viernes, 5 de septiembre de 2014

Alcoholismo social

He de decir una cosa: yo no bebo.

Sí, soy abstemio, aunque la palabra no me guste. Y os diré que no es fácil. Para empezar, cuando sales de fiesta o tienes una comida familiar tienes que luchar contra una imagen: la de tío aburrido que intenta fastidiar a los demás. Y luego, cuando ya han asumido que no les vas a impedir beber, intentan convencerte de que lo hagas tú. Que si “deberías probarlo”, que si “no te va a pasar nada por un traguito”, que si “la gente que no bebe no es de fiar”, que si “los médicos recomiendan una copita de vino al día”, que si tal y que si cual. Todo de broma, por supuesto. Jiji jaja y eso. Tú haz lo que quieras, ¿eh? No me importa que no bebas. Tú a tu rollo. Pero ¿de verdad no lo has probado nunca? ¿Y entonces cómo sabes que no te gusta? ¿O es que has tenido algún problema con el alcohol? Venga, dale un trago, sólo mojarte los labios.

Y así constantemente. Y cansa.

Vivimos en una sociedad alcohólica: el alcohol, en sus diferentes variedades, es el rey de todas las bebidas. ¿Ah, no? ¿Exagero? Entonces, ¿por qué has entendido perfectamente la primera frase de este artículo? “Yo no bebo” puede significar muchas cosas: “yo no bebo bebidas carbonatadas”, “yo no bebo zumos”, “yo no bebo whisky”. Pero no: en nuestro contexto cultural, “yo no bebo” tiene una única interpretación posible. De hecho, el alcohol se apodera del propio acto de ingerir líquido: ¿o si no cómo se entiende una letra tan absurda como “Que yo no quiero agua, que yo quiero bebida”?

Nuestra cultura fomenta y glorifica el consumo de alcohol. Y no, no me he pasado con los términos: que las bebidas para celebrar ocasiones especiales sean alcohólicas, que se admire al que más aguanta bebiendo, que sea un medio aceptable de conseguir “valor” (para, por ejemplo, ligar), que existan refranes y todo tipo de obras de arte sobre estas bebidas y lo bueno que es consumirlas o que probarlas sea una demostración de madurez… todo ello da cuenta de una sociedad construida en torno a la idea de que beber alcohol es bueno y deseable. Joder, si hasta el mismo Dios se encarna en un vaso de vino.

¿Y dónde queda aquí el abstemio? Pues necesariamente en mal lugar, claro. Aparece el mito del no bebedor aburrido, molesto y pesado que trata de impedir que los demás beban alcohol. Una vez creado el estereotipo se aplica a todo el que dice que no bebe… y se reacciona contra él. Esto es algo muy curioso: sé de muy pocos abstemios reales que juzguen a quienes beben y, sin embargo, es bastante común que un bebedor se sienta incómodo delante de nosotros. Muchas veces percibimos que nuestra mera pasividad, nuestra mera abstención, molesta. ¿De dónde viene ese sentimiento? No lo sé.

Lo que sí sé es que la cosa suele ir al revés de lo que marcan los estereotipos: son los consumidores de alcohol los que ejercen una presión, no muy fuerte, pero sí constante y machacona, para que los demás bebamos. Para que nos adaptemos a una norma social de la que hemos decidido, por las razones que sea, pasar. ¿Y cómo se ejerce esa presión? Pues de formas muy variadas.

Están las bromitas y refranes chuscos, que nunca pueden faltar cuando alguien dice que no bebe. Está el presentarnos como rarezas de museo (“éste es mi amigo, no bebe, jaja”). Está el asumir que hemos sido alcohólicos en el pasado. Está el echar alcohol en la bebida de un abstemio para ver cómo reacciona. Está el sambenito de aburrido, cuando igual lo que es aburrido es aguantar a personas pasadísimas. Y, por encima de todo, están las preguntas.

Las preguntas, sí, de la cual la reina es “pero ¿por qué no bebes?” Porque la gente se cree con derecho a que les des explicaciones. Si no se las das (“no bebo porque no me da la gana”) repetirán la pregunta hasta que les des una justificación satisfactoria. El problema es que ninguna lo es: para todo hay una contrarréplica. La pregunta “¿por qué no bebes?” es la puerta de entrada de una serie de argumentos, bastante manidos en general, que buscan probarle al no bebedor lo equivocado de su conducta. Gracias, de verdad, pero ya sabemos que beber no es lo mismo que emborracharse. Y sí, somos conscientes de que por una o dos copas no nos va a pasar nada. Pero no.


