viernes, 30 de mayo de 2014

Normatividad friki

El domingo pasado fue el día del Orgullo Friki. No hice post al respecto porque quería hablar también de las elecciones europeas, pero éste es un tema en el que tampoco quiero quedarme callado. Y no quiero quedarme callado porque el Orgullo Friki es una celebración que no me gusta, no sólo por el tipo de figura que ensalza sino también por la normatividad que implica.

¿Qué a qué me refiero? Bueno, a cosas como la siguiente: el otro día estuve en la tienda del CaixaForum donde, como en todas las tiendas de museo, tienen cosas innecesarias a precios muy altos. Y me puse a mirar los libros. Y allí, resaltados, había varios del estilo “Tests para saber si eres muy friki”, “Guía para educar a un hijo friki”, “Las nosecuantas películas que todo friki debe haber visto”, y demás basura. Qué queréis que os diga, me dio mucho asco.

¿Cuándo nos hemos convertido en eso? ¿Cuándo nuestra afición por el rol, los videojuegos, los superhéroes, la fantasía, la ciencia ficción, los wargames y todo lo demás se volvió una norma de conducta? ¿En qué momento se decidió que haber visto “Braindead” puntuaba más que haberse tragado “Mistery men” (1)? ¿Quién tiene el estándar de verdadero frikismo que le permite juzgar a los demás? Siendo la nuestra una afición tan amplia, ¿qué jodido sentido tiene establecer jerarquías? Aunque pudiéramos categorizar a las personas según los productos subculturales que han consumido, ¿qué puntúa más alto, un trekkie impenitente o alguien que se ha tragado hasta la lista de la compra de Christopher Tolkien? En definitiva: ¿cuándo y por qué nos volvimos normativos?

El llamado Orgullo Friki me lleva a hacerme esa clase de preguntas. Yo no estoy orgulloso de ser friki. Tampoco avergonzado, cuidado: si alguien va a prejuzgarme por mis camisetas o lecturas puede salir de mi vida a la de ya. Pero el frikismo no es algo que haya que reivindicar usando la idea de “orgullo”, tomada de grupos con problemas mucho más serios que los nuestros. El frikismo es un conjunto de aficiones, punto. Nuestras hipotéticas reclamaciones como grupo se centran en un solo punto, que no tiene contenido político sino social: respeto a nuestra forma de pasar el rato. No hay más. No estamos oprimidos, no hay un “mainstreamarcado” que pese sobre nosotros y nos impida desarrollarnos. Muy al contrario: los frikis solemos ser gente con un pack de privis bastante completito.

Los intentos de demostrar con ejemplos la existencia de ese “mainstreamarcado” están condenados al fracaso. ¿Que no puedes decir en una entrevista de trabajo que en tu tiempo libre te gusta jugar a MMORPG? Seamos serios: tampoco queda bien que digas que eres aficionado a la taxidermia, que preparas destilados químicos en tu sótano o que escribes sistemáticamente cartas al director quejándote de todo. ¿Que hay niños que sufren bullying en el recreo por ser frikis? Sí, los hay. Es el mismo tipo de niños que antes de la irrupción de la subcultura lo sufrían por cualquier otra causa: el acoso al débil ha estado siempre en los patios escolares y estará hasta que logremos erradicarlo, pero no tiene nada que ver con lo nuestro. Y así con todo.

Me atrevo a pensar que la mayoría de quienes celebran (normalmente de forma muy simbólica, en Twitter y poco más) el llamado orgullo friki nunca han pensado en esa cuestión en estos términos. Pero era necesario plantearla así para hacer la siguiente pregunta: si no estamos oprimidos, ¿exactamente para qué necesitamos una identidad común? Las identidades, las etiquetas con las que nos definimos, son también corsés que nos limitan y nos imponen comportamientos que igual no nos cuadran, porque se trata de camisas de talla única que tienen que valer para muchas personas. A veces son útiles, por ejemplo, cuando la quieres usar para una reivindicación política o dar a tu interlocutor una idea de cómo eres sin contar tu vida.

Sin embargo, en el caso del frikismo, que comprende un conjunto inabarcable de prácticas y gustos, ¿qué información aporta la etiqueta? Al fin y al cabo, ¿qué diablos tienen en común un tío que se dedica a colgar tutoriales de aventuras gráficas de los años ‘90 con otro que se deja todos los meses 50 € en cómics de Marvel? ¿Dónde está el vínculo entre el cosplayer que se disfraza de un personaje secundario de un manga que sólo ha leído él y el fan de ESDLA que escribe fanfics infectos? ¿Y la relación entre el consumidor impenitente de series policiacas y el que no puede dejar pasar una semana sin masterear una crónica de Vampiro? ¿Por qué razón hay que denominar “frikis” a esas seis personas? ¿Porque les gustan cosas distintas de un conjunto de aficiones que alguien ha decidido que van en pack? Parece una razón bastante débil, ¿no? En definitiva, ¿para qué vale esta etiqueta? ¿Qué ganamos empleándola?

