápido, y teniendo en cuenta que la monarquía es más rápida que la luz, será intocable antes de que nadie se dé cuenta. Además, la tendencia al fratricidio y la querencia por las armas de fuego no es nueva en su familia (su abuelo logró conjugar ambas con notable acierto) y Froilán ha sabido responder a esa educación, como demostró cuando el verano pasado atacó a su primo Pablo con un tenedor.

El problema es que Froilán erró en su objetivo: Pablo no es una amenaza para él porque está por detrás en la línea de sucesión. Debería concentrar sus esfuerzos en quienes sí le suponen un problema. Por eso, en línea con la vocación de servicio público que distingue a este blog, le voy a explicar a su excelencia (y a todos los demás lectores) el sistema hereditario de la Corona española.

El artículo constitucional que se refiere a ese tema es el 57.1, cuyo tenor literal dice:

La Corona de España es hereditaria en los sucesores de S. M. Don Juan Carlos I de Borbón, legítimo heredero de la dinastía histórica. La sucesión en el trono seguirá el orden regular de primogenitura y representación, siendo preferida siempre la línea anterior a las posteriores; en la misma línea, el grado más próximo al más remoto; en el mismo grado, el varón a la mujer, y en el mismo sexo, la persona de más edad a la de menos.

Es un precepto muy interesante. La primera frase menciona directamente a don Juan Carlos de Borbón (cortando así de raíz toda reclamación que pudiera venir de otros pretendientes, como el carlista) e incluso le da una legitimación histórica: el cazador de elefantes es rey no porque lo diga la Constitución, sino porque es el “legítimo heredero de la dinastía histórica”. Que para eso hicimos renunciar a don Juan, hostias.

El orden de sucesión es el de primogenitura y representación. Primogenitura significa que los hijos heredan por orden de nacimiento, aunque con el matiz que veremos en materia de sexo. Representación, por su parte, quiere decir que los hijos representan a sus padres: si muere Felipe las siguientes en la línea de sucesión son sus hijas porque le representan a él, no sus hermanas.

Dentro de ese orden, la propia Constitución establece una escala de prelación:

·        Se prefiere la línea anterior a las posteriores: una “línea” es el conjunto de personas que descienden del mismo antecesor. Esta preferencia implica que se prefiere la línea que desciende del rey sobre la línea que desciende de sus padres: sólo si todos los hijos y nietos del rey murieran habría que empezar a buscar entre las hermanas del rey. Aquí Froilán está a salvo.
·        Dentro de la misma línea, se prefiere el grado más próximo sobre el más remoto. Cada generación es un grado: el primer grado son los hijos, el segundo grado los nietos, etc (1). Esta preferencia implica que se prefiere a los hijos sobre los nietos salvo que juegue el susodicho principio de representación: si Froilán mata a su madre ocuparía la posición de ésta en la línea.
·        Dentro del mismo grado, se prefiere al varón sobre la mujer. Ésta es la mal llamada “ley Sálica”, que matiza el principio de primogenitura. Y digo mal llamada porque la ley Sálica nunca ha regido realmente en España (2), y desde luego no rige actualmente. La ley Sálica lo que dice es que ninguna mujer puede reinar en ningún caso, y en España no sucede eso. A Froilán en realidad le vendría muy mal que estuviera en vigor la ley Sálica, pues con ese sistema la mujer no sólo no puede reinar, sino tampoco transmitir la Corona para sus hijos varones: al ser hijo de infanta, Froilán quedaría apartado de la sucesión.
Ha habido intentos de reformar este punto, pero a Froilán no le perjudicarían: siempre se ha dado por hecho que cualquier modificación debería salvaguardar la posición institucional de Felipe como heredero (3). Sólo si eso no pasara, si simplemente se aboliera la referencia a la discriminación por razón de sexo, Froilán pasaría, sin comerlo ni beberlo, a ocupar el segundo puesto en la línea de sucesión, por debajo de su madre.
·        Dentro del mismo sexo se prefiere la persona de más edad a la de menos. Froilán tiene una hermana pequeña, por lo que heredaría antes que ella aunque se aboliera la discriminación por razón de sexo.

Así pues, ¿en qué posición se encuentra Felipe Juan Froilán de todos los Santos si quiere heredar? Antes que él está, por supuesto, Felipe: grado más próximo y privilegiado por sexo, es el primero en la línea de sucesión. Sus hijas, Leonor y Sofía, son la segunda y la tercera en virtud del principio de representación: como son del mismo sexo, Leonor prima sobre Sofía porque es la mayor.