En definitiva: hay quien se toma la evangelización del abstemio como una misión divina encargada por el mismo Baco y no aceptarán un “no” por respuesta. Tengo mis sospechas sobre las razones de esta conducta pero no las voy a expresar aquí. Me voy a limitar a decir lo siguiente: si tú bebes alcohol y te has reconocido en el post, por favor, cállate la boca. Asume que si te sientes incómodo a mi lado el problema es tuyo: deja de cuestionarme y de darme la brasa con el tema porque me molestas y no me vas a convencer. Que te exijan esa clase de explicaciones es fastidioso y mucho, mucho más intrusivo de lo que a ti te parece.

47 comentarios:

  1. Como bebedor "moderado" te doy toda la razón, y reconozco que he llegado a comportarme en varias ocasiones como esa gente a la que criticas. Cada uno tiene sus razones para no "beber", aunque bueno, el hecho de que esté tan instaurado en la sociedad occidental obedece varios factores, según tengo entendido; uno de ellos es que, hasta no hace tanto, el vino y la cerveza eran una de las formas más sanas y asequibles de "hidratarse" en muchos lugares donde el agua no estaba potabilizada y el cólera era algo bastante común; incluso los niños consumían alcohol, o agua con vinagre.

    Volviendo al tema, reconozco también que cuando he insistido un poco más de lo "razonable" es porque percibía cierta inhibición en la persona, como también lo percibo en mí mismo al principio de una reunión. Cogerse "el puntillo" es la forma más fácil de vencer barreras, en muchos casos autoimpuestas, en lugar de vencer la timidez de uno mismo o tratar de hacer sentir cómodo al otro. Desde luego no es algo de lo que uno deba sentirse orgulloso, ya que consumir alcohol es un acto de enajenación voluntaria que, de forma sistemática, puede indicar que algo no funciona bien en nuestras vidas. Los estados alterados de conciencia son una poderosa vía de escape para una vida insatisfactoria o para descubrir otras "facetas" de nosotros mismos que, por lo que sea, no conseguimos sacar de una forma más decorosa.

    Dicho esto, aclaro que cada vez bebo menos, especialmente bebidas de alta graduación jajaja Porque esa es otra, hay dos formas de beber: la "mediterránea", de cervecitas o vinos con la comida y relajadamente, y la anglosajona (que ya está aquí normalizada), que básicamente es pillarse el pedo de manera eficiente y luego a hacer el cafre, para sacar al Mr Hyde el fin de semana y el lunes ya bien formalitos. En fin...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es cierto que durante muchos siglos el agua era una bebida bastante más mortal que cualquier otra, y probablemente siga siendo así en algunos países. Pero en España, ¿hace cuánto que el agua que sale de nuestros grifos está potabilizada? ¿Y hace cuánto que existe una oferta razonablemente amplia de zumos, mostos y bebidas carbonatadas? Me parece que llevamos tiempo suficiente teniendo alternativas al alcohol como para que empiecen a cambiar las costumbres.

      Respecto de tu segundo párrafo, piensa que si alguien está inhibido en un grupo lo peor que puedes hacer es señalar en alto esa inhibición e insistirle para que la supere, sea mediante el alcohol o ea de cualquier otra forma. Ya se deshinibirá cuando esté cómodo.

      Eliminar
  2. Y bueno, creo que no hace falta decirlo, pero lo diré: beber alcohol no tiene NADA de positivo para la salud. Si queremos cuidarnos el corazón o lo que sea, hay mil formas mejores de hacerlo, sin tener que martirizar al hígado, riñones o neuronas...

    ResponderEliminar
  3. Está el echar alcohol en la bebida de un abstemio para ver cómo reacciona.
    ¿En serio hay gente que hace esto? ¿Te lo han hecho alguna vez, personalmente? Porque te daría todo el derecho del mundo a cagarte en toda la ascendencia del graciosillo. No veo la diferencia entre echar alcohol en la bebida de un abstemio y un sedante. Es una sustancia que no quieres tomar. Y punto.

