viernes, 17 de febrero de 2017

Cinco consejos para tratar con tu banco

En nuestra vida tratamos con bancos a diario. La hipoteca, el seguro del coche, la tarjeta de crédito, la cuenta corriente, las cuatro acciones que heredamos de la abuela, el préstamo para renovar la cocina… todo eso acaba pasando por una entidad bancaria. Es normal que establezcamos buenas relaciones con los empleados de la sucursal, y que nos dé reparo discutir con ellos.

Por desgracia, la cosa está muy malita. De un tiempo a esta parte, los bancos están siendo sistemáticamente sancionados por toda clase de tribunales. Hablamos de condenas masivas por haber incluido cláusulas nulas en contratos y por haberse pasado por el forro todos sus deberes de información. No son cosas de tal y cual oficina o de tal y cual entidad: son prácticas generalizadas de todos los bancos.

Así que he decidido sacar esta pequeña guía, inspirada en el cinismo más absoluto. Porque la experiencia demuestra que para tratar con bancos es necesaria una precaución superior a la que tenemos en cualquier otro caso:

1.- El del banco no es tu amigo. Esto es lo primero que hay que tener claro. Los empleados de la sucursal no son tus colegas. Puede que te lleves bien con ellos y que haya una cordialidad, pero a la hora de la verdad van a estar con el banco y no contigo. ¿Quiere eso decir que son demonios sin alma? No: quiere decir que es el banco quien les paga el sueldo y autojustificarse es muy fácil si de ello dependen los propios garbanzos.

El objetivo de esta entrada no es meterse con los empleados de banca (allá cada quien con su conciencia), sino recordar un hecho básico: ese empleado tan simpático del banco, que te llama por tu nombre y te pregunta por tu familia, no juega en tu equipo. Va con los de enfrente. En caso de conflicto tenéis intereses contrapuestos. Llévate bien con él si quieres, pero no olvides esto.

2.- El banco te va a intentar engañar. En derecho de los contratos, hay una cosa que se llama principio de buena fe: la asunción de que, salvo que se pruebe lo contrario, ambas partes del contrato van a ser leales y honestas. Creo que a estas alturas podemos asumir que los bancos no van de buena fe. De nuevo, no me interesa establecer responsabilidades, sino dar consejos de supervivencia: no te creas nada de lo que te digan.

Yo entiendo que este cinismo es difícil de sostener a largo plazo. No es cómodo ir a tu sucursal de toda la vida con la misma precaución con la que entrarías en una cueva de ladrones, pero esa desconfianza es necesaria. Los bancos no son contrapartes fiables, y llevan años demostrándolo. Su actuación en los últimos meses, presionando al Gobierno para que les saque normas a medida en materia de cláusulas suelo, lo demuestra. Por cierto, ¿sabéis que algunos siguen incluyendo esta clase de cláusulas en sus hipotecas?

3.- Hazte asesorar hasta que lo entiendas. La ley impone a los bancos una serie de deberes de información hacia sus clientes. Como hemos visto en casos como las preferentes o las cláusulas suelo, dichos deberes han sido completamente ignorados: las sentencias sobre esos casos se basan en este punto. Si los empleados de banca te van a convencer para que firmes lo que les interesa, lo mínimo es hacerte asesorar por alguien independiente.

Lo idóneo sería un abogado. Si no tienes acceso a alguno de confianza (el típico familiar o amigo que te lo hace a cambio de unas cañas), que no te duelan prendas en contratar a uno desconocido. En Internet los hay relativamente baratos, y probablemente te compense pagar 50 o 100 € para entender perfectamente un producto de miles. Existen también las asociaciones de consumidores, aunque no sé si todas ofrecen este servicio. En todo caso, elijas al experto que elijas, hazle todas las preguntas que necesites hasta que entiendas las implicaciones de lo que firmas. Si no llegas a entenderlo todo, mejor no firmes.

Por cierto, para que el abogado te pueda dar un asesoramiento decente, tendrás que presentarle el contrato. Eso implica que tendrás que sacarlo de la entidad bancaria antes de firmarlo: si te ponen pegas para eso o te exigen que lo firmes en el momento, malo.

