lunes, 5 de junio de 2017

¿Es mucho pedir una izquierda laicista?

De verdad que no puedo más. El Ayuntamiento de Cádiz le concede una medalla a no sé qué virgen y salen todos los podemitas en tromba a defenderlo. Pablo Iglesias se descuelga con una entrevista donde viene a decir que esa virgen representa valores de dignidad popular. Teresa Rodríguez, con otra donde sostiene que la Semana Santa es del pueblo. Ahora Madrid se apunta a una marcha pro-Ramadán, con la presencia de concejales. Pedro Sánchez, lo mismo de lo mismo.

Iros. Todos. A. Cagar.

En serio. ¿Qué hay que hacer en este país para que aparezca un partido de izquierdas verdaderamente laicista? No pido tanto. Con cosas tan sencillas como las que hacen el alcalde de Zamora o el grupo municipal de IU en Algeciras me vale. ¡Si la laicidad del Estado es sobre todo cuestión de gestos! ¡En la mayor parte de los casos no cuesta un duro! Se trata simplemente de recordarles a las religiones cuál es su lugar: el ámbito social, de las relaciones entre ciudadanos. Nunca el ámbito político. Porque el Estado no tiene alma inmortal, así que es ilógico que asuma como propia una determinada religión.

El problema es que empiezas a hablar de esto y meapilas de todas las religiones, unidos en santa alianza, comienzan a mirarte mal. Y tú venga a justificarte, y a decir cosas tan obvias como que no está en tu agenda política prohibir la Semana Santa o que te da un poco lo mismo que la gente decida ayunar durante un mes. Eso si adoptas la postura de la indiferencia. ¡Ay de ti como te pongas un poco más radical y digas que, aunque no te vas a dedicar a impedirlas, esas tradiciones te parecen gilipolleces! Te caen doce campañas de firmas en Change.org, un boicot y tres querellas por escarnio a la religión e incitación al odio.

¿Y todo esto por qué? Pues aparecen las manidas justificaciones de siempre. Que si la tradición, que si la libertad religiosa, etc. Estupideces. Estupideces y confusión de planos. La libertad religiosa llega hasta donde llega: ampara que tú puedas celebrar tus ritos de forma libre siempre que dichos ritos no dañen a nadie ni vulneren ningún otro bien jurídico. Punto. Desde luego que no ampara a tu dios contra la crítica, la burla u ofensa. Y sin duda que no cubren que el Estado se apunte al carro de las ceremonias.

La versión (presuntamente) progresista del mismo argumento es la que habla de islamofobia. No trago, lo siento. Coincido en que la islamofobia es un problema real, pero estoy seguro de que podemos luchar contra ella sin que nuestros políticos acudan a actos religiosos en representación de toda la ciudadanía. No me trago que la única forma de impedir esa lacra sea que los representantes populares expandan propaganda musulmana en sus cuentas de Twitter. Podemos rechazar las ideas de que los musulmanes son terroristas que buscan destruir Occidente y de que los refugiados vienen a poner bombas sin que nos cuenten todas las bondades que tiene el Islam, muchas gracias.

¿De qué va esto? ¿Es electoralismo? ¿Intentar sacar votos de las comunidades musulmanas y no perderlos de las cristianas? ¿O es que de verdad se han creído que ser de izquierdas era esto? Porque si es así, van dados: la izquierda siempre se ha identificado con la laicidad y el anticlericalismo, y estos valores no han dejado de ser positivos y reivindicables (1). Prefiero pensar que es lo otro, que se trata de vender valores que fomentan la convivencia pacífica a cambio de un puñado de votos.

Parece una maldición. En cuanto un movimiento de izquierdas alcanza cierta preponderancia, comienza a moderarse y a buscar “el centro”, perdiendo por el camino los mismos valores que le han aupado hasta ahí. Genial. Y luego que si pierden un millón de votos, que si pucherazo por aquí y que si Indra por allá. No, joder: es que para votar a un PSOE 2.0., pues la gente vota al PSOE y así al menos ya sabe que en todas las elecciones van a prometer que eliminarán el concordato. Que a estas alturas, esa promesa electoral es una tradición equiparable a la Semana Santa.

Me cabrea, de verdad. Quiero poder votar a un partido de izquierdas verdaderamente laico, que no apoye fantasmadas como las medallas a estatuas, las procesiones con muñecos al hombro o los ayunos religiosos. Que no los apoye desde el partido y, desde luego, que no los fomente cuando gobierna. Que entienda que el papel de los poderes públicos en estos asuntos debería ser de exquisita neutralidad: limitarse a garantizar el derecho fundamental de libertad religiosa y a armonizarlo con el resto de libertades.

Por cierto, que aquí no tiene nada que ver un tema que sacan a pasear tanto Pablo Iglesias como Teresa Rodríguez en sus entrevistas, y es la idea de que algunos ritos o símbolos religiosos son “del pueblo” o incluso “de izquierdas”. No, joder, no. La aconfesionalidad de los poderes públicos no es una herramienta que podamos sacar contra los religiosos de derechas y esconder cuando aparecen símbolos o confesiones más al gusto de la izquierda.