    P.D.1: qué nos apostamos a que si usas el argumento de arriba en una discusión social te tildan de exagerado mientras se ríen condescendientemente.
    P.D.2: ¿por qué todo esto me recuerda al tema del consentimiento en relaciones sexuales?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí no, pero he visto coñitas sobre el tema, conozco al menos a dos personas a las que sí les ha pasado (una de ellas mi pareja) y tanto por Twitter como en los comentarios de más abajo han ido saliendo anécdotas parecidas. Incluso una chica me comentó ayer que ella se lo hizo a alguien de adolescente y sigue arrepentida. O sea que pasar, pasa.

      Y sí, no eres el primero que me dice que esto y lo del consentimiento sexual están muy vinculados. Es el mismo rollo de aprovechar una preeminencia social para insistir e insistir e insistir. Esto es menos grave pero la lógica es la misma.

      Eliminar
  4. Yo soy abstemia. Recuerdo que cuando cumplí los 19 mis amigos (personas empáticas y tolerantes) secuestraron todos los regalos y no me los daban si no me bebía un chupito de orujo de hierbas. Dije que se podían quedar los regalos, que no me hacía ni puñetera gracia, y la discusión siguió por la vertiente de 'cómo te pones por una nadería, es sólo un chupito', y no cedieron a pesar de mi EVIDENTE disgusto. Por tener la fiesta en paz (y por cómo me estaban haciendo sentir mis propios amigos), acabé bebiendo el chupito (que me sentó como una patada).
    Aún ahora recuerdo lo enfadada y humillada que me sentí porque mis propios amigos pasaran por alto una decisión mía tan íntima y no vieran lo que estaban haciéndome.
    Puntualizaré, para que nadie diga que son cosa de críos: el amigo que lo impulsó tenía por entonces VEINTISÉIS años y yo era de los más jóvenes de la celebración.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Menuda forma de joderte un cumpleaños por pretender imponerte tus gustos. Normal que te sintieras humillada. Los amigos no deberían coaccionarse :/

      En fin, que lo siento mucho.

      Eliminar
  5. A mi a lo que me recuerda es al tema de los vegetarianos...
    La mayoría de la gente tiene unas determinadas costumbres gastronómicas, que incluyen el consumo de carne y alcohol. Si en una comida social alguien se "sale de la norma", no veo el problema en que se le pregunten sus razones. No todo hay que tomárselo a malas, copón. Que alguien no beba no me parece molesto, pero responder "porque no me da la gana" a alguien que se ha interesado sí.
    Otra cosa son ya los que se ponen pesados con el tema y casi intentan forzarte a beber, con esos tolerancia cero.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No creo que sea exactamente el mismo caso. Puede que las discusiones tengan un tono parecido, pero la gran diferencia estriba en que hay una razón fisiológica por la que comemos carne, y no tener proteínas animales en tu dieta te obliga a hacer verdaderas cabriolas gastronómicas para mantener una nutrición adecuada. Si no bebes, no bebes y ya. No hay necesidad de adaptar más tu estilo de vida.

      Eliminar
    2. Es que lo que dice no va sobre la normalidad fisiológica.
      Ha propuesto el caso en el que hay una "normalidad", una "comunión", en la que todo el mundo hace exactamente lo mismo y de repente alguien va a contracorriente. En esa situación específica (que no en muchas otras que surgen) es lícito el por quéla negativa a participar en el ritual, y en esa situación específica responder "porque no me da la gana" sería realmente una bordería.

      En todas las demás no. El metomentodismo y la presión habituales descritos en la entrada sobran mucho.

      Eliminar
    3. Ninguna cabriola tienes que hacer para tener una adecuada nutrición. Aquí una vegetariana que lleva siéndolo 15 años y nunca ha tenido ningún problema, vaya.

      Y en este sentido, super parecido a la chapa que nos dan a los vegetarianos. Yo llevo 15 años escuchando las mismas bromitas (¿Estás de mal humor?- es que te faltan proteinas. Pobres lechugas también tienen sentimientos.....etc) y las mismas preguntas una y otra vez. La comida de un vegetariano con varios omnivoros suele ser tal que así:

      -¿Por qué no comes carne?
      -Por cuestiones éticas
      - Pues no lo entiendo. ¿No crees en la pirámide alimenticia?
      -Razones éticas.
      -Pero seguro que antes te comias unos buenos chuletones, eh?
      -Razones éticas....
      -Y qué comes? Lechuga sólo?
      -Como comida que está muy buena, súper variada y muy nutritiva.
      -Ah mira, no. Seguro que muy rica no es. No quieres un poco de jamón?
      -No como animales
      -Pero pescado si, no?
      -No como animales.
      -¿Atún en lata?
      ....
      -Rabo de toro tampoco?
      .......
      -Champiñones?*
      ......
      Pues tu dirás lo que quieras pero eso no es sano. Seguro que comes carne a escondidas.