Una vez muertos estos tres, la siguiente es Elena: grado más próximo y mayor que Cristina. Y por fin, quinto en la línea de sucesión, Froilán. Por tanto, necesita cinco balas: una para el rey y otras cuatro para quienes están por encima de él. No son muchas para un tirador tan magnífico.

Nota final: si Froilán accede al trono, dado que es menor de edad, habría que constituir una regencia. Esa regencia debe recaer, necesariamente, en el padre o madre del rey. Si asumimos que Elena está muerta, ello implica que el regente sería Marichalar. Pedazo de monarquía acabaríamos teniendo.




       (1) Los artículos 915 a 919 CC explican de una forma bastante llana el funcionamiento de los grados, que es importante para toda clase de herencias: la proximidad de parentesco y el derecho de representación no rigen sólo para reyes.

       (2) Se suele decir que la ley Sálica entró en España con Felipe V, pero su sistema hereditario no excluía totalmente a la mujer de la herencia. Lo que hacía era saltarse a todas las mujeres, fueran del grado y la línea que fueran, siempre que hubiera un varón que descendiera de Felipe V en línea recta de varones (hijo, hijo de hijo, hijo de hijo de hijo…). Sólo si este último varón reinante muriera se podría buscar una reina entre sus descendientes, y volver al sistema con los hijos varones de ésta. Es parecido, pero no es exactamente lo mismo.

       (3) Recordemos que Felipe es el hijo pequeño, por lo que sólo es príncipe de Asturias en virtud de esta discriminación. Si no la hubiera, la princesa de Asturias sería Elena.



jueves, 13 de febrero de 2014

La carga del privilegio

Vivimos en un mundo de privilegios. Hay ricos y pobres, hombres y mujeres, heterosexuales, homosexuales y bisexuales, personas cisgénero y transgénero y toda otra ristra de ejes en torno a los cuales la sociedad nos discrimina. Que no se trata igual a los hombres que a las mujeres (concretamente, que a éstas se las trata peor) es un hecho tan obvio que solamente el más ciego varonista puede negarlo.

Por eso resulta llamativo escuchar a varones con el pack completo de privilegios (ricos, blancos, hetero, cis, etc.) diciendo que el patriarcado también les oprime a ellos. No me refiero a varonistas pirados que niegan el patriarcado y sostienen la existencia de un matriarcado basándose en la tasa de suicidios, el porcentaje de afectados por accidentes laborales y las denuncias falsas. No, me refiero a hombres comprometidos socialmente, que aceptan la existencia del patriarcado y que, sin que les falte ningún otro privilegio, sostienen que ellos también se ven oprimidos. La razón que aducen es generalmente la castración emocional que implica el privilegio de género: los hombres son duros, no lloran, no hablan de sentimientos, no se dan muestras de cariño entre ellos. Los hombres son hombres. Sé un hombre, joder. Eres un machote. Y toda esa mierda.

Es un problema peliagudo. Por una parte, nadie puede negar que estas prohibiciones sociales existen y se ve mal al hombre que se las salta: es obvio que el rol de hombre limita la libertad de los hombres. Por otra parte, parece una broma de mal gusto decir que eso es una opresión cuando las mujeres tienen que sufrir violaciones, feminicidios, menores sueldos, permanente cuestionamiento de su cuerpo, asunción de un rol de cuidadora, leyes restrictivas sobre el aborto o tráfico de personas con fines de explotación sexual. Decir que los hombres están oprimidos pero menos que las mujeres tampoco resuelve el problema: si todos estamos oprimidos (aunque no lo estemos en igual medida), ¿quién es el opresor? ¿Quién tiene un privilegio con el que nos oprime?

Creo que el problema se puede solucionar entendiendo el privilegio como una posición compleja, que tiene grandes beneficios para quien lo ostenta pero que no sale gratis. Para tener un privilegio hay que pagar un precio en forma de limitación de libertad. Este precio en ningún caso equipara la posición del privilegiado con la de quien no lo está: no le hace menos opresor, no le oprime, no cancela las ventajas que le da el privilegio ni invierte las posiciones entre los grupos. Sin embargo, está ahí y tenerlo en cuenta nos permite entender algunas cosas.