Al contrario, la neutralidad religiosa es un principio importante por sí mismo. Facilita la convivencia, disciplina a la religión (2), permite mantener separados ámbitos distintos y es la mejor manera de garantizar los derechos fundamentales de todo el mundo. Por ello hay que defenderla siempre y frente a todas las circunstancias, y no usarla de forma interesada. Y sí, aceptar la aconfesionalidad puede significar a veces ir contra la voluntad de “el pueblo” que te pide que condecores a un trozo de madera. Ya lo veis, a veces la política incluye tomar decisiones.

Por desgracia, la izquierda (3) no parece haberlo entendido, y lo más que está dispuesto a hacer es aumentar el número de confesiones que hay en el espacio público. Para que ya no solo podamos topar con la iglesia sino también con la mezquita, con la sinagoga y con el templo evangélico.

No es un consuelo.




(1) Sí, el anticlericalismo también. La RAE define “clericalismo” como “influencia excesiva del clero en los asuntos políticos” y como “marcada afección y sumisión al clero”. Estar en contra de eso es bueno.

(2) Las religiones son, por definición, fuerzas conservadoras. Así que mejor que no adquieran poder.

(3) En este artículo hablo sobre todo de Podemos porque son sus actos los que me han soliviantado, pero el PSOE tiene también su telita que cortar en esta área.


6 comentarios:

  1. Toda la razón. Creo que hay que presionar a los partidos a través de las personas que conozcamos para que no se caguen en el laicismo, hay que dar esta batalla.
    Aunque no sea ningún consuelo, te diré que dudo de que el laicismo sea un valor que aupó a Podemos ahí. No han hecho mucha bandera de ello, aunque al dar la dichosa medalla incumplieran un punto de su programa electoral. De hecho, supongo que recordarás el "Bravo, Bergoglio". Y además hablan de limitar los colegios concertados pero no suprimirlos.
    Otra cosa relacionada. Hace unos meses fui a una conferencia de un representante de Europa Laica y me llamó la atención que dijo que dado que están en contra de la financiación pública de la Iglesia Católica y demás religiones también están en contra de que se subvencione cualquier organización particular, y por eso ellos no aceptan ninguna subvención. A mí la verdad esto no me acaba de convencer, pero me pregunto si el rasero que aplica el laicismo al impedir la identificación de lo público con una particularidad (las religiones) se aplica a otras cosas que puedan ser consideradas particularidades.

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    1. Ya, eso que dices sobre Podemos es cierto, e Iglesias ya nos ha obsequiado alguna vez con cositas vergonzosas como ese "bravo, Bergoglio".

      No comparto el enfoque que, según mencionas, tiene Europa Laica. Hay diferentes formas de enfocar la aconfesionalidad del Estado: el modelo "el Estado no debe financiar las particularidades y, por ello, no debe financiar a las iglesias" es solo uno de ellos, pero no el único. Yo creo que las asociaciones particulares pueden ser financiadas según lo útiles que sean. Es decir, partidos y sindicatos cumplen finalidades constitucionales relevantes; una iglesia no.

      A lo que no me opongo, por ejemplo, es a que las confesiones puedan acogerse a las exenciones de impuestos que abarquen a las entidades sin ánimo de lucro. Pero financiación directa NEIN.

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  2. Buenas tardes,
    Le escribo en nombre de la Plataforma Laicista de Jerez para, en primer lugar, felicitarle por este artículo, es de lo más acertado y directo que hemos leído recientemente sobre los deslices de la izquierda con el laicismo y, en segundo lugar, queríamos pedirle permiso para reproducirlo en nuestro blog, eso sí, reconociendo su autoría.
    Gracias y un saludo.

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    1. Buenas noches:

      Me alegro de que os haya gustado el artículo y muchas gracias por pedir permiso para reproducirlo. En general no me gusta que reproduzcan mis escritos: no solo me hace sentir incómodo sino que perjudica al SEO de ambas páginas. Por ello creo que sería mejor que, si queréis difundirlo, lo presentarais en vuestro blog con vuestras palabras y luego lo enlazarais.

      De nuevo, muchas gracias por pedir permiso. No es algo tan habitual como debería.

      Un saludo.

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    2. No hay de qué... Lo del permiso es algo que aún arrastramos los de la vieja escuela de las redes, que siempre procuramos mantener cierta "netiqueta".
      No te preocupes, procuraremos crear nuestro propio artículo haciendo referencia a éste con el correspondiente enlace.
      Por cierto, si echas un vistazo a nuestro blog podrás comprobar que todos los artículos de autoría externa están convenientemente enlazados, manteniendo la autoría y la licencia de la fuente original.
      Un saludo y que sepas que este blog ha pasado a formar parte del particular universo virtual de alguno de nosotros.
      :)

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    3. Sí, si lo vi antes de contestaros. Pero aun así prefiero la otra solución.

      Me alegro de que os haya gustado :)

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