      Pues así mas o menos es la rutina del vegetariano. Por eso yo evito las comidas con gente nueva. Y creedme, que 15 años así al final te hacen contestar borde porque es una chapa espantosa.

      *Champiñones: esto es verídico. la gente te hace una ennumeración muy monger de tooooodas las cosas de comer que se les van ocurriendo sobre la marcha.
      Además, al combo breaker de ser vegetariana súmale ser mujer. Os imaginais la cantidad de chistes sobre comer "chorizo crudo" he tenido que escuchar en mi vida?

      Eliminar
    4. Yo estoy con deseg y con la segunda Anónima: es el mismo caso porque el tema no va de normalidad fisiológica sino de costumbres. De hecho, mientras iba escribiendo la entrada me iba dando cuenta de que yo le he hecho a vegetarianos y veganos lo mismo que denuncio que nos hagan a los abstemios: esas mismas bromitas de mierda y ese mismo cuestionamiento constante. En mi caso creo que era un mecanismo de defensa hacia alguien que tiene unas costumbres que percibo como más éticas que las mías pero no me atrevo a adoptar. Deshonra sobre mi vaca y prometo no volver a hacerlo más.

      Al primer Anónimo: puede que responder una bordería sea injusto hacia el que pregunta con verdadera curiosidad, pero yo estoy harto de explicarme cuando digo que no bebo. Ni soy el mono de feria de nadie ni tengo por qué contarle mi vida a un desconocido. Aun así, cuando me preguntan lo que suelo responder es "ya ves", encogiéndome de hombros: no quedo borde y no doy ninguna información.

      A la segunda Anónima: a un amigo mío, que es vegetariano, le dijeron una vez que tomara salmón, que es "como la lechuga del mar". También he visto más de una vez que pide tal cosa "sin carne" y se la ponen con pescado. Así que no me resulta raro lo que comentas.

      Eliminar
  6. Pues a mí lo de ser abstemio me recuerda también a lo de ser ateo. Sólo que aquí la mayoría de las personas "han bebido" de la religión incluso antes de ser conscientes de nada. Pero bueno, en el resto se parece mucho. Las preguntas insistentes e insidiosas, el "es que en algo hay que creer, que si no la vida es muy triste/bebe, que de algo hay que morirse" la presión de grupo (si la hay) el que te miren como a un pobre tipo y el tener que ir a todos los malditos lados con un papel desplegable en la frente en el que des cuenta de por qué no bebes/no crees en Dios o lo que sea para que luego alguien te salga siempre con la misma porquería de argumentos de mierda que no les entra en la cabeza que apestan a sobaco sudao por más que se lo expliques.
    Qué demonios, también me recuerda a cuando alguien me pregunta que qué he estudiado y le digo que filosofía y empezamos con una conversación estúpida y estéril que comparte muchas características con lo de arriba.
    Y sí, como abstemio he tenido que pasar por todo esto, y espero que nunca me hagan "la bromita" de colarme alcohol en la bebida porque puede acabar muy mal. Mis motivos para no beber son de naturaleza médica y estoy muy harto de tener que explicarme para que me dejen de dar la vara cada vez que salgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues nada que añadir. Es esa misma presión constante :/

      Eliminar
  7. Yo era abstemia de siempre, hasta hace unos pocos meses, porque en Escocia la presión es abrumadora. Miradas, comentarios, pasar de ti porque "no molas", gente que se pasa de maja creyendo que es por religión... Tampoco es que haya bebido mucho en el año que llevo aquí (4 o 5 cervezas?), pero sigo sin estar cómoda haciéndolo. Pero siendo abstemia abiertamente tampoco estoy cómoda. ¿Tan difícil es de entender que ni me gusta el sabor (amén a los haters del vino, qué asquerosidad...) ni estoy interesada en sus efectos en mi cuerpo/mente? Pues se ve que sí.

