miércoles, 24 de agosto de 2011

Fuerzas y Cuerpos de Inseguridad del Estado

He de confesar que la Policía me da miedo. Sólo he tenido una vez un problema con un miembro de dicho cuerpo, y fue por culpa mía aunque es cierto que él se excedió en la reacción. Pero lo que yo pensaba que eran casos aislados parece que no lo son tanto. Estos días ha estado corriendo por Internet un vídeo en el que una chica insulta ("violentos cabrones" o algo parecido) a unos policías que venían de vigilar (llámalo vigilar, llámalo cargar contra) la concentración del 18 de agosto, celebrada espontáneamente en repulsa por la violencia policial ejercida contra la marcha laicista del día anterior. El vídeo es este:



Vamos a ser claros. Increpar e insultar a un policía no es buena idea. No es apropiado, no es legal (de hecho es falta penal) y ni siquiera es buena estrategia, porque te puede caer un buen puro y encima con todas las de la ley. Pero la respuesta adecuada a esa conducta desde luego no es meterle cuatro palos a la increpadora, a su compañero que intenta sacarla de allí y al fotógrafo que, legalmente, está documentando un caso tan claro de violencia policial. Al contrario, lo que hay que hacer es acercare a ella, detenerla, solicitarle la identificación, dejarle que llame a un abogado o proveerle uno de oficio y todas esas cosas que desembocan en un juicio de faltas y en una condena de multa.

Y esto me suscita dos reflexiones. La primera: ¿hasta qué punto está formado el Cuerpo de Policía Nacional por gentuza como la que aparece en el vídeo, incapaz de entender que uno no se puede tomar la justicia por su mano por mucho que sean insultados? O, en otras palabras, ¿hasta qué punto es esto un caso aislado? Yo normalmente ponía siempre en cuarentena todos los relatos sobre violencia policial, porque me parece que tanto los comunicados de los supuestos agredidos como los de los supuestos agresores son altamente interesados. Ahora ya no estoy tan seguro.

En segundo lugar: ¿y ahora qué? Se ha abierto una investigación y quizás el tema salga de la Policía y pase al ámbito penal. Esperemos que este caso concreto acabe en condena, pero, ¿y con los demás? Es decir, como se solían preguntar los antiguos, ¿quis custodiet ipsos custodes? Y me parece que la respuesta no va a ser "Def con Dos".

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