Existe un aforismo jurídico que explica bien esto que quiero decir: ubi commoda, ibi incommoda. Quien ostenta una situación que le da ventajas (ubi commoda) debe ser quien apechugue con las desventajas, cargas o incomodidades que le puedan venir por esa situación (ibi incommoda). El privilegio implica que la sociedad te da una posición de prestigio con respecto a cierto grupo de personas, pero no por tu cara bonita, sino por el rol que ocupas: tienes el deber o la carga de comportarte según ese rol. Si eres un hombre tienes que ser un machote. Si eres rico tienes que hacer lo necesario para conservar tu dinero. Si eres heterosexual no puedes actuar de forma amanerada (si eres hombre) o de forma ruda (si eres mujer). Si eres católico tienes que ir a misa y observar los preceptos de la Iglesia. Y así sucesivamente.

No todos los privilegios tienen cargas: el privilegio de nacionalidad, el de capacidad o el de mano principal, por ejemplo, no las tienen. Pero la explicación que acabamos de dar muestra algo muy importante: en aquellos privilegios que tienen carga, el primero es indisociable de la segunda. La carga es una coraza que protege al privilegiado de la opresión: no puede librarse de ella y conservar el privilegio. Si dejas de comportarte como un machote, tu masculinidad quedará en cuestión. Si no tomas las precauciones necesarias para conservar tu dinero, lo perderás. Si eres un hombre amanerado o una mujer ruda muy pronto empezará a murmurarse sobre tu homosexualidad. Si difieres de las opiniones de la Iglesia no estarás bien visto por la jerarquía. Y así sucesivamente.


Todo lo que he dicho nos enseña una valiosa lección: un efecto colateral muy positivo de las luchas que buscan liberar grupos oprimidos (como el feminismo) es ampliar la libertad de los miembros del grupo opresor y transformarla en una libertad que no se obtiene a costa de nadie. Estoy de acuerdo con quienes dicen que el feminismo es, para los hombres, un mínimo ético, porque no está bien aprovecharse de una circunstancia aleatoria para oprimir a quienes están en otras condiciones. Pero lo llevaría un paso más allá: para mí al menos el feminismo es una necesidad, porque sólo liberándome de la asfixiante y pesada carga de una masculinidad con la que no me identifico podré crecer en libertad.



(Gracias a @Aribuho por impulsarme a dar forma a una idea que llevaba un tiempo por mi cabeza. Y gracias a @Lasti_ y a @LaGuiri por las correcciones y observaciones)

sábado, 8 de febrero de 2014

Emprended, malditos

Aviso: esto es un post de queja. Pura vomitona de bilis hacia los organismos que mencionaré. Porque estoy harto. Estoy harto de esa cultura del emprendimiento que pretende convertirnos a todos en pequeños empresarios, con sociedades débiles de 4 o 5 miembros, y en consecuencia sin derechos. Esos mensajes que nos instan a renunciar a nuestros derechos laborales y que ensalzan la figura del empresario, como si éste pudiera hacer nada sin trabajadores. Ya hablé hace tiempo del cuento del emprendedor, así que mi opinión no es nueva. Pero creo que no dije por qué ese bombardeo de mensajes es un cuento, una fantasía, una ficción. Lo es porque cuando sales a la calle y te pones a crear una empresa son todo trabas y dificultades, las ayudas no aparecen por ninguna parte y la Administración te pone palos en las ruedas. Mi post de hoy es un ejemplo de esto último.

Me llamo Vimes y soy emprendedor. Junto con otros socios voy a crear una cooperativa de videojuegos online cuyo primer juego está ya en proceso de producción. Por supuesto, antes de sacar nada al mercado tenemos que aprobar e inscribir unos Estatutos sociales que rijan nuestra actividad. Estos Estatutos se rigen por el principio de libre pacto, es decir, en ellos se puede pactar cualquier cosa que se considere oportuna siempre que no vaya contra la ley. O eso creíamos.

Hace cosa de tres meses presentamos en el Registro de Cooperativas de la Comunidad de Madrid nuestros flamantes Estatutos. No queríamos inscribirlos, sino obtener una calificación previa: se trata de un informe sobre la legalidad de ese texto. Si el Registro dice que el texto es legal ya puedes elevarlo a escritura pública y pedir que lo inscriban. De la necesidad de pasar por el filtro del notario para hacer cualquier cosa con un registro en este país ya hablaremos otro día (1).

Cuando mi socio fue al Registro a pedir el trámite, la persona que le atendió parecía incapaz de saber de lo que hablaba. Él le dijo varias veces lo que quería, y al final entregó el proyecto de Estatutos sin tener muy claro qué iba a pasar. A los dos meses llamó y le confirmaron que, efectivamente, el proyecto de Estatutos NO había entrado. Así que podéis imaginar su sorpresa cuando ayer le llaman y le dicen que ya está su calificación previa. La forma A-38, sexto piso, escalera C, pasillo J.