    A mí me hicieron lo de echarme alcohol en la bebida cuando tenía 17 (porque, a esa edad, usaba la excusa de que hasta los 18 no bebería...): mis tres mejores amigas le echaron whisky a mi bonico vaso de Cocacola, sigo TREMENDAMENTE cabreada con las tres (ahora sólo me hablo con una, pero eso es otra historia).

    Ñé.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joder, pues me haces agradecer vivir en España. Aquí la presión es soportable :/ Pero sí, hay gente que no entiende que ni me interesa el sabor ni me interesan los efectos. De hecho, yo hay bebidas alcohólicas (como el hidromiel) cuyo sabor me inspira curiosidad y que puede que acabe probando algún día; es decir, no tengo una especie de norma rígida de no beber nunca jamás alcohol. Pero lo haré cuando a mí me dé la gana.

      Eliminar
  8. Yo hasta hace unos 8 años era abstemio. Y no por nada, joder, que no me gustaba el alcohol.
    Mis compañeros de instituto, con los que salía entonces, siempre se la pillaban tan gorda como podía, y, aunque a veces me insistían para que bebieran, nunca me hicieron la puñeta de echarme alcohol, y a medida que avanzaba la velada incluso se alegraban de mi decisión de no beber, porque era el único sereno del grupo y el que les dejaba en la puerta de casa. Y no en coche, precisamente...
    Pero dejé de salir con ellos por otros temas, y al tiempo, una noche, nos juntamos de la nada tres pandillas con un par de nexos comunes, y de ahí salió la pandilla con la que pasé la mejor primavera y verano de mi vida soltera. Empecé a beber entonces, sí, pero no porque nadie me obligada. Un chaval al que conocí esa noche y que horas después se convertiría (y hasta ahora) en uno de mis mejores amigos, inocente en su ignorancia, me trajo una caña para beber con él, y al final le pillé el gusto... Y desde entonces me ha gustado tomarme de vez en cuando una cervecita, y alguna vez he pillado un puntito importante, pero no por ello he dejado de comprender a la gente que no quería beber, por el motivo que fuera, eso ya es cosa de cada uno. Pero es verdad lo que dices, cuando llega "el que no bebe", parece que llegue un apestado. "Ya está, nos va a joder la fiesta.". No, tío, ¿en serio...?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Interesante :) En mi caso no beber alcohol tampoco es una decisión rígida, así que estoy abierto a beber en algún momento del futuro. Pero el hecho es que ahora soy abstemio y exijo respeto a mis decisiones vitales ahora.

      Eliminar
    2. Es que eso es tan de cajón que no habría ni que exigirse. ¡Es como si te dieran por saco porque no quieres drogarte!

      Eliminar
    3. Ah, y otra cosa te digo, hoy en día soy incapaz de tomarme más de dos cervezas a lo largo de una noche. Me tienen que llevar en grúa... Por eso lo evito. Conozco mis límites y procuro no superarlos. Es algo que muchos bebedores deberían aprender.

      Eliminar
  9. Aplauso, contigo y me ha pasado tal cual muy recientemente. Mi contra argumento es "¿Y tú nunca has jugado al rol?" - Al final hay que recordar que todo el mundo no hace por que sí o por algo concreto muchas cosas. Lo que detesto es que también se diga que hay que hacer de todo o que también es pasarse no beber... hay actos que no tienen nada de malo, ¿o hay que ir detrás de todo el que lleve camisetas blancas y no le guste otra prenda interior o de verano? Pues eso... (Y yo no bebo por no parecerme al muy social bebedor de mi padre, que es muy sociable cuando sale y mi infancia no ha sido bonita por ello precisamente...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hace años el que hoy es uno de mis mejores amigos me dijo que mi postura sobre el alcohol era demasiado extremista. Le pregunté si se la imponía a alguien y lo entendió a la primera. Supongo que por eso es hoy mi amigo xD

      Sobre el "hay que hacer de todo" recuerdo otra anécdota: un pariente mío, cuñao como él solo, diciéndole a su hijo pequeño para que se comiera todo el plato: "en esta vida hay que probarlo todo menos que te den por culo". No tiene nada que ver con el tema del post, pero me apetecía recordar tan entrañable ejemplo de homofobia.

      Lamento que hayas vivido casos de alcoholismo en tu familia. Sé lo que son y lo que pueden llegar a hacerte mierda.