4.- Reclama. Todo lo anterior está muy bien antes de firmar. Pero ¿y si ya te han engañado? ¿Y si ya te han quitado tu dinero? Pues es importante que reclames: no pases de follones y que te devuelvan hasta el último céntimo. Lo primero es ir por las buenas: hablar con el banco, intentar que medie una organización de consumidores, etc., y ver si así se logra algo.

Es importante, en este proceso, seguir desconfiando de lo que te digan los empleados del banco. Quiero decir: si te han engañado cuando todo iba bien y tú tragabas, ¿crees que te van a decir la verdad si planteas un conflicto? Es muy probable que te intenten tranquilizar y te suelten en la cara que tu hipoteca no tiene cláusula suelo, cláusula de gastos o cualquier otro pacto ilegal. Tú, ni caso. De nuevo: hazte asesorar, calcula cuánto te deben (intereses incluidos) y que te lo devuelvan.

La reclamación conviene hacerla también por solidaridad. Piensa en la gente semianalfabeta, confiada o ignorante a la que esta escoria ha vaciado los bolsillos. Puede que ellos no reclamen nunca; puede que ni siquiera lleguen a saber que les han timado. Si quienes tenemos la capacidad y los medios para reclamar no lo hacemos, van a seguir estafando a las capas más vulnerables de la población. Sin embargo, si a cada ilegalidad respondemos con reclamaciones y les damos en la cuenta de resultados, igual se lo empiezan a pensar.

5.- No tengas miedo de meterte en pleitos. Litigar contra la banca da miedo. Son empresas gigantes, que controlan nuestro dinero y que pueden pagar a abogados de relumbre, mientras que tú eres un simple particular, que a lo mejor tiene incluso que irse a la justicia gratuita a busca un abogado de oficio. Los empleados de banca explotarán esa diferencia y dirán que no te conviene un pleito. De nuevo: no les hagas ni caso y decide por ti mismo si demandas o no demandas.

La banca está perdiendo sistemáticamente en los tribunales. Una demanda interpuesta en estas materias es, muy probablemente, una demanda ganada. Y ellos lo saben. Si puedes evitar ir a juicio mejor (menos preocupaciones para ti), pero no lo descartes como posibilidad: tienes altas probabilidades de ganar. Por desgracia, no todo es bueno: en el tema de cláusulas suelo, por ejemplo, el infame decreto-ley 1/2017 modifica el sistema de costas a favor de la banca. Pero en otras materias, se sigue aplicando el principio del vencimiento: será el banco, al ser vencido en el pleito, el que pague los honorarios de tu abogado.

Mi último consejo es que, si vas a litigar, trates de superar a esa especie de fábricas de morcillas jurídicas que han proliferado últimamente: Arriaga, Rosales y demás. Búscate a un abogado de verdad, aunque sea un poco más caro (total, lo va a pagar el banco) y asegúrate de que tu caso se trata de manera individualizada.



En definitiva: con los bancos, desconfianza y mano dura. No hay que pasarles ni media ni perdonarles un euro. Sí, son negocios, no son ONG, su trabajo es obtener beneficios… pero no están por encima de la ley. Aunque a veces lo parezca, no lo están. Sólo hay que recordárselo.





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3 comentarios:

  1. <<...pero no están por encima de la ley. Aunque a veces lo parezca, no lo están. Sólo hay que recordárselo.>> - asihablociceroligofrénico dixit.

    El enlace que hay bajo éstas líneas te puede ayudar a eliminar esa mezcla de neurosis e histeria de baja estofa que normalmente contienen las entradas que publicas.

    http://tiqqunim.blogspot.com.es/2014/05/ma-noi-ci-saremo_3.html

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    Respuestas
    1. Pero ¿por qué esperáis todos los idiotas de Internet que visite vuestras páginas de desquiciaditos?

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    2. Mira, uno que quiere ganar y aprovechar el rebufo de visitas de otros sitios.

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