Y hoy hemos visto las correcciones. Por supuesto, hay cagadas que nos hemos tragado, porque nuestros Estatutos no eran perfectos. Pero el hecho de que tengan algo que decir casi sobre cada artículo habla más bien de un registrador pejiguero que de otra cosa. Algunas de las correcciones son para verlas. Por ejemplo:

       1.- Nos corrigen el artículo 6, que hablaba de requisitos para ser socio. Es muy importante que mencionemos que para ser socio hay que tener capacidad de obrar (ser mayor de edad y no estar incapacitado). Pero también nos corrigen el artículo 7, que trataba sobre el procedimiento de admisión: tenemos que poner que son requisitos para entrar 1) Cumplir el artículo 6 y 2) Tener capacidad de obrar.

       2.- Corrigen también el artículo dedicado a la suspensión: la pertenencia de un socio a la sociedad se puede suspender por causas como excedencia, incapacidad, maternidad, razones disciplinarias, etc. A la hora de establecer las causas nos remitimos al Estatuto de los Trabajadores, donde están las causas de suspensión de un contrato de trabajo. Dado que los socios de una cooperativa como la nuestra son trabajadores, pensé que bastaría. Pues no. El registrador nos recuerda que el Estatuto de los Trabajadores no se aplica a socios de una sociedad: en vez de remitirnos a ese texto legal, tenemos que mencionar en los Estatutos todas las causas de suspensión. Pero ¿de dónde las sacamos? Obviamente, del sitio donde están reguladas en detalle: el Estatuto de los Trabajadores.

       3.- Las bajas. En una cooperativa los socios pueden darse de baja, de forma justificada o injustificada. Nosotros habíamos puesto una lista de causas de justificación y habíamos dicho que todas las bajas que no se ampararan en ellas serían no justificadas. Lógico, ¿no? Pues no. Para el registrador, esta última referencia está indeterminada. Que una baja injustificada sea “aquella que no esté justificada” es una indeterminación.

       4.- Las infracciones. Establecimos un régimen de infracciones. Nos han obligado a separarlas en dos partes: infracciones del socio como socio (vulnerar el deber de secreto de la cooperativa, etc.) e infracciones del socio como trabajador (trabajar mal, llegar tarde, etc.). Desde el momento en que somos una cooperativa de trabajo y todos los socios somos trabajadores, esa distinción no tiene sentido. Pero ya sabéis, el puerto está a la orilla del mar.

Y como esas, miles. Incluidas cosas que no son obligatorias pero que el registrador considera “convenientes” (y claro, ponte a contradecirle) o que se basan en “principios” que no están explicitados en ninguna parte y, por tanto, no nos son exigibles. Nosotros somos juristas y podemos entender por qué están mal las cosas que de verdad lo están y por qué son pijadas las cosas que lo son, pero ¿y quien no lo sea? ¿Qué pasa con el que se ha hecho unos Estatutos-tipo y se encuentra con que el registro se los echa para atrás con cualquier cosa? ¿Así quieren que emprendamos?

Eso sí, luego ves a nuestros gobernantes en la televisión perorando sobre el emprendimiento y todo es maravilloso. “Emprended, malditos”, nos dicen. “Emprended y dejaros la piel”.








       (1) Probablemente el mismo día que hablemos de la necesidad de pasar por el filtro del procurador para hacer cualquier cosa con un tribunal en este país.

martes, 4 de febrero de 2014

El PP y la justicia universal

La justicia universal es un concepto peliagudo porque es la excepción a una regla derivada de la misma idea de soberanía: cada país es responsable en exclusiva de juzgar los delitos que se cometen en su territorio. Si no lo hace, en principio el delito debería quedar impune porque nadie más puede interponerse. Pero evidentemente esto lleva a lagunas inaceptables: ¿por qué debemos permitir que ciertos delitos considerados especialmente graves queden impunes sólo por el hecho de que en el lugar donde se cometen no hay ley que los castigue o tribunal que los juzgue? Para luchar contra este vacío nacen dos ideas: los tribunales penales internacionales, de los que hablaremos en otra ocasión, y el principio de justicia universal, que significa, precisamente, que cualquier país puede extender la competencia de sus tribunales a delitos cometidos fuera de sus fronteras.