      Eliminar
  10. Pues yo creo que soy de los que intentan instar a alguien a que pruebe cierta bebida alcohólica. Del mismo modo que intento animar a tomar una horchata, o un té con limón, o un batido de vainilla con canela, según el caso. Supongo que es porque tras estudiar restauración me gusta probar tantas cosas distintas como sea sano y compartir todo aquello que me haya gustado; los artrópodos son mi límite.

    Yo fui "abstemio hasta los 18" y por suerte nunca tuve esos problemas, ni antes ni después de la edad cuando de repente me negaba alguna noche. Supongo que porque tenía fama de serio y racional, asumían que si no quería beber por algo sería, si acaso era algún "¡Venga, toma!.... ¿No vas a beber?... ¿Seguro?... Pues vale" y a otra cosa.

    Pero sí que he visto esa otra actitud reflejada en otras personas muchas veces. ahora que lo pienso, con lo que sí he sufrido exactamente esa actitud (y esto lleva a mi primer párrafo) es con negarme a comer marisco pese a no tener alergias (que yo sepa); lo que suelo oir en esos casos es muy MUY similar a lo descrito en la entrada.
    Y ya vale, copón. Creo que absolutamente todos tenemos ya asumido que las sociedades no son perfectas y sus costumbres no son una verdad universal; que hay miles de aspectos criticables en nuestra cultura y que no es un concepto alien que alguien se plante en contra de uno de ellos, sea el aspecto que sea y por la razón que sea. Porque ninguna costumbre es un dios o una necesidad.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No voy a insistir más en el tema de que no deberías empeñarte en que alguien tome una bebida que ya ha dicho que no quiere tomar. No a todo el mundo le gustan las mismas cosas ni le apetece probar cosas nuevas. Mejor concéntrate en la forma en que te sientes tú cuando te intentan forzar a probar marisco... y no haga que otras personas se sientan igual.

      Eliminar
    2. Yo es que me lo tomo con tanto humor que... que me insistan con el marisco puede ser un coñazo, pero es que también lo disfruto cuando se lo comparo con comer tarántula hervida u hormigas fritas y consigo alguna reacción.

      De todos modos, tampoco soy un brasas, si me dicen que no pues no y ya está. Con decir que me gusta y que a mi interlocutor a lo mejor podría gustarle ya está todo dicho.
      Si a alguien le molesta que no ponga al alcohol ni en un podio ni en un patíbulo, pues mala suerte.

      Eliminar
  11. Buenas,

    Colaboro con una asociación sin ánimo de lucro que se dedica al tratamiento y prevención de las dependencias y los terapeutas me cuentan la siguiente situación: cuando se le dice a los familiares de un paciente -la mayoría son politoxicómanos- que no pueden tener alcohol en casa porque ello puede suponer poner en situación de riesgo al paciente, muchos de ellos ponen el grito en el cielo... porque, claro, cómo se van a tener que privar ellos de tomarse una copita después de comer, o esa cervecita de por la tarde o "venga, hombre, como no vamos a brindar en Navidades", "si no pasa nada... si él no va a beber"... Increíble pero cierto: en muchos casos los propios familiares del enfermo no son conscientes del riesgo que le están generando por no privarse ellos del "placer" de beber alcohol.

    En fin, que aplaudo tu comentario.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu comentario. Iba a decir que me resulta increíble lo que cuentas, pero la verdad es que no: me resulta plenamente creíble. Cómo va la gente a privarse de beber su copita o su cerveza sólo porque eso sea un factor de riesgo para el alcohólico que tienen en casa.

      Eliminar
  12. Yo bebo para animarme y soltarme un poco, si hay alguien apalancadillo también le animo, hay quién no lo necesita para animarse pero es algo muuy raro normalmente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te remito al último párrafo de esta respuesta: http://asihablociceron.blogspot.com.es/2014/09/alcoholismo-social.html?showComment=1410007595662#c8122950364692394028