Creo que muy poco y que, por el contrario, perdemos mucho. Como dije, el precio de definirte de cierta forma es que te ves impelido a comportarte de esa forma. Y yo el arquetipo de friki (obsesivo, con problemas para relacionarse con terceros, con unas aficiones que le incapacitan socialmente, sin pareja y sin contacto con la realidad) no lo quiero ni en pintura, gracias. Me da igual que me lo vendan en forma de Sheldon Cooper o en forma de lista de “derechos y deberes del friki”. Simplemente no me da la gana ser así. Rechazo una subcultura que me ha impelido más de una vez a pensar “tengo que leer / ver / jugar X”, donde “tengo que” no era “me apetece”.

Termino ya. Recuerdo que, en su momento, cuando yo pensaba menos sobre estos temas, me impresionó mucho esta tira de Leie Cómics, en la cual Marcos Arroyo expresa exactamente lo que quiero decir: que es muy triste que una serie de aficiones que nacieron precisamente para evadirse de una sociedad con normas rígidas hayan terminado conformando algo parecido a lo que querían evitar. En definitiva: “Animo, chicos de negro. Espero que alguna vez encontréis el arcoíris.”




(1) Ejemplo sacado de uno de los libros que me impulsó a escribir esta entrada. No me invento nada.



17 comentarios:

  1. Plas plas con las orejas. Nada más que añadir.

    ResponderEliminar
  2. Es lo que tiene que ser friki se haya puesto de moda. Los niñatos que se apoderan del término. "porque mola" tienen que saber cómo comportarse, no?

    Personalmente los frikis new age me dan un poquito de ascopena. Tengo ganas de que ser friki pase de moda para que a los que nos colgaron la etiqueta contra nuestra voluntad nos dejen en paz de una vez.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no tengo problema con que haya mucha gente consumiendo productos culturales frikis, cuidado. Sólo con la normatividad. Aunque supongo que no existe lo uno sin lo otro...

      Eliminar
  3. Yo estoy de acuerdo, la etiqueta de friki y día del orgullo no es algo que esté bien (no es como si hubiera, en efecto) una opresión específica.

    No obstante... creo que sí hay algo que hacer, y si bien en España no es necesario, en otros países (Chile por ejemplo) sí puede tener un atisbo de utilidad. (que no utilidad propiamente porque las desventajas son enormes)

    En esos países el acceso a la cultura en general es bastante más complicado. En España, dentro de lo que cabe tenemos comiquerías donde compras lo que te sale del pie. Librerías bastante surtidas. Bibliotecas públicas.

    En otros países el acceso a la cultura es BASTANTE más restringido. IVAs abusivos. Bibliotecas sólo privadas. Muchas cosas impresas en importación. Entonces ahí puedo entender que hubiera aaalgo más de reivindicación. Pero en el sentido de hacer visible una demanda y aumentarla.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Veo por dónde vas, pero no creo que una reivindicación basada en el concepto de "frikismo" tenga la más mínima utilidad. Veo más viable sostenerla sobre el acceso a la cultura como parte de los derechos humanos, la verdad.

      Eliminar
    2. Sí, es más razonable de esa forma. Es más, creo que en Chile se intenta enfocar así.

      Eliminar
  4. Ah, el Día del Orgullo del Monstruito... Esa chorrada de Buebo que acabó convirtiéndose en el enaltecimiento de estereotipos payasos...

    ¿Sabes qué? Creo que desde hace un par de años ya ni me molesto por este tema. Pasa de puntillas por nuestras vidas, los medios ya casi ni se hacen eco de ello. No es que se haya normalizado: es que se ha desinflado.

    ¿Que ahora hay más libros estúpidos sobre "frikis" (lo entrecomillo porque ya ni yo sé qué significa la palabra)? Sí. ¿Que dan ganas de golpear con la goma del butano a esta gente? También. Pero no sé cuánto venderán esos libros, no sé hasta qué punto interesan realmente o sirven para calzar una mesa o un sofá... Básicamente, con el tiempo, me ha empezado a sudar el tema. Porque es eso, algo que ya no tiene visibilidad y, seguramente, acabe desapareciendo.

    ¡Si de hecho ni me acordaba de que era ese día hasta que me lo dijeron!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo no creo que hable de esto el año que viene. Como dices, ya no sale en los medios ni se convoca esa "concentración" que se hizo los primeros años. Si no fuera porque coincide con el Día de la Toalla y con el Glorioso 25 de Mayo yo ni lo recordaría. Y sí, yo felicito el Glorioso 25 de Mayo, porque creo que no es lo mismo hacer referencia a una fecha relevante de una obra literaria que me ha emocionado que reivindicar la condición de friki.