No es obligatorio que un país consagre la justicia universal en sus leyes, y puede hacerlo con los matices que quiera. En España, el artículo 23.4 LOPJ venía haciéndolo de una manera amplia. Permitía a los tribunales españoles conocer sin ninguna restricción de toda una serie de ilícitos: genocidio, terrorismo, piratería, narcotráfico, proxenetismo, mutilación genital femenina, etc. Ello propiciaba un importante activismo judicial, con los jueces españoles persiguiendo todo tipo de delitos. Uno de los casos más sonados, por ejemplo, fue la detención de Pinochet en Londres ordenada por el juez Garzón, un asunto en el que los intereses del Estado español no estaban en juego.

Este activismo judicial ha dejado a España en situaciones diplomáticas comprometidas. Por ello, durante el mandato de Zapatero se reformó el artículo 23.4 LOPJ: ahora, para que los tribunales españoles puedan aplicar la jurisdicción universal se requiere que el delito tenga alguna conexión con nuestro país. Se mencionan dos criterios de conexión (que los responsables se encuentren en España o que haya víctimas de nacionalidad española), pero son meros ejemplos: los jueces pueden usar otros. Además, es necesario que el asunto no se esté enjuiciando ya en los órganos judiciales del lugar del hecho ni en un tribunal internacional.

Pues bien: parece que esta restricción no basta al Gobierno de Rajoy, que hace dos semanas presentó una proposición de ley (1) para restringir aún más la justicia universal. Básicamente lo que hace la propuesta es regular, para cada delito, cuáles son los criterios de conexión válidos, sin darle ningún margen al juez para que aprecie otros. Así, por ejemplo, los delitos de tortura sólo podrán perseguirse en dos casos: si la víctima es española (siempre que el imputado se encuentre en territorio español) o si el presunto autor es español. Los delitos de violencia de género, por poner otro ejemplo, se podrán perseguir si la víctima es española o residente habitual en España (siempre que el imputado esté en nuestro territorio nacional) o si el imputado es español o residente. En ningún caso más.

Esto, que parece una simple clarificación, es en realidad una restricción, porque los criterios de conexión no son neutrales. Así, siempre que aparece como criterio de conexión que la víctima sea española se exige también que el imputado se encuentre en España, lo cual impide a los jueces actuar, por ejemplo, en el caso Couso, salvo que los militares que le mataron decidan venirse de vacaciones. Además, para perseguir estos delitos es necesaria querella de la víctima o del Ministerio Fiscal, sin que la acusación popular pueda iniciar el procedimiento. En comparación con esto, los puntos positivos de la reforma (que veremos si no quedan desvirtuados tras la tramitación) saben amargos.

Porque sí, la reforma tiene, como casi todo, cosas buenas. Por ejemplo: se incluyen los delitos contra la libertad sexual de los menores entre aquellos que permiten la aplicación de la justicia universal, cuando antes sólo se hacía referencia a la llamada “corrupción de menores” (pornografía infantil) pero no a los abusos ni agresiones sexuales. También se menciona la Convención de Estambul de 2011: los delitos listados en ella (violencia de género, incluyendo violencia sexual y mutilación genital) serán también susceptibles de justicia universal (2).

Además, la reforma profundiza también en una idea muy interesante: ya hemos dicho que los tribunales españoles deben inhibirse si los jueces del lugar de los hechos están conociendo. Pues bien, si la reforma es aprobada, nuestros órganos nacionales podrán proceder si aprecian que estos tribunales extranjeros no están dispuestos a realizar el juicio o no pueden hacerlo. Se dan reglas para que el Tribunal Supremo determine si se da el caso.

Sin embargo, todo esto no debe llamarnos a engaño sobre una legislación que es, en general, negativa. Sí, la propuesta del PP tiene cosas buenas y en algunos puntos mejora la norma de 2009, pero profundiza en la dirección iniciada por ésta: la de evitar que España sea el referente que venía siendo en justicia universal. Porque cuando hay en juego cosas importantes, como relaciones diplomáticas y comerciales, el respeto a los derechos humanos y a la justicia se vuelve optativo.




       (1) Los proyectos de ley los presenta el Gobierno. Las proposiciones de ley, los demás sujetos legitimados para empezar el trámite legislativo, uno de los cuales es el propio Congreso. Lo que ha hecho aquí el Gobierno es aprovechar la mayoría absoluta del PP para, por esta vía, hacer que sea el Congreso de los Diputados quien inicie la tramitación.


       (2) España no ha ratificado la Convención de Estambul, lo cual quiere decir que ésta no vincula a nuestro país. Sin embargo, la inclusión de esta referencia en la ley hace pensar que va a ser ratificado pronto.