      Eliminar
  13. Yo soy de pueblo. En el pueblo, al menos durante la época en la que yo era preadolescente, lo normal era comenzar a beber a los doce años. Pero beber significando pillarse unas mierdas terribles, hasta vomitar, cada fecha festiva, cuando no todos los fines de semana. La primera vez que me emborraché fue a los quince.
    Una vez salí del pueblo y amplié mi círculo social, me di cuenta de que la mayoría de gente consideraba que empezar a beber con quince años era una barbaridad. Fue un gran impacto para mí porque los tres años aprox. durante los cuales había pasado de emborracharme habían convertido cada festivo en una tortura: me sentía terriblemente excluída y tenía que lidiar con todos los puntos que has nombrado en la entrada. De hecho, y aunque sé que en realidad he sido "precoz", sigo teniendo la sensación de que mi inicio en las borracheras fue "tardío". Encontrarme con que, fuera de mi pueblo, mi actitud era la deseable, y que lo raro, lo malo, era empezar a beber antes de los 18 (convirtiéndome a mí en precoz) me descolocó al principio.
    Personalmente he notado una diferencia muy grande en cuanto a la actitud hacia el alcohol (y hacia las drogas en general) que tienen las personas que vienen de un pueblo pequeño y las personas que crecen en ciudad. Las personas que crecieron en pueblo tienen mucho más asumido que salir de fiesta es pillarse una cogorza. Una amiga de ciudad suele comentarme que "claro, como no vais a estar borrachos todo el día los de pueblo si allí no hay nada que hacer aparte de beber".

    Me parece un sesgo a tener en cuenta.

    PD. Gracias por tu artículo. Durante la lectura he revisado mi actitud con las personas abstemias de mi alrededor y creo que de ahora en adelante echaré bastante el freno. Qué facil es olvidarse de lo que jode un comentario de ese tipo una vez te pasas al otro bando.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. a mí tamibén me ha servido para reflexionar :), y algunos testimonios que han dejado aquí me han dado bastante penilla :/

      Eliminar
    2. Buf, qué duro. Sabía que en los pueblos el tema del alcohol era peor y que se empezaba antes, pero no había leído nunca a nadie que lo hubiera sufrido. Lo siento mucho.

      En fin, me alegro de que la entrada haya servido para que algunos reflexionéis :)

      Eliminar
  14. Días de vino y rosas y Días sin huella: dos grandes pellículas sobre el alcoholismo.

    Consejo para evitar la presión social sin tener que dar explicaciones: en celebraciones en que se brinda con lo que sea (habitulamente, copita de cava), no digas que no: que te sirvan, alzas la copa, haces el amago y la dejas donde estaba: nadie está comprobando si la ingieres o no.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A mí personalmente esos subterfugios no me valen. Normalmente la presión es soportable, por lo que prefiero hacer valer mi posición de abstemio: no voy a beber de esto y no quiero que se me sirva algo de lo que no voy a beber. ¿Que brindar con agua trae mala suerte? Pues nada, me la aguantaré.

      Eliminar
  15. Yo tampoco bebo, y estoy harta de los idiotas que te preguntan por qué.
    Pequeña anécdota: hace unos años, en mi trabajo, dieron una fiesta. La mayoría de mis compañeros llevaron alcohol escondido, ya que sólo habría gaseosas y jugos.
    Conclusión: uno se emborrachó y se estrelló en la autopista, de madrugada.
    Finalmente: aborrezco las reuniones (todas) donde corre el alcohol, ya que siempre hay un borrachín fastidioso.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Te entiendo. A mí no me importa estar en reuniones donde hay alcohol porque en general mis amigos saben controlarse, pero tener que aguantar a borrachos es lo peor.

      Eliminar
  16. Fantástico post, como siempre.

    A mí me pasa algo parecido pero con lo de que soy introvertido y tímido. Y ya a mis treinta y pico no me sale de los huevos tener que hacer cosas que me hacen sentir incómodo solo porque esa es la convención social. Teniendo en cuenta, claro, que lo que pasa con el alcohol entraña, a mi modo de ver, más gravedad. En el caso del alcohol se une la presión psicológica con el hecho de que te quieren forzar a hacer algo que afecta a la salud física. Cantar en un karaoke o disfrazarme me hace sentir incómodo, pero no me jode el hígado ni me provoca enfermedades cardíacas.

    ResponderEliminar
  17. Gracias a ti por comentar.

    Lamento lo de la timidez. Conozco a bastantes tímidos, y ver cómo hay gente que les intenta integrar por la fuerza es horrible. Siento que tengas que pasar por ello y que se asuma que tienes que ser abierto y extrovertido.

    ResponderEliminar
  18. Yo por eso a veces había veces que ni salía...