      Supongo que estos libros venden poco, pero si se editan y distribuyen es por algo. Creo que venden más de lo que queremos pensar.

      Eliminar
  5. No estoy muy de acuerdo con la parte de quitarle importancia al acoso de los "frikis" o de decir que los "no-frikis" no tienen ningún privilegio en comparación con los frikis. no son privilegios tan importantes como del hombre heteronormativo blanco, pero existen. aunque solo sea la nimiedad de que el tradicional amante del futbol tiene su afición todos los días y puede parar una ciudad para festejar que gane su equipo, mientras que el tradicional amante del LoL no lo tiene, y está mal visto que lo tenga de hecho. es poco importante? sí. ¿es una diferenciación? también.

    pero al margen de esto...el día del orgullo friki es una gilipollez por, primero, lo que dices ser "friki" no significa nada, pero además: no es un día para revindicar orgullo, es un día para vender. y eso da bastante #ascoputo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No toda diferenciación es una opresión. Comparar la diferencia de trato que "sufrimos" los que tenemos aficiones minoritarias con la que sufren las mujeres, las personas LGTB, las personas con diversidad funcional o quienes no tienen privilegio económico me parece desacertado. No tiene nada que ver porque no estamos tratando con identidades sino con aficiones: los aficionados a la ópera o los filatélicos tampoco pueden parar una ciudad ni hablar de sus aficiones en el bar y nadie pretende que estén oprimidos.

      Sin olvidar que las aficiones no son comportamientos estancos, y quien aprecia una buena novela de ciencia ficción puede también disfrutar un partido, si bien es evidente que no es lo más común.

      Eliminar
  6. Bueno ya sé que ser friki, traducido del inglés viene a ser, extravagante, excéntrico, más o menos,no comento por la definición, lo hago por la calidad del escrito, me parece muy bueno, no juzgó el contenido, juzgo la forma literal,
    Muy bien, quien lo ha hecho podía haber sido un gran periodista....

    ResponderEliminar
  7. Muy de acuerdo con todo ésto.

    Comparto especialmente lo de la definición incomprensible de "lo friki", cosa que me desconcierta muchas veces cuando veo el término.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mientras venía para casa he estado pensando en una definición de friki. Lo único que se me ha ocurrido es una lista de aficiones que, si tienes, lo eres: cómics, videojuegos, literatura fantástica o de ci-fi, cosplay, etc. No hay nada que unifique estas categorías, no hay ninguna esencia en ese concepto.

      Eliminar
  8. No estoy sola, ¡ no estoy solaaaaaa.!... Yo suelo decir que soy muy friki de lo mío, porque tengo aficiones que entran dentro de lo que vendría a ser "el friki de bien" y otras que no tienen nada que ver. Pertenecí a una asociación de rol ( y aclaro que no me gustan todos los juegos de rol, ya ves ) y allí parecía haber una constitución sobre lo que es friki y lo que no. Demasiado "rara" para lo socialmente "normal" demasiado"mundana" para la "cultura friki". Lo de "mundana" y "cultura friki" no son palabras mías. Me considero friki porque lo que me gusta suele hacerlo de manera casi obsesiva: animalitos, destacando los mapaches; cosmética natural y buenos perfumes; buen cine de terror y algunos thrillers; Cthulhu en particular, y las criaturas de Lovecraft de manera más general; bachatas y merengues; té e infusiones; algunas prendas de ropa poco ponibles en el día a día como los vestidos largos de noche y los corsets de exterior; el nail art y los esmaltes de uñas MUY brillantes. Como verás son cosas que algunas entran dentro de lo que ha venido en etiquetarse de friki y otras no. Son cosas que me encantan y me ayudan a evadirme. Y a la inversa, lo que no me gusta seguirá sin hacerlo por mucho que tenga que ver: el reggeaton; warhammer y cosas así; los cosméticos y los perfumes de mala calidad; los tés e infusiones también de mala calidad, con pocos matices; ir maquillada si no tengo ganas o no me encuentro bien ( tengo enfermedades crónicas y serias ); el cine de terror de serie B sin argumento; etc, etc, etc.

    Besitos de mapache ( sí, soy un mapache, ¿ qué pasa ? :P ).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Nunca me había comentado un mapache *______*

      Resulta muy triste que te hayas visto despreciada por no ser "tan friki como deberías". Las personas tenemos un continuo de aficiones; algunas están dentro de ese pack que arbitrariamente se ha decidido que es "friki" y otras no. Quienes han sido menospreciados por tener aficiones frikis deberían ser más cuidadosos con cómo tratan a su entorno.

      Eliminar