    ResponderEliminar
  19. Soy vegana y abstemia, asi que imaginate si he oido de todo. Pero te olvidaste lo peor: el tabaco. Antes de que se prohibiese fumar en el trabajo me pasaba el dia rodeada de humos, y al pedir que por favor paren un rato, las respuestas iban desde "delante tuya se puede fumar porque no estás embarazada", hasta "empieza a fumar tu tambien y asi ya no te molestará el humo". La gente no tiene respeto ni lo ha conocido.

    Ahora además soy celiaca, y ya estoy escuchando tonterias como que si soy una paranoica que ve gluten por todas partes; la gente no entiende que si como algo que lleve trazas me pongo enferma, que una miga de pan que caiga por accidente en mi plato significa una semana de dolor de estomago y diarreas, y lo peor es que se lo explicas y no se lo creen...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Joder, has hecho pleno de condiciones que te ponen en el punto de mira de los gilipollas :/ A mí el tabaco nunca me ha molestado, aun no fumando, porque he convivido con fumadores toda mi vida. Pero entiendo la molestia constante; no deja de ser humo maloliente en tu aire.

      Eliminar
  20. Lo primero que quiero decirte es, que me ha encantado y me he visto muy reflejada en tu post. Yo no bebo ni lo he hecho nunca, una de las cosas que más me molestan de todas las que has nombrado es la de que la gente se cree con derecho a pedirte explicaciones, no tengo porque dar una larga explicación de mi vida privada o médica de porque no bebo. Conozco a muchas personas que por su condición medica no deberian beber, ya sea por medicina o por otras cosas, pero no son capaces de salir y pasarselo bien sin tomarse algo. Realmente patético.
    Me parece muy fuerte todas las medidas que se han tomado en contra del tabaco (tampoco fumo), no fumar en lugares públicos, en las películas ya no sale gente fumando, hemos cambiado la imagen del "tio guay" con un cigarro en la boca y si vemos una pelicula antigua en la que sale incluso nos parece "eh! esta en un interior! que hace fumando ahi!"
    Sin embargo el bebedor sigue siendo una persona sociable, un tio con una cerveza siempre "mola" y a mi me parece que el alcohol en muchos casos es mucho mas peligroso que el tabaco, aunque, por supuesto esta mas generalizado y sería mas problemático intentar que no se consumiera.
    A mi cuando alguien me pregunta que porque no bebo le contesto con la siguiente pregunta, ¿y tu porque bebes? porque lo hace todo el mundo, ¿no?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya, es muy curioso lo que comentas. Supongo que la diferencia de tratamientos es porque el tabaco está menos aceptado socialmente (hay menos fumadores que bebedores) y porque el tabaco molesta y daña a terceros, al contrario que el alcohol.

      Buena respuesta, me la apunto :)

      Eliminar
    2. No estoy tan seguro de que el alcohol no moleste o dañe a terceros, incluso si no es de forma tan directa como el tabaco. En cuanto a la parte de molestar yo puedo decir que soporto mucho menos el olor de la cerveza que el de, por ejemplo, contenedores de basura. Quizás yo sea una excepción, pero...

      Creo que va más por lo primero que dices: mucha gente bebe (de hecho diría que casi todo el mundo), pero no tanta fuma.

      Eliminar
    3. Hombre, ya sabes a lo que me refiero: una cosa es que el olor moleste y otra que cause un perjuicio como pueda ser el humo del tabaco ajeno.

      Eliminar
  21. He visto lo que ha hecho el alcohol en mi casa, he visto que tengo un padre maravilloso hasta que prueba el alcohol, he visto mi familia rota por culpa de esa maldita “droga blanda”, he visto rota mi infancia, mi adolescencia..., el alcohol hizo de mi persona una madurez racional e irracional, odio el alcohol, lo odio con todas mis fuerzas.

    Quienes van conmigo no necesitan explicaciones de por qué jamás he probado el alcohol porque saben de mi vida. Y a los que no se lo explico y lo entienden a la primera.

    Es más lo del alcohol lo trasladaría al tabaco, a los porros y a la cocaína, esta última impresionante el ascenso que tiene en mi círculo de antiguas y nuevas amistades.

    Y sin alcohol, sin drogas y sin imbéciles a mi alrededor, montamos unas barbacoas y unas fiestas con mis amigas que están de Aúpa, allí hay de todo, de todo menos porros que nos duele la cabeza a todos.

    Soy abstemio y me encanta ser abstemio. Me encanta vivirlo todo y recordarlo todo por eso no bebo alcohol.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me quedo sobre todo con tu última frase :)

      Eliminar